La relación matrimonial
El matrimonio es una relación permanente creada por Dios, la cual inician el nombre y la mujer en plena libertad. Es una relación de amor y servicio, y es también un sacramento cristiano.
La sociedad íntima de la vida y el amor conyugal ha sido establecida por el Creador y matizada por sus leyes. Esta relación está enraizada en la alianza conyugal establecida por el consentimiento mutuo e irrevocable.
En ese acto humano, por el cual los esposos se otorgan y se aceptan mutuamente, surge una relación que, por voluntad divina, y en los ojos de la sociedad, tiene carácter permanente ... Un hombre y una mujer, en la alianza matrimonial de amor conyugal, ya "no son dos, sino una sola carne" (Mt., 19, 6) y se prestan ayuda y servicios mutuos, a través de la unión intima de sus personas y acciones ... Los esposos cristianos tienen un sacramento especial por el cual se fortalecen y reciben una especie de consagración en los deberes y la dignidad de su estado". (Gaudium et Spes, 48).'
La paternidad según el Concilio Vat. II (Gaudium et Spes, 50).
«El matrimonio y el amor conyugal están ordenados, por su propia naturaleza, hacia la procreación y educación de los hijos. Los hijos son en realidad el don supremo del matrimonio y contribuyen substancialmente al bienestar de los padres. El mismo Dios que dijo: "No es bueno que el hombre esté solo" (Gen. 2, 18) y «que hizo al ser humano desde el principio varón y hembra" (Mt. 19. 4), quiso compartir con el hombre uno cierta y especial participación en su propia obra de Creación. Por eso Dios bendijo al varón y a la hembra, y les dijo: "Creced y multiplicaos" (Gen. 1. 28).
Por lo tanto, aunque no disminuye los otros propósitos del matrimonio, la verdadera realización del amor conyugal y el sentido pleno de la familia que de él se deriva, tienen esta dirección: Que la pareja esté dispuesta con corazones firmes a cooperar con el amor del Creador y Salvador, quien, a través de ellos aumentará y enriquecerá su propia familia, día tras día".
Los padres deben considerar como su misión apropiada la tarea de transmitir la vida humana y de educar a aquellos a quienes se les ha transmitido. Deben estar conscientes que son por esto cooperadores con el amor de Dios el Creador y son, propiamente hablando, los intérpretes de ese amor"
Tamaño de la familia
La Iglesia no tiene ninguna enseñanza específica acerca del tamaño óptimo de la familia. Tampoco enseña, como dicen algunos, que el matrimonio esté obligado a tener todos los hijos que le sea posible. En las decisiones respecto al tamaño de la familia, la pareja "tomará en cuenta cuidadosamente tanto su propio bien como el de sus hijos, los ya nacidos, y aquellos que se prevean en el futuro. Los padres considerarán estos elementos a la luz de las condiciones materiales y espirituales de los tiempos, y de su propio estado de vida. Por último, llevarán a consulta los intereses del grupo familiar, de la sociedad temporal, y de la misma Iglesia" (Gaudium et Spes, 50).
Las parejas deben tomar muchos factores en consideración. Por otro lado, la perspectiva cristiana nos advierte que no se deben tomar decisiones basadas en factores puramente materialistas. La vida es un don para ser compartido y la pareja cristiana debe ser generosa en "servir a la vida" según las circunstancias.
El Papa Juan Pablo II ha dicho que las decisiones acerca del número de niños y de los sacrificios que ellos requieren no se deben tomar con miras solamente a un mayor confort o mantener una existencia tranquila. En reflexión profunda sobre esta materia, ante Dios, con las gracias del Sacramento y guiados por la enseñanza de la Iglesia, los padres se dirán mutuamente que ciertamente es menos grave el negar a sus hijos ciertas comodidades o ventajas materiales que privarlos de la presencia de hermanos o hermanas que puedan ayudarlos a crecer humanamente y a culminar la belleza de la vida en todas las edades y en toda su variedad".
Hay Métodos moralmente aceptables
La Humanae Vitae nos dice: «Si hay razones serias para espaciar los hijos, razones derivadas de las condiciones físicas o sicológicas de los esposos, o de, condiciones externas, la Iglesia enseña que es moralmente permitido tomar en cuente los ritmos naturales de la fertilidad humana, y practicar el acto conyugal solamente durante los períodos infértiles, para así regular la concepción, sin infringir los principios morales mencionados antes" (HV, 16).
