Autor: Francisco Mario Morales | Fuente: Catholic.net
Con profunda preocupación por el constante y desafortunado aumento de matrimonios en situación irregular o matrimonios DVC (divorciados vueltos a casar) he preparado esta recopilación, ya que la confusión así como la desorientación que viven estas parejas católicas es muy grande y la Iglesia como madre misericordiosa los orienta, los anima, los sostiene en la fe y los acoge.
La Pastoral Familiar en los casos difíciles como: Los matrimonios a prueba, las uniones libres de hecho, católicos unidos con mero matrimonio civil, separados y divorciados no casados de nuevo, divorciados casados de nuevo y matrimonios mixtos, son algunos de los casos por mencionar habiendo otras circunstancias especiales.
La Iglesia al servicio de la familia
“La familia, en los tiempos modernos, ha sufrido quizá como ninguna otra institución, la acometida de las transformaciones amplias, profundas y rápidas de la sociedad y de la cultura. Muchas familias viven esta situación permaneciendo fieles a los valores que constituyen el fundamento de la institución familiar. Otras se sienten inciertas y desanimadas de cara a su cometido, e incluso en estado de duda o de ignorancia respecto al significado último a la verdad de la vida conyugal y familiar. Otras, en fin, a causa de diferentes situaciones de injusticia se ven impedidas para realizar sus derechos fundamentales.
La Iglesia consciente de que el matrimonio y la familia constituyen uno de los bienes más preciosos de la humanidad, quiere hacer sentir su voz y ofrecer su ayuda a todo aquel que, conociendo ya el valor del matrimonio y de la familia, trata de vivirlo fielmente; a todo aquel que, en medio de la incertidumbre o de la ansiedad, busca la verdad y a todo aquel que se ve injustamente impedido para vivir con la libertad el propio proyecto familiar”. (1)
“La Iglesia, en efecto, instituida para conducir a la salvación a todos los hombres, sobre todo a los bautizados, no puede abandonar a sí mismos a quienes - unidos ya con el vínculo matrimonial sacramental – han intentado pasar a nuevas nupcias. Por lo tanto procurará infatigablemente poner a su disposición los medios de salvación. (84)
Laicos especializados
“No poca ayuda pueden prestar a las familias los laicos especializados (médicos, juristas, psicólogos, asistentes sociales, consejeros, etc.) que tanto individualmente como por medio de diversas asociaciones e iniciativas, ofrecen su obra de iluminación, de consejo, de orientación y apoyo. A ellos pueden aplicarse las exhortaciones que dirigí a la Confederación de los Consultores familiares de inspiración cristiana: El vuestro es un compromiso que bien merece la calificación de misión, por lo noble que son las finalidades que persigue, y determinantes para el bien de la sociedad y de la misma comunidad cristiana los resultados que derivan de ellas…Todo lo que consigáis hacer en apoyo de la familia está destinado a tener una eficacia que, sobrepasando su ámbito. Alcanza también otras personas e incide sobre la sociedad. El futuro del mundo y de la Iglesia pasa a través de la familia”. (75)
No es verdad lo que se afirma popularmente, que la Iglesia los rechaza y los condena a vivir fuera de ella, el Papa Juan Pablo II, nos dice:
“En unión con el Sínodo exhorto vivamente a los pastores y a toda la comunidad de los fieles para que ayuden a los divorciados, procurando con solicita caridad que no se consideren separados de la Iglesia, pudiendo y aun debiendo, en cuanto a bautizados, participar en su vida. Se les exhorte a escuchar la Palabra de Dios, a frecuentar el sacrifico de la Misa, a perseverar en la oración, a incrementar las obras de caridad y las iniciativas de la comunidad a favor de la justicia, a educar a los hijos en la fe cristiana, a cultivar el espíritu y las obras de penitencia para implorar de este modo, día a día, la gracia de Dios, La Iglesia rece por ellos, los anime, se presente como madre misericordiosa y así los sostenga en la fe y en la esperanza”. (84)
“La Iglesia está firmemente convencida de que también quienes se han alejado del mando del Señor y viven en tal situación, pueden obtener de Dios la gracia de la conversión y de la salvación, si perseveran en la oración, en la penitencia y en la caridad” (84)
La reconciliación en el sacramento de la penitencia –que les abriría el camino al sacramento eucarístico- puede darse únicamente a los que arrepentidos de haber violado el signo de la alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, -como, por ejemplo, la educación de los hijos- no se pueden cumplir la obligación de la separación, “asumen en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos”. (84)
Es necesario que a 32 años de haber sido escrita ésta Exhortación Apostólica, en el cuarto año del Pontificado del Beato Juan Pablo II, nos comprometamos a darla a conocer y llevarla en la práctica en orientación, guía y apoyo a todos los matrimonios irregulares o de DVC.
