Soneto
Suena el silencio de unos copos lentos;
Velo frío murmullo suyo arranca;
cálida soledad, tan muda y blanca,
que convierte en cien dichas los lamentos.
De años con bienes forja los cimientos;
se posa bien la nieve pura y franca,
el curso fluvial plácido se estanca:
son cristales de mi tristeza exentos.
Por las llanuras calma la memoria.
Cuajan ya los anhelos del olvido.
Ventisca, mis heridas has mullido
Tus murmullos son para mayor gloria
del alma fiel arrullo; gran envite
fuego donde el pasado se derrite