"A La Orilla Del Agua"
CAPÍTULO 3
El señor Shi abandona el distrito de Huayin de noche;
El mayor Lu aporrea al señor del Oeste
—¿Qué haré? — exclamó Shi Jin.
Zhu Wu y los otros dos jefes se arrodillaron ante él y le dijeron:
——Hermano, tus manos están limpias. No te comprometas por nuestra culpa. Es mejor que nos amarres y reclames la recompensa, a que tu buen nombre se vea manchado.
—-_Imposible — replicó Shi Jin —. Si hago semejante cosa parecería
que los he atraído hasta aquí con engaños para obtener el dinero. Todos se burlarían de mí.
Viviremos o moriremos juntos. Siéntense y no se preocupen.
No es necesario que se sacrifiquen por causa mía. Déjenme ver de qué se trata.
Subió la escalera y gritó:
—-¿Qué pretenden al irrumpir aquí en mi propiedad a medianoche?
—No finja, joven señor —respondieron los alguaciles —, Li Ji, quien hizo la acusación, está aquí mismo con nosotros.
—Li Ji — gritó Shi Jin —, ¿cómo puedes calumniar así a un hombre honesto?
—Al principio no lo sabía — respondió el cazador —.
Recogí una carta que Wang Cuarto llevaba por el bosque, y la llevé al puesto del distrito para que la leyeran. Este es el resultado.
Shi Jin emplazó a Wang;
—Tú dijiste que no había ninguna respuesta. ¿De dónde salió esa carta?
—Estaba ebrio y me olvidé de ello.
—Miserable! — gritó Shi Jin —. Nos has metido en un bonito aptieto.
Temerosos de la destreza de Shi Jin en el combate, los alguaciles no se atrevieron a entrar a la casa por la fuerza.
—Mejor démosle una respuesta — aconsejaron los jefes de los bandidos.
Shi Jin comprendió.
—Alguaciles, no empiecen nada — dijo desde lo alto de la escalera —.