HAMBRE Y SED DE JUSTICIA
Mateo 5:6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
El hambre que describe esta bienaventuranza era el hambre de la persona a punto de morir de inanición, o la sed del que se morirá si no bebe.
En ese caso, esta bienaventuranza contiene realmente una pregunta y un desafío. En efecto demanda: «¿Hasta qué punto quieres la bondad? ¿La quieres tanto como quiere un hambriento la comida, o el agua el que se está muriendo de sed?» ¿Hasta qué punto es intenso nuestro deseo de integridad para con Dios?
Aunque un hombre nunca alcance la bondad, si toda su vida tiene esta hambre y sed de ella, no está excluido de la bendición.
¡Benditos los que tienen hambre y sed de verdadera y total integridad!
Amó 8:11 He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.
Nuestros deseos de bendiciones espirituales deben ser fervientes. Aunque todos los deseos de gracia no son gracia, sin embargo, un deseo como este es un deseo de los que son creados por Dios y Él no abandonará a la obra de Sus manos.
Asi que todo el que tenga hambre y sed venga a el y oiga inclinando el oido
Isa 55:1 A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.
Isa 55:3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.
1Pe 2:2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,
Stg 1:5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
SEREIS SACIADOS EN TODO LO DEL REINO