"A La Orilla Del Agua"
Lo metió en una cajita de oro, junto con los pisapapeles de jade, envolvió la cajita con seda dorada, escribió unas líneas para el caso, y ordenó a Gao entregar el presente.
Gao se dirigió directamente al palacio del príncipe
Duan. Allí el portero informó de su llegada al mayordomo, quien salió.
—¿De qué residencia oficial viene?
Gao Qiu hizo una referencia,
—El príncipe consorte Wang me ha dado instrucciones para que entregue estos objetos de jade al príncipe real.
—Su Alteza está en el patio central jugando balonpié* con unos jóvenes
eunucos. Puede entrar.
—«¿Puedo molestarlo y pedirle que me muestre el camino?
El mayordomo condujo a Gao hasta la puerta del patio interior, donde
cuatro o cinco eunucos pateaban una pelota con el principe Duan.
Este llevaba un sombrero blando de seda, en el estilo Tang, y una bata morada con un dragón imperial bordado.
La bata estaba metida en la parte delantera, debajo de la bolsita oficial que el príncipe llevaba a la cintura.
Llevaba unas botas decoradas con fénix voladores bordados en hilo de oro.
Gao no se atrevió a interrumpir.
Se puso detrás de unos sirvientes y esperó.
La fortuna lo favoreció: la bola voló junto al príncipe Duan, quien no pudo atajarla, y rodó a través de la multitud, hasta los pies de Gao Qu.
En un momentáneo gesto de arrojo, la pateó de vuelta donde el príncipe,
con un “giro de áñade y pato mandarín*”.
Aquello deleitó a Duan, quien preguntó:
—-¿Quién eres?
Gao cayó de rodillas.
—-Un mandadero del príncipe consorte Wang. Mi Señor me ha ordenado entregar a Su Alteza dos regalos de jade, y una carta que los acompaña.
El príncipe real sonrió.
—Mi cuñado siempre tan considerado.
Gao Qiu presentó la carta. El príncipe Duan abrió la caja, observó las
piezas de jade, y las entregó a su mayordomo principal.
—-Así que sabes patear una bola — le dijo a Gao —. ¿Cómo te llamas?
Gao cruzó respetuosamente los brazos sobre el pecho y cayó de rodillas.
—Su sirviente se llama Gao Qiu.
Algún tiempo he pasado con la pelota en el campo.
—Bien — dijo el príncipe —. Ven y únete al juego.
Notas Informativas:
Balón pié:
El cuju (Ts'u Chü) fue un juego de pelota de la Antigua China durante más de mil quinientos años, y que se considera un precursor del fútbol.
Se sabe que se jugaba al menos desde finales del diglo III a.C. Originalmente el balón era de cuero relleno de plumas y de pelo enrollado. El objetivo del juego consistía en lanzarse la pelota con los pies hasta hacerla entrar en una pequeña red ligada a unos 10 metros de altura en el extremo de dos largas varas de bambú separadas sólo de 30 a 40 cm. Los oficiales lo introdujeron entre las prácticas de entrenamiento de los soldados.
Otra modalidad, descrita en un manual antiguo, consistía en que los jugadores, en su camino a la meta, debían sortear los ataques de un rival, pudiendo tocar la bola con pies, pecho, espalda y hombros, pero no con la mano.
“Giro de áñade y pato mandarín”:
Se refiere a un "efecto especial" sobre la pelota por la posición del pie imitando a esas aves.
Aquel que hacia uso de esos "toques del balón" demostraba evidentemente gran destreza y conocimiento del juego.
Áñade:
Ave similar al pato de plumaje denso, patas cortas y pico más ancho en la punta que en la base, que vive en estado salvaje o domesticada; nada y bucea muy bien pero camina con torpeza; hay muchas especies, que varían en tamaño y color.
Pato mandarín:
(Aix galericulata) es una especie de ave de vivos colores oriunda de China, Japón y Siberia que ha sido introducida en diversos puntos de Europa y que es muy apreciada por su belleza, por lo que se la tiene en numerosos parques de todo el mundo. Se reconocen varias subespecies.
Los patos mandarines son reconocidos en la cultura china como Yuang-yang, donde yuang representa al macho y yang a la hembra.
Son símbolo de bendiciones y fidelidad.