LA JUSTIFICACIÓN
La doctrina de la justificación (del latín justificatio, en griego dikaiosis
δικαιοσις). Esta doctrina consiste en declarar inocente al que es culpable, siendo que el hombre esta destituido de la gloria de Dios por causa del pecado:
• “Porque no hay diferencia por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:22-23).
• “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque” (Eclesiastés 7:20).
El vocablo justificar es un término judicial que significa absolver, declarar justo, o proporcionar sentencia favorable. La palabra se toma de las relaciones jurídicas. En efecto, el culpable comparece ante Dios, el Juez justo, acusado de condenación; sin embargo, en vez de condenación recibe la absolución.
La justificación es dada por Dios al hombre pecador, ella se puede definir como el acto mediante el cual Dios declara justo al injusto gratuitamente: “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde pues, está la jactancia (del hombre)? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la ley de las obras? No, sino por la (ley) de la fe (en Cristo)” (Romanos 3:24-27).
La justificación del hombre es sólo por Gracia. “Porque por Gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don (regalo) de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).La Gracia de Dios se define como regalo que el hombre no merece, pero que Jesús lo pagó y lo ganó para todo ser humano que le recibe. El Señor Jesús ama al pecador y no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
En la justificación, Dios no solamente perdona al pecador, sino que también lo declara justo y libre de la culpabilidad de su pecado. Delante de Dios es como si nunca hubiera pecado. Entonces tiene paz para con Dios: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos. 5:1). Hay solamente un medio para ser justificados y es por medio de nuestro señor Jesús.
Repito hay una condición que Dios demanda del hombre para justificarle. Esa condición es Fe en Jesús, es decir, confiar en que su sacrificio en la cruz del Calvario fue el pago suficiente para saldar nuestra deuda de pecado ante Dios, una vez y para siempre. “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesús el Cristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10) y el versículo (12) que dice: “Pero Cristo, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios.” A Cristo no hay que volverlo a sacrificar. Hacer sacrificios incruentos de Cristo es una blasfemia, pues se niega la eficacia actual del único sacrificio hecho una vez para siempre. Además, ningún sacrificio incruento es aceptable ante Dios, pues la Biblia dice: “sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22). La remisión es el perdón de una culpa o condena que priva de libertad a una persona. Ósea nosotros estábamos privados de la libertad y el pago para obtenerla era el derramamiento de sangre y eso fue lo que nuestro señor Jesús realizo, el pago por nuestra libertad cuando derramo de su sangre en el monte Golgota.
Esto nos confirma que la justificación no es de uno mismo, “Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.” (Lucas 16:15), no se obtiene por vivir bien, “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.” (Isaías. 64:6). Tampoco viene por tratar de guardar la ley, “ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.” (Romanos. 3:20), menos por hacer buenas obras, “” (Efesios 2:8-9). Hace cientos de años, Bildad, un amigo de Job (Job 25:4) preguntó, "¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios? y ¿cómo será limpio el que nace de mujer?" Este problema ha inquietado a los hombres a través de los siglos. Gracias a Dios tenemos la respuesta en la Palabra de Dios, veamos: La gracia Dios es el origen de la justificación. “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos. 3:24). Recuerden que "gracia" significa "favor inmerecido".
La sangre de Cristo es la base de la justificación. “Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.” (Romanos. 5:9). Dios mira al pecador que acepta a Cristo como si no tuviese pecado porque la sangre de Cristo lo limpia de toda maldad.
La fe es el medio de recibir la justificación. Se trata de fe en el Señor Jesucristo como Dios y salvador:
• “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.” (Romanos 3:28).
• “¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia.” (Romanos 4:5).
• “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1).
• “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13).
En el momento en que el pecador cree en Jesús, es justificado delante de Dios. Este creer es un acto de obediencia al evangelio de Jesús. El creer lleva incluido el bautismo, "sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos."(Colosenses 2:12).
La justificación con lleva a la salvación y esta fue la pregunta del carcelero de Felipos “…. Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” La respuesta al carcelero fue “… Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” (Hechos 16:30-31). Todo aquel que dice creer en Jesús, debe tener una fe similar a la del carcelero, y regocijarse de haber creído en Dios. Pablo le bautizo para que Dios le perdonara sus pecados y fuera justificado delante de Dios. "... y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios." (Hechos 16:33-34).
Querido amigo la única manera de tener la paz verdadera es recibir a Jesucristo como su Dios y salvador. Entonces será justificado delante del altísimo. (Romanos. 5:1).
Dios les siga bendiciendo
Fredy Delgado
Teólogo