"A La Orilla Del Agua"
Se dirigieron directamente hacia Guixi, una capital distrital, de la prefectura de Xinzhou.
Unos días después llegaron a su destino, donde el mariscal Hong fue recibido por funcionarios de todo rango.
Inmediatamente avisaron al abad y a otros taoístas del Templo de la Pureza Suprema, en el monte del Dragón y el Tigre, que se prepararan para recibir el edicto imperial.
Al día siguiente los funcionarios acompañaron al mariscal Hong hasta el pie de la montaña, de la que descendió para recibir al enviado imperial una procesión de taoístas tocando tambores y campanas, interpretando música sacra, portando incienso y velas, estandartes y palios.
Luego lo escoltaron hasta el templo, donde bajó del caballo. Lo rodearon entonces todos los taoístas, desde el abad hasta el último novicio, para conducirlo hasta el Salón de las Tres Purezas, donde le pidieron que colocara el edicto real sobre un altar.
——¿Dónde está el divino maestro? — preguntó el mariscal Hong al abad.
—-Usted debe comprender, mariscal — replicó el abad —, que nuestro maestro es conocido como “Pura Serenidad”. Es de naturaleza muy extática y no puede ser abrumado por asuntos mundanos como dar la bienvenida o despedir a los visitantes.
Ha construido una choza en la cumbre de la montaña, donde medita y cultiva su espíritu.
——Pero yo traigo un edicto imperial. ¿Cómo puedo encontrarlo?
—Deje el edicto en este salón. Ninguno de nosotros se atreverá a desenrrollarlo. Y por favor entre a la abadía por un poco de té, y allí podremos discutir los asuntos.
El mariscal Hong hizo como le sugería el abad. Cuando estuvo sentado entre sus anfitriones de la abadía, aparecieron el té y diversos platos sin carne.
Una vez que hubieron comido, el mariscal le dijo al abad:
—Usted dice que el divino maestro está en una choza en la cumbre de la montaña.
¿Por qué no solicitarle que descienda y reciba el edicto real?
—Sí, en efecto, él está allá arriba, manteniéndose aislado del mundo. Pero nuestro divino maestro tiene un insólito conocimiento del Camino. Puede viajar sobre nubes y nieblas.
Nadie sabe exactamente dónde se encuentra. Nosotros los taoístas comunes rara vez logramos verlo.