"A La Orilla Del Agua"
Shi Jin lo reconoció. Era Li Zhong, su primer instructor de armas, apodado el General Cazador de Tigres.
—Profesor — llamó Shi Jin —. No lo veo desde hace mucho tiempo.
— ¿Qué hace aquí, joven hermano? — exclamó Li Zhong.
—Ya que es usted el maestro del joven señor Shi, venga a tomar unas copas con nosotros — dijo Lu Da.
—Con gusto; tan pronto como venda algunas de estas medicinas y gane algo de dinero.
—¡Quién tiene tiempo que perder! Si va a venir, venga.
—Vivo al día, mayor. Siga no más. Les daré el encuentro más tarde. ..
Joven hermano, vaya adelante con el mayor.
Lu Da se irritó mucho, y empezó a despejar bruscamente a los espectadores.
—Saquen sus culos de aquí o los moleré a golpes hasta dejarlos como una pasta — vociferó.
Al reconocerlo, la multitud se dispersó a toda prisa. Li Zhong estaba enojado, pero no se atrevió a protestar. Era obvio que Lu Da era demasiado fiero.
—Qué impaciente es usted — dijo Li con una sonrisa conciliadora.
Juntó sus armas y medicinas, se las dió a guardar a un amigo, y partió con Shi Jin y el mayor.
Fueron doblando esquinas hasta llegar a una famosa taberna ubicada al pie de un puente, administrada por una familia de apellido Pan.
De un asta que se alzaba sobre la puerta ondeaba una banderola indicando que en aquel local se expendía licor.
Lu Da tomó el asiento del anfitrión, Li Zhong se sentó al lado opuesto, mientras Shi Jin ocupó uno lateral.
El camarero, que conocía a Lu Da, los saludó con respeto.
——¿Mayor, cuánto vino desea? —preguntó.
—-Empezaremos con cuatro medidas.
El camarero dispuso platos para acompañar al vino.
——¿Qué desearía comer, señor?
— ¡Preguntas y más preguntas! — estalló Lu Da —. ¡Traiga lo que tenga, súmelo a la cuenta, y yo pagaré!
¿Por qué tiene que parlotear tanto?
El camarero bajó. Poco después volvió y calentó el vino.
Cubrió la mesa con fuentes de carne y otras comidas.