Para los padres debería ser un motivo de orgullo y alegría y no de síndrome, el poder decir “misión cumplida” cuando los hijos abandonan el hogar, si es que están bien educados y formados para seguir el ciclo normal de la vida, siempre que no sea por causa de malas decisiones, manipuleos, violencia, orgullos paternos, mala educación recibida, etc.
Que los hijos abandonen el hogar paterno, no tiene que producir los síntomas característicos de una enfermedad, puesto que no se ha producido la suspensión brusca de la presencia de los hijos, pues ha tenido que haber muchos años, para preparar ordenadamente su salida del nido, animándoles y enseñándoles a que sean autónomos, en su estilo de vida y decisiones. Es muy distinto el comportamiento de los padres, cuando en circunstancias normales, los hijos salen de la casa para formar su propia familia, se ponen a trabajar o a vivir por su cuenta.
Es una falta de madurez y una gran contradicción por parte de algunos padres, quererse olvidar que su misión obligatoria en esta vida, es educar bien a los hijos, con el ejemplo y con la práctica en las virtudes y valores humanos, para que cuando tengan que hacer su vida propia, estén perfectamente preparados y puedan abandonar el hogar familiar.
Los padres no deben tener el egoísmo, si han preparado bien a los hijos, de querer que se queden en el hogar, cuando por ley de vida, tienen que abandonarlo. Si además se les ha estado insistiendo en su preparación, para cuando les llegue la hora. Es un contrasentido dejarse llevar por el egocentrismo que supone, el perder su control.
blog «ESCUELA PARA PADRES»