"A La Orilla Del Agua"
Posteriormente en la dinastía Ming (1368-1644), Zheng He comandó siete grandes travesías marítimas por Asia Sudoriental y divulgó en países de esa región la cultura china.
Tras la Guerra del Opio a mediados del siglo XIX, los progresistas chinos, con un fuerte deseo de revitalizar el país y con el firme espíritu de progresar constantemente, viajaron a Occidente a estudiar los pensamientos científicos avanzados y logros culturales.
En ese grupo se cuentan Zhu De, Zhou Enlai y Deng Xiaoping, quienes posteriormente llegaron a ser líderes de la nueva China. También lo hicieron numerosos y destacados científicos, literatos y artistas como Guo Moruo, Li Siguang, Qian Xuesen, Xian Xinghai y Xu Beihong, entre otros.
Sus nobles aspiraciones, sus esfuerzos tenaces, su amplia visión y su avidez de aprendizaje y asimilación de cosas de diferente naturaleza añadieron brillantes páginas en los anales del progreso de la sociedad humana.
La formación y el desarrollo de la cultura china suponen el proceso de tomar a los demás pueblos y países como ejemplo y avanzar incesantemente en el aprendizaje y el cultivo del espíritu creativo.
Sin estos aprendizajes, la nación china no habría podido crear su esplendoroso pasado. Al realizar una mirada retrospectiva a la historia, cómo podríamos no sentir profunda gratitud por los legados de las antiguas y gran diosas civilizaciones de Egipto, Grecia y la India? ¿Cómo podríamos no guardar afecto y admiración por las grandiosas civilizaciones de Europa, África, América y Oceanía, así como también por las civilizaciones asiáticas en los alrededores de China?
Históricamente, la nación china realizó contribuciones peculiares a la humanidad. Antes del siglo XV, China llevaba la delantera mundial en ciencia y tecnología.
El científico británico Joseph Needham dijo en una ocasión: “Entre los siglos MI y XI! China mantuvo un nivel tan avanzado en ciencia y tecnología que Occidente ni siquiera le llegaba a los tobillos”.
Paul Kennedy, catedrático de la Universidad de Yale en EE.UU. y autor de El Surgimiento y la Caída de las Grandes Potencias, manifestó: “De todas las civilizaciones del periodo premoderno no hubo ninguna más desarrollada o más progresiva que la de China”.
Las personas perspicaces de los diversos países del mundo venían a China, tras recorrer miles de kilómetros, para hacer visitas y estudiar.
Durante el periodo en que la cultura china alcanzó su pleno florecimiento, Chang'“an en la dinastía Tang se convirtió en una metrópoli internacional, a donde acudían decenas de miles de extranjeros, entre ellos dignatarios, estudiantes, diplomáticos, comerciantes, artesanos y artistas, procedentes incluso de Persia y del Imperio Bizantino (Roma Oriental), para no hablar ya de los países cercanos de Asia como Corea, Etc.
Vale destacar de manera especial el envío de contingentes de emisarios de Japón a la Corte Tang. En ese grupo destaca el estudioso japonés Abeno Nakamaro, quien vivió más de 50 años en China, donde estudió, se perfeccionó y logró sellar una profunda amistad con muchos intelectuales chinos.
Cuando Abeno murió supuestamente en un naufragio durante el regreso a su país, el ilustre poeta chino Li Bai compuso con profundo dolor un poema para honrar su memoria. Este hecho dejó clara constancia de la estrecha amistad entre los estudiosos chinos y extranjeros durante el periodo de los intercambios culturales y académicos en la ciudad de Chang'an.
En los tiempos posteriores siguieron llegando más extranjeros a China para captar curiosidades y explorar los secretos y misterios de esta longeva civilización. Muchos quedaron muy asombrados por lo que veían y escuchaban.