LAS BUENAS OBRAS NO SALVAN
Pero las escrituras que son nuestra guía nos dicen que la salvación no se consigue por obras, veamos: “no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:9). Y esto es lo que está pasando hoy en día muchos glorían a otros por sus buenas obras. Pero Dios nos muestra que la salvación se obtiene de esta forma: “El nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo,” (Tito 3:5).
Para corroborar esta palabra Dios nos habla de un hombre llamado Cornelio, un gentil que habitó en Cesarea, llamada también Cesarea del Mar o marina, situada a 50 kilómetros al norte de Te-Aviv y a 38 de Haifa. Fue fundada a fines del periodo persa. A partir del año 100 antes de Cristo, Cesarea fue judía, aunque la población estaba mezclada con elementos paganos.
Cornelio, era un oficial al mando de cien soldados romanos, conocido como el Regimiento Italiano. Era un hombre justo y devoto; temía a Dios y ayudaba con frecuencia a las personas necesitadas. Era un hombre de oración y gozaba de una excelente reputación entre los judíos. Cornelio era un hombre que hacia buenas obras, el quería ser salvo y hallar la gracia delante de Dios, pero Dios le mostraría lo que era necesario que hiciera, para que pudiera de verdad obtener esa entrada al reino de los cielos.
Una mañana, mientras que Cornelio estaba en ayuno y oración, un ángel de Dios se le apareció llamándolo por su nombre. El ángel lo dirigió para que enviara por Pedro, quien posaba en casa de Simón, un curtidor de Jope, la escritura dice así: "Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio.
El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.
Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas." (Hechos 10:1-6).
Cornelio llamó a dos de sus siervos y a un soldado, informándoles acerca de su visión celestial. Pronto los tres los hombres se encontraban en camino hacia Jope: “Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo." (Hechos 10:7-8).
Al día siguiente, siendo el mediodía, Pedro estaba orando en la azotea y sintió mucha hambre. Él cayó en un trance y vio el cielo abierto y un gran lienzo que bajaba a la tierra. En aquel lienzo, se encontraban todo tipo de animales: cuadrúpedos, reptiles y aves. Una voz ordenó a Pedro que matara y comiera. Él protestó, declarando que nunca había comido nada de lo que era considerado común o inmundo. La voz respondió que él no debía llamar a nada común o inmundo, ya que Dios lo había limpiado. Pedro vio la visión durante tres ocasiones; luego despertó, como dice la escritura: "Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo." (Hechos 10:9-16).
Dios le estaba mostrando anticipadamente a Pedro que iba a estar en una casa de un gentil. Los gentiles eran considerados por los Judíos como personas inmundas, porque ellos comían de toda clase de animales que para los judíos era pecado comer y porque era prohibidos por la ley de Moisés, por lo tanto un judío con un gentil era imposible que compartieran en su casa.
Cuando Pedro tenia este éxtasis, tres hombres se acercaban a la casa de Simón. El Espíritu informó a Pedro acerca de los tres hombres. Ellos le dieron a Pedro su recado, y él los invitó para que pasaran la noche en aquella casa. Al día siguiente, Pedro tomó consigo a seis judíos creyentes, y este grupo de diez hombres partió para Cesarea, como dice la escritura: "Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado. Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras. Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope." (Hechos 10:17-23).
El apóstol Pedro comenzó a informarles de su visión: "Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo: Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión; algo semejante a un gran lienzo que descendía, que por las cuatro puntas era bajado del cielo y venía hasta mí. Cuando fijé en él los ojos, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come. Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca. Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.
Y esto se hizo tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo.
Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesarea. Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón, quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa. Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio.
Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?" (Hechos 11:4-17).
Cornelio esperaba su llegada, y había convocado a sus familiares y amigos cercanos. Cuando Pedro entró en la casa, Cornelio intentó adorarlo. Pedro se negó a recibir esa pleitesía, mientras ordenó a aquel oficial Romano a ponerse de pie. Pedro declaró al grupo congregado que Dios le había ordenado venir a ellos. Hasta ahora, este hecho no tenía precedentes, ya que los judíos consideraban inmundos a los gentiles, y la ley prohibía a los judíos asociarse estrechamente con ellos, como dije anteriormente. Cornelio, entonces, declaró su visión a Pedro: "Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos. Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre. Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido. Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?
Entonces Cornelio dijo: hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios. Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará. Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado." (Hechos 10:24-33).
Pedro confesó que ahora se daba cuenta que Dios no hace acepción de personas y que Él acepta a cualquiera que se acerque reverentemente a Él en fe y obediencia.
Seguidamente proclamó que Jesucristo es el Señor de todos, les habló del bautismo de Juan y del poderoso ministerio de Jesús, y les explicó la crucifixión y la resurrección de Jesús. Pedro les habló de la comisión que les dio el Señor y declaró que el perdón de los pecados es posible en el nombre de JESÚS y no por las obras: "Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia. Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos. Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos. Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre." (Hechos 10:34-43).
