"A La Orilla Del Agua"
— Tienes razón, madre — dijo Wang Jin —. Lo he meditado, y así me siento yo también.
La guarnición de la frontera de la prefectura de Yan'an está gobernada por el viejo general Zhong. Muchos de sus oficiales que han visitado la capital han admirado mi destreza con las armas.
¿Por qué no echar mi suerte con ellos?
Yan'an es un lugar donde se precisan hombres.
Allí estaré a salvo.
Luego de discutirlo, madre e hijo se pusieron de acuerdo.
—Hijo mío, debemos ir en secreto — dijo la madre —.
¿Pero qué hay de esos dos cabos que están en la puerta, los ordenanzas enviados por el cuartel general?
Si se enteran, no podremos partir.
—No te preocupes, madre — dijo Wang Jin —. Yo sé cómo librarme
de ellos.
Al atardecer, hizo entrar al cabo Zhang y le dijo:
——Primero cena. Luego quiero que salgas y hagas algo para mí.
—Instructor de armas, ¿dónde quiere que vaya este humilde servidor?
— Hace algunos días, cuando estuve enfermo, prometí que si mejoraba,
quemaría incienso en el Templo de la Sagrada Montaña, en las afueras de la Puerta del Ácido Dátil. Quiero hacerlo mañana a primera hora.
Esta noche le dices al sacerdote a cargo de los sacrificios que mañana abra la puerta del templo un poco más temprano. Seré el primer fiel Quiero que me compres tres diferentes tipos de carne para el sacrificio.
Puedes pasar la noche en el templo, y esperarme allí.
El cabo Zhang prometió hacer tal cual se le había ordenado. Cenó, alistó las cosas, y partió hacia el templo.
Aquella noche madre e hijo empacaron su ropa de cama y sus vestidos, sus sedas y su plata, y los pusieron en cajas para que fueran cargadas en las
pértigas.
También llenaron dos alforjas con forraje para el caballo.
Hacia la quinta guardia!, antes del amanecer, Wang Jin llamó al cabo Li
y le dijo:
—Lleva estas monedas de plata al templo. Tú y el cabo Zhang compren
y cocinen las tres diferentes carnes, y espérenme. Me uniré a ustedes tan
pronto compre velas y algo de papel de sacrificio.
El cabo Li tomó las monedas y se dirigió al templo. Wang Jin alistó el caballo, le colocó las alforjas, las aseguró, condujo el animal a las afueras de la puerta trasera, y ayudó a su madre a montar.
Todos sus enseres más pesados fueron dejados atrás.