Georgi Abdo truena contra teólogos de la prosperidad
“Nunca hubo tanto engaño religioso como ahora”
* “A estos pastores lo único que les interesa es el vientre, el dinero y la buena posición”
* “En vez de correr tras el alma de una oveja, corren tras su Visa, Master Card y American Express”
Edwin Sánchez | esanchez@elnuevodiario.com.ni
El doctor Georgi Abdo truena contra los predicadores que saquean al pueblo.
El doctor en divinidades Georgi Abdo, dijo en Miami que “nunca ha habido tanto engaño religioso como en este tiempo. Éste es el tiempo del engaño. Miles de religiones se están formando y aún muchas iglesias dicen que ellos tienen el Cristo, pero es falso. Hablan de milagros y maravillas”.
Ya Abdo nos había adelantado: “La Biblia especifica que estos pastores iban a existir. Mateo 24: “Porque vendrán muchos en mi nombre diciendo yo soy el Cristo y a muchos engañarán. Mirad que nadie os engañe”. Una de las cosas que iba a existir en el tiempo final eran los pastores engañadores que iban a hablar de esto. La Biblia los llama hombres avariciosos, que iban a ser mercadería con palabras fingidas de la gente, diciendo paz, prosperidad. Son como estos pastores, a quienes les interesa el vientre, el dinero, la prosperidad”.
Mensaje dietético
Al pastor Abdo le preguntamos: Hay críticas a la Iglesia Evangélica y a cierto liderazgo evangélico, porque así como hay sodas dietéticas hay mensajes dietéticos, prédicas descafeinadas. Cuando aparece un pastor ciñéndose a las Escrituras, se le descalifica por radical, anticuado, medieval, porque habla de catástrofes.
“Miami está lleno de ellos. No le hablan a la gente de estas cosas en sus iglesias, no las preparan. Usted entra a sus iglesias y lo primero que le dicen es: queremos hacer un templo de 8 millones, de 10, de 15 millones de dólares. ¿Quién da mil, 5, 10 mil? ¡Déme su tarjeta de crédito!
De lo único que hablan es de prosperidad, son como la Iglesia de Laodicea, “Soy rico y no tengo necesidad”, pero Cristo habla de ellos: “He aquí yo reprendo y castigo a todo aquel que amo”.
A esta Iglesia de Laodicea, le dice el Maestro: “He aquí estoy a las puertas y llamo”. No habla de pecadores, sino a cristianos. Porque estos pastores tienen a Cristo fuera de las puertas de su corazón, no les interesa el mensaje de Cristo porque su mensaje no congracia con los hombres, Cristo nunca vino a congraciarse con nadie. Cristo llamó a la luz, luz, a las tinieblas, tinieblas, al pan, pan y al vino, vino. Nunca vino a predicar a un mensaje para que la gente estuviera contenta, por eso lo crucificaron, por eso pidieron a Barrabás.
“Los hombres de Dios deben agradar a Dios, no a los hombres. Como cuando Jonás, a quien mandó a anunciar la destrucción de Nínive, y él no quería, escapó y Dios lo mandó en la boca del pez a cumplir su misión: en cuarenta días si Nínive no se arrepiente, viene juicio. ¿Y qué hicieron? Hasta los animales ayunaron y Dios los salvó.
No les conviene la verdad
“Pero Jonás no quería dar el mensaje, y por eso hay muchos pastores a quienes no les conviene dar el mensaje, pues es fuerte, prepara al pueblo y lo alerta para que escape de los juicios. Son dormilones, atalayas, perros que no ladran, que no advierten, dice Isaías 56. Somnolientos, están dormidos. Están detrás de la avaricia, son como Balaam que maldicen por dinero”.
Al doctor Abdo, le preguntamos sobre esta vertiente de la teología de la prosperidad, del quién da más, para vivir una vida muy cómoda. Pero Cristo, le recordamos, no vino tampoco a predicar la pobreza.
“Cristo no predicó ni pobreza ni riqueza. Cristo en cierta ocasión se encontró a dos hombres peleados por dinero. Él dijo: “Guardaos de la avaricia, porque la vida del hombre no consiste en los bienes que tiene”. Tú puedes tener o no tener, el evangelio no es pobreza ni riqueza. Dios le da a cada uno como le da la gana. Si Dios te quiere, te bendice. El Evangelio es arrepentimiento, perdón de pecados, resurrección de los muertos en el nombre de Jesús. La Biblia dice: a los pobres siempre los tendréis.
“De que Cristo suple, sí suple, pero nuestra base no tiene por qué estar fundada en lo que Cristo nos da. Debe estar fundada en el Reino de Dios y su justicia. El Reino de Dios es el que vamos a heredar. El dinero que Dios nos suple para que comamos y vivamos, eso se llama la añadidura.
“A mí Dios me ha bendecido, pero esa no es mi meta. Mi meta no sólo es buscar de Dios los panes y los peces, yo lo que busco es su Reino y su justicia: de que Dios le da la gana de darme un carro, una oficina, bueno que lo haga Dios. Pero esa no es mi visión, si no me da, también lo predico”.
A la par del mensaje dietético, en Centroamérica y en Nicaragua hay un fenómeno de reverendos y pastores que les gusta mucho el poder político, que andan en las cortes de los que tienen poder.
“Es parte de las señales proféticas, no sólo habla la Biblia de hambre, enfermedades, pestes, guerras, sino también de hombres que estarían buscando fama, poder, vanagloria.
“Cristo dijo: ‘Aprenden a de mí, que soy manso y humilde de corazón’. ¿Cuál era la visión de Cristo?: buscar lo que se había perdido.
“Esta gente lo que busca es fama, la política, lo mismo que la Iglesia Católica. Buscan renombre, que lleguen a las naciones y les pongan una alfombra colorada.
“Les digo a los que van a leer EL NUEVO DIARIO, lo que viene a la tierra es mucho peor de lo que ahora estamos viendo. Lo que vemos hoy es como la picada de un mosquito, comparada con la picada de un alacrán. Por eso decimos: como Jesucristo habló a la Iglesia de Filadelfia: escapa, por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia. Ésta es la Iglesia del amor fraternal, la que yo también le guardaré de la hora de las pruebas que han de venir sobre los que moran en la tierra.
“A todo pastor que no advierte lo que acontecerá, que no se pare como una verdadera atalaya, Dios le demandará por la vida de cada persona. La responsabilidad del pastor no es predicar el dinero a la gente, porque el reino no es comida ni bebida, la responsabilidad de cada hombre de Dios no consiste en los bienes que tiene. Hay que cuidarse de los que inventan cualquier cosa en busca de dinero, por tanta avaricia, corriendo tras aquel que tiene una posición. El hombre de Dios, no va tras eso.
“Hay iglesias que se han convertido en tiendas, donde hay también cafeterías, zapaterías, gimnasios, salones de belleza, y donde los pastores en vez de correr tras el alma de una oveja, corren tras la Visa, Master Card y American Express”.