"A La Orilla Del Agua"
Wang Jin echó cerrojo a la puerta de adelante y a la de atrás, se echó la pértiga al hombro, y se puso a caminar detrás del caballo.
Ya era la quinta guardia.
Aprovecharon la oscuridad antes del alba para dejar la ciudad por la puerta oeste, y se encaminaron a la prefectura de Yan'an.
Para volver a los dos ordenanzas, éstos compraron la carne de sacrificio,
la hicieron cocer y esperaron en el templo hasta el final de la mañana. Pero Wang Jin no apareció.
El cabo Li empezó a preocuparse.
Regresó a la casa, y encontró las puertas trancadas. No pudo entrar ni por la de adelante ni por la de atrás.
Interrogó a los vecinos durante horas, pero ninguno había visto al instructor de armas.
Empezó a hacerse tarde. Mientras tanto, en el templo, el cabo Zhang entró en sospechas, y también corrió hacia la casa de Wang Jin.
Los dos soldados buscaron hasta el anochecer. Pero oscureció, y ni Wang Jin ni su madre aparecieron.
Al día siguiente los dos cabos indagaron por Wang Jin en los hogares de sus parientes, mas no pudieron descubrir ningún rastro.
Temerosos de verse implicados, se presentaron al cuartel general de la Guardia Imperial:
—El instructor de armas Wang Jin y su madre han desaparecido.
Su destino se desconoce.
Gao Qiu gritó enfurecido:
—¡Así que el criminal ha escapado! Bien. ¡Veremos hasta dónde puede
llegar! —
Notificó a las prefecturas y a los distritos que apenas vieran a Wang Jin lo arrestaran por desertor.
Puesto que los cabos se habían presentado voluntariamente, no fueron detenidos.
Sobre ellos no diremos más.
Más bien hablemos del instructor de armas Wang Jin y de su madre.
No comieron ni bebieron más que cuando el hambre y la sed los obligaron
a ello; fueron deteniéndose en la noche, y volviendo a viajar al alba.
Cierto día, hacia el anochecer, luego de más de un mes de camino, Wang Jin, que iba detrás del caballo que su madre montaba, cargando al hombro la pesada pértiga, dijo:
—El Cielo ha sido misericordioso. Hemos escapado al peligro que
como una red cubría cielo y tierra.
No estamos lejos de la prefectura de Yan'an. Aun si el mariscal Gao manda hombres a arrestarme, no podrán atraparnos ya.