"A La Orilla Del Agua"
A lo largo de su historia, la antigua China contribuyó con sus innumerables creaciones científicas y tecnológicas al avance de la humanidad, aportando eminentes figuras como Zu Chongzhi, Li Shizhen, Sun Simiao, Zhang Heng, Shen Kuo y Bi Sheng entre los autores de brillantes obras científicas como Manual de Artes Importantes para el Bien estar del Pueblo, Nueve Capítulos del Arte Matemático, Tratamientos de las Enfermedades Febriles, Compendio de Materia Médica y otros.
También dejaron obras milagrosas que aún subsisten, tales como la esfera armilar, el sismógrafo, el Reservorio de Aguas Dujiangyan, las Grutas de Dunhuang, el Gran Canal y la Gran Muralla, entre muchas otras.
Sin embargo, desde la segunda mitad del siglo XV, el polo de desarrollo dio vuelta hacia Occidente. En apenas 400 años, Europa se convirtió en el centro de una civilización que cautivó la atención mundial. Surgieron científicos que alcanzaron renombre universal y ganaron alta reputación como Isaac Newton en Inglaterra, Nicolás Copérnico en Polonia, Marie Curie en Francia, Galileo Galilei en Italia, Wilhelm Conrad Rontgen y Albert Einstein en Alemania, Dmitri Mendelev en Rusia, Thomas Edison en EE. UU., etc.
Ante esta situación, el pueblo chino empezó a reflexionar: ¿Cuál es la causa del surgimiento y la caída de las naciones? La pólvora, que fue inventada en China y después transmitida a Europa, había sido convertida rápidamente en bombas por las potencias europeas que usaron para violentar las puertas de la propia China.
¿A qué se debía eso? Fue la Guerra del Opio lo que despertó a la nación china de su letárgico sueño. Los precursores que dieron el valiente paso para “dirigir nuestras miradas una vez más al resto del mundo” fueron Lin Zexu y Wei Yuan. Zeng Guofan y Li Hongzhang iniciaron el Movimiento de Occidentalización.
Más tarde, los intelectuales chinos lanzaron la con signa de “Democracia y Ciencia” y los patriotas de China de nobles ideales se dieron cuenta de que el país había quedado atrasado en la corriente de modernización y emprendieron una dolorosa exploración.
Pero en el atraso germinaría la motivación para buscar cambios y en la búsqueda se gestaría el embrión de la esperanza.
Finalmente, el pueblo chino ha logrado reunirse bajo una bandera proclamando la “Marcha por la Ciencia”, alzando sus brazos para saludar la llegada de la primavera.
Hoy día ya hemos entrado en los umbrales del siglo XXI en que el mundo que antes había quedado disperso, ahora se encamina hacia una entidad global.
La globalización económica presenta una tendencia cada día más predominante. En realidad, la historia de una nación y de un país está también convirtiéndose en la historia de la humanidad en su conjunto.
En las épocas modernas y premodernas la cultura occidental se nutrió de la cultura china, lo que no sólo implicaba la difusión de la última, sino también suponía creación y desarrollo para la primera.
Para la cultura china, la absorbencia de la flor y nata de la cultura occidental no sólo implicaba la difusión de la cultura occidental, sino también su transformación de la modalidad y desarrollo en la época moderna.
Todas las civilizaciones del planeta constituyen el valioso patrimonio de la humanidad. Se puede decir que hoy vivimos en una gran “Aldea Global”, de modo que resulta más factible aprender mutuamente, sobre todo en la época de Internet que se caracteriza por la rápida difusión de conocimientos y gran espacio de estudios, para que de esta manera nos concentremos en un camino de desarrollo conjunto y construyamos una “Aldea Global” totalmente nueva para la humanidad.
La erudición de Occidente sigue transmitiéndose a Oriente y viceversa. China acelera su ritmo de absorbencia de lo mejor de la cultura de otros países.
Tanto Occidente como Oriente necesitan aprovechar la nutrición de la cultura china. Justamente sobre la base de este entendimiento, hemos editado y publicado la Biblioteca de Clásicos Chinos en un formato bilingúe, chino-inglés, chino-francés, chino-español, chino-ruso, chino-árabe, chino-alemán, chino-japonés, chino-coreano, con el objetivo de hacer una traducción y presentación sistemáticas de los clásicos tradicionales chinos. A través de esta colección, procuramos exponer al mundo la aspiración y el sueño de la nación china durante cinco mil años, que hoy día ha vuelto a emitir su resplandor en la nueva etapa histórica de China. El pueblo chino, rejuvenecido como fénix salido de las cenizas, aclama al unísono el sol naciente de la cultura del nuevo siglo. Yang Muzhi Redactado en agosto de 1999, antes de la edición de la Biblioteca de Clásicos Chinos Modificado en septiembre de 2008, antes de la edición de la Biblioteca de Clásicos Chinos en varios idiomas.