Me permito motivar a los matrimonios irregulares, así como a los grupos de pastoral familiar a que adquieran ésta Exhortación Apostólica de el Papa Juan Pablo II que está a su disposición en todas las librerías católicas.
Nota (la numeración al final de cada cita corresponde al numeral de la Exhortación Apostólica)
Les invito a mis hermanos y hermanas que están viviendo su matrimonio en situación irregular a que se acerquen a sus parroquias, se integren a los grupos de acompañamiento para DVC como parte de la de la pastoral familiar ya que el acompañamiento y el apoyo que se les brinda a estas parejas es muy valioso.
Aunque no podemos negar que aun existen comunidades parroquiales en las que se les niega guía y la acogida a estas personas y esto seguramente se debe a la falta de formación al respecto. Pero estas comunidades son el campo donde las parejas en situación irregular podrán iniciar una nueva actividad dentro de la pastoral familiar.
También sin ninguna duda o temor acérquense al juzgado eclesiástico (Provisorato) de la diócesis o arquidiócesis que les corresponda según la ubicación de su domicilio y expongan su caso ante el Vicario Judicial (que es un sacerdote) y él les dará toda la atención y asesoría necesaria.
La Iglesia enseña que el Matrimonio es indisoluble por lo mismo ningún Tribunal Eclesiástico “disuelve” el matrimonio. El Santo Padre, el Papa, puede llegar a conceder esta gracia, cuando el matrimonio celebrado no ha sido consumado o cuando existe el llamado “privilegio de la fe”, este caso se presenta cuando dos personas, no bautizadas, unidas en matrimonio de cualquier tipo, se separan, y ya separados, una de ellas se bautiza o desea contraer nuevamente matrimonio con una persona bautizada.
La Iglesia declara nulo o inválido el matrimonio religioso cuando las partes (interesadas) prueban, a través de un juicio, en el Tribunal Eclesiástico competente, que en el momento de la celebración del mismo, se dió alguna de las causas que producen nulidad.
El Tribunal Eclesiástico procede según las normas perfectamente bien establecidas, se basa en la verdad de las Partes, de los testigos presentados y de otras pruebas, libres de toda sospecha como son los certificados médicos comprobables y de acuerdo a verdad. Por lo mismo, al presentar su petición la Parte debe ajustarse a hechos objetivos y verdaderos.
Por el hecho de presentar escrito acusando la nulidad de matrimonio no significa que el matrimonio sea nulo, sino que éste es la base para introducir el estudio de Matrimonio, y por lo mismo el resultado puede ser “No consta de la nulidad de Matrimonio”.
La parte solicitante, o parte Actora, de ninguna manera puede programar la celebración de nuevo matrimonio canónico sin que antes conste que efectivamente el matrimonio es nulo, mediante dos sentencias conforme con el mismo sentido.
Bibliografía:
Juan Pablo II exhortación Apostólica “LA FAMILIA EN LOS TIEMPO MODERNOS”. “FAMILIARIS CONSORTIO”
Instructivo Guía Tribunal Eclesiástico Arquidiocesano de Tlalnepantla.