El modo dual de la existencia de Dios, puede ser comparado con un globo y el aire. El aire es invisible, y sin embargo está presente en todas las partes de nuestra atmósfera. Por otro lado, un globo es visible y tiene una localización espacial definida y limitada. El aire no tiene forma o apariencia, pero cuando éste llena un globo, toma una localización espacial finita y limitada, y se hace visible para nosotros, no directamente, sino a través del globo. Sin el globo, nosotros no seríamos capaces de ver el aire, y sin el aire el globo no sería capaz de cumplir su telos (propósito).
Del mismo modo, Dios es invisible y omnipresente. Él no puede ser visto directamente (Juan 1:18; 1 Timoteo 1:17, 6:16, Hebreos 11:27, 1. Juan 4:12). Sin embargo, Jesús es la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15, Hebreos 1:3). Jesús dijo: "El que me ha visto ha visto al Padre" (Juan 14:9; ver también Juan 12:45). Aparte de Cristo, nosotros nunca podremos ver a Dios. Sin embargo en Cristo lo vemos, no directamente, sino indirectamente a través de la existencia humana que Él asumió.
El aire de un globo no se limita sólo al globo. Como una sustancia, el aire también sigue existiendo más allá del globo. Del mismo modo, el Espíritu de Dios en Cristo, sigue existiendo más allá de Cristo como el Espíritu omnipresente. [32] Dios no dejó de habitar en el cielo cuando se hizo hombre. Por así decirle, Él existe tanto en el globo como más allá del globo. Y al igual que el aire en el globo es la misma sustancia que el aire que sigue existiendo más allá del globo, del mismo modo el Espíritu de Cristo es el mismo Espíritu que sigue existiendo más allá de Cristo. No es una persona divina diferente, sino la misma persona en un modo diferente de existencia.
Por: Jason Dalle
Gloria a nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.