Mientras que Pedro predicaba, el Espíritu Santo cayó sobre aquellos gentiles, los cuales hablaron en otras lenguas y alabaron a Dios. Al escuchar a los gentiles hablar en lenguas, los judíos que habían llegado con Pedro se sorprendieron de que Dios los hubiera bendecido con el bautismo del Espíritu Santo. Entonces Pedro mandó bautizarles en el nombre del Señor JESÚS. Después del servicio bautismal, Pedro permaneció en la casa de Cornelio por un tiempo, como lo expresa la escritura: "Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días." (Hechos 10:44-48).
Una de las primeras características que se hace mención de este llamado a Cornelio es que era:
1. Era piadoso
2. Temeroso de Dios
3. Hacia muchas limosnas
4. Oraba siempre a Dios
Hay muchas personas entre nosotros con estas características, sin embargo, no son salvas ¿por qué? Porque la salvación no es por obras sino por la fe y la obediencia en Jesucristo: “"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe." (Efesios 2:8-9). Cornelio no solo tuvo fe, sino que también obedeció lo que el ángel le había dicho: “él te dirá lo que es necesario que hagas.” (Hechos 10:6). Hoy en día cuando uno le dice estas mismas palabras a una persona para que sea salva y pueda entrar al reino de Dios, ellas se justifican en sus creencias equivocadas y siguen las tradiciones de los hombres y no recomendación de Dios: “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” (1 Juan 2:4-6). Cuando obedecemos y recibimos su palabra, nos hacemos obedientes.
Los que reciben su palabra deben ser bautizados; en el nombre de JESÚS, el había dicho estas palabras: "El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió" (Juan 13:20; Lucas 10:16). Oír a los apóstoles es oír a Cristo; recibir la palabra de los apóstoles es recibir la palabra de Cristo.
CORNELIO, tenía un gran problema y era que no tenía la SALVACION, por eso el ángel le dijo que tenía que escuchar a PEDRO, él le iba a decir lo que era necesario que hiciera: "Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas." (Hechos 10:6).
Por eso cuando llego PEDRO, le mando que se bautizara en el nombre de JESUCRISTO. Esto era lo que le hacía falta a CORNELIO: "Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?" (Hechos 10:47). Y esto es lo que te hace falta a ti querido lector…… PIENSA……. PIENSA……. Tus obras no te van a salvar, tus oraciones no te van a salvar, tus limosnas no te van a salvar, tus diezmos y ofrendas no te van a salvar, tu bautismo en los títulos, padre, hijo y espíritu santo, no te van a salvar. Pero todos los que reciben el evangelio de Jesucristo mediante la fe, lo obedecen cuando son bautizados en su nombre. Los que no son bautizados en su nombre no han recibido el verdadero evangelio. Esta fue la comisión de Jesús, esta fue su orden para el perdón de los pecados:
• “y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.
24:48 Y vosotros sois testigos de estas cosas.” (Lucas 24:47-48).
• “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre…” (Marcos 16:15-17).
Es necesario obedecer a nuestro gran Dios y salvador Jesucristo, el dio el mandamiento y Pedro se limito a enseñarlo, a nosotros nos toca creerlo y obedecerlo: “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” (Hechos 2:38).
Para concluir vemos que nuestro señor Jesucristo también le enseño estas cosas a su apóstol elegido para que también explicara que era necesario ser bautizado en el nombre de JESÚS, para ser salvo, el dijo: “Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.” (Gálatas 1:11-12). Jesus le enseño pro revelación a Pablo lo que era necesario hacer para obtener el perdón de pecados, por eso lo vemos también enseñando y bautizando en el nombre de JESÚS, a los que habían sido mal bautizados, el tenia que rebautizarlos, veamos: “Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres.” (Hechos 19:1-7).
Me era necesario escribir esta parte para los que dicen que Pedro se equivoco cuando dijo que se debía bautizar en el nombre de Jesús, estos perversos que buscan justificarse en su mal llamada doctrina, con la cual tienen a más de un creyente engañado, me refiero a la doctrina TRINITARIA y CATOLICA.
Si usted no se ha bautizado en el nombre de JESÚS, le recomiendo lo mismo que el ángel le dijo a Cornelio, es necesario que hagas este pasó de fe:
El ángel dijo: “él te dirá lo que es necesario que hagas.” (Hechos 10:6), y lo que Pedro dijo: “Y le mando a bautizar en el nombre del señor JESÚS” (Hechos 10:48). Esto era lo que le hacía falta a este hombre y el obedeció la palabra de Dios, será que tu también estas dispuesto a OBEDECERLA?
Dios les siga bendiciendo
Fredy Delgado
(Pastor y Teólogo) —
En el mundo encontramos a muchas personas que creen que por sus buenas obras serán salvos del castigo eterno y procuran ser amables, dar limosnas, otros diezman, oran mucho a Dios, y hacen muchos ayunos. Y quizás usted dirá que BUEN TESTIMONIO el de estos creyentes, aunque lo hacen a su manera.