"A La Orilla Del Agua"
La misiva del abad contrarió considerablemente a Zhao.
En su respuesta, saludó al clérigo con respeto y le dijo:
—Le pagaré la reparación de los guardíanes de la puerta y la del pabellón.
Lu debe ir a donde sea que el abad lo envíe.
El abad ordenó a su asistente preparar una sotana de tela negra, un par de zapatos de monje y diez onzas de plata, y luego llamar a Lu.
—Sagaz — dijo el abad —, la última vez que estuvo ebrio hizo un alboroto en el salón de los monjes, pero no sabía lo que hacía.
Esta vez se ha vuelto a embriagar, ha roto los ídolos guardianes, ha derribado el pabellón y ha causado un tumulto en el salón de meditación. Ese es un serio crimen.
También ha lesionado a muchos de nuestros monjes. Nuestro monasterio es un lugar sereno. Su conducta es muy mala.
Como una atención al caballero Zhao, le voy a dar una carta de presentación para otro lugar en el que pueda permanecer.
Nos resulta imposible mantenerlo aquí.
Anoche tuve una visión y compuse una profecía de cuatro frases para guiar su destino.
—«¿A dónde quiere que vaya, maestro? — preguntó Lu —. Por favor, dígame la profecía.
El abad señaló a Sagaz Lu y empezó a hablar.
Le dijo dónde ir, con este resultado:
Riendo y empuñando su vara, Lu luchó con gran número de héroes. Colérico, hiriendo con su espada, derribó hijos indignos y funcionarios traidores.
¿Qué dijo exactamente el abad a Sagaz Lu?
Si quiere saberlo lea nuestro próximo capítulo.