"A La Orilla Del Agua"
Lu Da simuló estar irritado.
—Haciéndote el muerto ¿no? ¡Te golpearé un poco más! — Lu Da
había advertido que la cara de Zheng estaba cambiando de color. “Yo sólo quise darle una golpiza a este bribón, se dijo a sí mismo. ¡Quién hubiera
pensado que tres golpes lo matarían! Seguramente me detendrán para un
juicio, y no tengo a nadie que me lleve comida a la prisión. Será mejor que
me vaya de aquí.”
Se levantó y salió afuera, deteniéndose brevemente para mirar atrás y añadir, señalando con el dedo hacia el cuerpo de Zheng;
—Sigue jugando al muerto. Arreglaré cuentas contigo más tarde.
Ni los asistentes del carnicero, ni los empleados de las tiendas vecinas
tuvieron el valor de detenerlo.
Lu Da regresó a su alojamiento e inmediatamente empacó. Sólo tomó unas prendas de viaje y un poco de plata. Atrás dejó sus viejas ropas y sus enseres pesados. Cargando una vara por toda arma salió, ligero como el humo, por la puerta meridional.
Pese a que la familia Zheng y el asistente de la posada trataron por largo rato de reanimar al carnicero, no pudieron devolverle la vida. Estaba bien muerto.
Su mujer y sus vecinos fueron a la prefectura y presentaron una denuncia por asesinato. La corte fue llamada a sesionar; el prefecto ocupó su lugar y leyó el documento de acusación.
“Lu Da es un mayor de la guarnición”, pensó el prefecto. En lugar de publicar enseguida la orden de arresto, subió a su palanquín y se dirigió donde el comandante de la guarnición. Allí bajó de su silla e hizo que los soldados lo anunciaran. Entonces fue conducido hasta el salón principal donde lo recibió el comandante. Los dos hombres presentaron sus respetos.
——Qué lo trae aquí? — preguntó el comandante.
—Vengo a informar a Su Excelencia que el mayor Lu Da, sin causa alguna, ha matado a golpes, en la calle, a un carnicero de apellido Zheng.
No he querido arrestarlo sin dar parte de ello a Su Excelencia.
El comandante se sorprendió. “Lu Da es un militar con experiencia
— pensó —, pero es rudo y cruel. Hoy ha asesinado. ¿Cómo encubrirlo?
Debo permitir que lo detengan y lo interroguen.” Y respondió al prefecto:
—Lu Da primero fue oficial de mi padre, el viejo general. Yo no tenía un asistente adecuado, así que fue enviado aquí como mayor.