Vemos así que la misma enseñanza de la Iglesia que condena explícitamente el uso de los métodos artificiales de regulación de la natalidad, aprueba explícitamente el uso de la Planificación Natural de la Familia, cuando hay razón suficiente para evitar o posponer el embarazo. Con su énfasis en la necesidad de razones serias para usar aún el método natural, la Iglesia rechaza el egoísmo como factor en la planificación de la familia.
PLANIFICACION FAMILIAR NATURAL
La Planificación Familiar Natural (PFN) son todos aquellos métodos basados en la orbservación y el reconocimiento de distintos signos y síntomas que ocurren en el cuerpo de la mujer de una manera natural, que nos ofrecen un conocimiento acerca de la fertilidad de la misma y que, teniéndolos en cuenta podemos evitar o lograr un embarazo.
La PFN se caracteriza por tener en cuenta el fin propuesto y no los medios para lograrlo.
Se trata de un "estilo de vida" que se lleva adelante a partir de una determinada concepción del hombre, de la sexualidad y del amor humano.
Cualquier matrimonio tiene la posibilidad de usar algún método natural; pero para hacerlo, se requiere cumplir con ciertas condiciones:
ACUERDO DEL MATRIMONIO, dado que se ponen en juego conductas y que se vive un determinado estilo de vida, no puede llevarse adelante sin contar con el acuerdo de ambos miembros de la pareja.
RECONOCIMIENTO DE LA FERTILIDAD, dado que la mujer tiene una fertilidad que aparce y desaparece, es importante conocer el momento del ciclo por el cual está transitando.
APRENDIZAJE DE UN MÉTODO NATURAL, una vez logrado el reconocimieto de la fertilidad, se está en condiciones de optar por uno u otro método natural. Es importamte aclarar que son muchos los métodos de planificación familiar natural y que la fiabiliadd de los mismos dependerá de que sean BIEN ENSEÑADOS, BIEN APRENDIDOS Y BIEN APLICADOS.
ABSTENCIÓN DE RELACIONES SEXUALES, el matrimonio deberá abstenerse de tener relaciones sexuales en el período de fertilidad de la mujer, si el propósito es evitar un embarazo. Es de capital importancia para los esposos descubrir otras formas de expresarse el amor sin poner en juego su genitalidad. Se requiere de un diálogo fluído y de un constante ponerse en el lugar del otro; de ahí que se hable de "un estilo de vida".
¿Qué es el "conocimiento de la fertilidad"?
Durante cada ciclo menstrual, hay un tiempo en que la mujer es fértil y otro en el que es infértil. Su cuerpo le ofrece ciertos signos y síntomas que le indican cuál es el momento del ciclo por el que está transitando.
Poder conocer nuestra propia historia reproductiva, es algo que está al alcance de todos. Es importante aclarar, que cada mujer tiene su "propia historia"; ella necesita conocerse, saber cuáles son los signos que más se hacen notar en su cuerpo distintos al de su amiga, su madre, su hija. El aprendizaje del reconocimiento de la fertilidad tiene unadeterminada secuencia:
- Conocer los signos y síntomas de fertilidad.
- Reconocer las señales en su cuerpo.
- Registrar las señales según determinadas consignas.
- Interpretar las señales.
La fertilidad, NO ES UNA ENFERMEDAD, de la cual tengamos que curarnos, al contrario ha sido y es uno de lo descubrimientos más significativos del siglo pasado.
Consta de solamente unos pocos días durante cada ciclo; el entendimiento y la aceptación de esta breve fase requiere en primer lugar de un conocimiento profundo de la misma.
La fertilidad es la capacidad de engendrar que tiene todo ser humano.
La fertilidad del hombre y de la mujer se pondrá de manifiesto cuando, a partir de que ambos tengan una relación sexual o coito, comience la gestación de una vida.
Está determinada por una serie de fenómenos biológicos propios y diferentes para el hombre o la mujer, y que , como todo proceso biológico (como la respiración, la digestión, etc) es regulado independinete de la voluntad del sujeto. En la regulación natural de la fertilidad se respetan los fenómenos biológicos; prevalece el respeto por lo natural; se aceptan y respetan los tiempos de la mujer; la actitud frente a la vida es otra, de manera que si no hay posibilidad de afrontar la llegada de un nuevo hijo, no se establece el encuentro sexual. En definitiva, en el recocimiento de la fertilidad y su correcta aplicación, el hombre actúa como colaborador de Dios en lo que respecta a la vida, reconociéndolo como el dueño y dador de la misma.
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