"A La Orilla Del Agua"
Gao le cayó bien desde el momento en que llegó el sirviente con la carta del letrado.
Redactó inmediatamente una respuesta, en que lo aceptaba como parte del servicio. Y de allí en adelante Gao permaneció con el príncipe, yendo y viniendo como uno más de la familia.
Como dice el antiguo refrán:
“La lejanía distancia a los amigos lejanos,
la proximidad aproxima a los cercanos.”
Para celebrar su cumpleaños, el joven príncipe invitó al príncipe Duan, hermano menor de su esposa, y ordenó que sirvieran un banquete. Duan había sido el décimo primer hijo del emperador Shen Zong y era hermano del emperador actual, Zhe Zong,
El noveno príncipe real, como era llamado, estaba a cargo del equipaje imperial, y era un hombre inteligente y apuesto, hábil diletante en todas las formas del entretenimiento. Sus talentos incluían el laúd, el ajedrez, la caligrafía, la pintura y el balonpié. También era bueno como músico, cantante y bailarín.
Aquel día el joven príncipe Wang ofreció un banquete con los mejores manjares de tierra y mar.
Sentó al noveno príncipe real Duan en la silla de honor y tomó asiento frente a él.
Luego de varias copas de vino y dos series de platos, el príncipe Duan salió a hacer sus necesidades, y a la vuelta se detuvo en la biblioteca, donde se le unió el joven príncipe.
Allí Duan se sintió atraído por un par de pisapapeles que eran leones tallados en jade blanquecino, sumamente bien hechos y de exquisito detalle.
El príncipe Duan los levantó y no lograba dejarlos en su lugar.
—Bellísimos — murmuró.
—El mismo artesano hizo también un sujetador de pinceles en jade, con la forma de un dragón — dijo el jóven príncipe
—. No lo tengo amano, pero mañana lo encontraré y te lo haré llegar con estos pisapapeles.
—Eso es muy amable de tu parte. Estoy seguro de que el dragón ha sido labrado aún más finamente que los leones.
—Mañana lo haré llegar al palacio; allí podrás verlo con tus propios ojos.
El príncipe Duan le dio las gracias, y volvieron a la mesa del festín, donde siguieron comiendo hasta el crepúsculo.
Al despedirse ambos estaban ebrios. El príncipe Duan se despidió del príncipe consorte y volvió a su palacio.
Al día siguiente el joven príncipe encontró el sujetador de pinceles tallado en forma de dragón.