1Co 10:13 No os ha sobrevenido ninguna TENTACIÓN que no sea HUMANA; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
A oídos modernos la palabra tentar siempre tiene un mal sentido; siempre quiere decir tratar de inducir al mal. Pero en la Biblia, el verbo PEIRAZEIN se traduciría mejor por la palabra probar que por tentar.
En el Nuevo Testamento, tentar a una persona no es tanto tratar de inducirla al pecado. Es probar su fuerza y su lealtad y su habilidad para el servicio.
La tentación no está diseñada para hacernos caer, sino para hacernos más fuertes y mejores personas; no para hacernos pecadores, sino para hacernos buenos.
Stg 1:12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
En toda persona hay un punto débil que, si no se tiene cuidado, puede acabar con ella. En algún lugar de nuestra persona hay un fallo de temperamento, algún instinto o pasión tan fuerte que puede que en cualquier momento rompa algún detalle de nuestra naturaleza que hace que lo que es un placer para otros sea una amenaza para nosotros.
COMO EL TEXTO LO DICE LA TENTACIÓN SIEMPRE SERA HUMANA Y SURGE DE NUESTROS DESEOS TERRENALES:
Stg 1:13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;
Stg 1:14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
Stg 1:15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
El único que es responsable del pecado son los malos deseos de cada uno. El deseo es siempre algo que se puede alentar o rechazar.
Si dejamos que los pensamientos se nos vayan por ciertos senderos, y los pasos nos lleven a ciertos lugares, y los ojos se fijen en ciertas cosas... fomentamos el deseo.
La tentación está en todas partes; no tenemos que andar buscándola, ella nos encuentra. No somos tentados por ser pecadores, Jesús fue tentado y él nunca cometió pecado (1 Pedro 2:22). Somos tentados porque somos humanos. Sin embargo, la tentación debidamente manejada nos puede acercar más a Dios.
Hoy tenemos una generación que dice: "¿A quién le importa la tentación? Yo simplemente hago lo que se me antoja". Esta generación dice: "Todo lo que sea natural es hermoso, y todo lo que es hermoso debe ser correcto. Así que si te sientes bien, hazlo". Mucha gente vive de esa manera, y esa realmente es una forma de vida animal. Los animales viven para la auto propagación.
LOS ASPECTOS DE LA TENTACIÓN
¿Quién puede ser tentado? Todos estamos sujetos a la tentación, no crea que al ser salvo no volverá a ser tentado.
Usted será tentado, será bombardeado de tentaciones en las áreas de deshonestidad, materialismo, sexualidad, codicia y orgullo.
El ser salvo no lo hace inmune a la tentación, y ser tentado no es pecado. Jesús "...fue tentado en todo igual que nosotros, pero sin pecado" (Hebreos 4:15).
Pero tenga cuidado y cuídese del orgullo. Recuerde que 1 Corintios 12 dice: "Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga". La persona orgullosa TIENTA AL DIABLO A TENTARLO, y si usted es arrogante o descuidado respecto al pecado, puedo decirle, va a caer.
LAS ARMAS DE LA TENTACIÓN
¿Cuáles son las armas la tentación?
EL MUNDO, LA CARNE O EL DIABLO.
Su tentación no es única; no crea que usted es el único tentado y que nadie más conoce el mismo tipo de tentación que usted conoce. Básicamente todos somos tentados de la misma manera, ya sea por el mundo, la carne o el diablo.
EL ENEMIGO EXTERNO: EL MUNDO
"No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él" (1 Juan 2:15).
Cuando dice el mundo, no está hablando del planeta Tierra. El planeta Tierra no es malo. Dios creó este mundo. Cuando Dios creó el mundo natural, dijo "Es bueno".
Cuando la Biblia dice "el mundo", no estamos hablando de la naturaleza, ni de la gente. No debemos amar al mundo, pero debemos amar a las personas.
La Biblia dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo (a la gente), que ha dado a su Hijo unigénito..."(Juan 3:16).
Entonces cuando dice: "No améis al mundo", no está hablando del planeta ni de la gente. El mundo al que se refiere es un sistema.
La palabra que se traduce como mundo es la palabra griega cosmos, que significa "un sistema pecaminoso un orden de cosas". "No améis al mundo [no amen el cosmos] ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él" (1 Juan 2:15).
"No os conforméis a este mundo..." (Romanos 12:2). "¡Gente adúltera! ¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios?..." (Santiago 4:4).
Todos estos versículos usan la palabra mundo en un sentido diferente; no hablan del planeta, ni de la gente, sino de un sistema pecaminoso, un orden de cosas que moldea a los hombres al mal.
Si no tenemos cuidado, podemos abrazar este sistema de valores que la Biblia llama mundo, el enemigo externo, y puede alejamos de nuestro Señor.
LA CARNE: EL ENEMIGO INTERIOR
"Ahora bien, las obras de la carne son evidentes. Estas son: fornicación, impureza, desenfreno, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, ira, contiendas, disensiones, partidismos, envidia, borracheras, orgías y cosas semejantes a éstas, de las cuales os advierto, como ya lo hice antes, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios" (Gálatas 5:19-21).
En este pasaje al decir "carne", la Biblia no se refiere a su piel, su cabello, sus nervios. No habla de cuerpos físicos; su cuerpo físico no es malo.
En verdad, Romanos 12:1 dice que usted debe presentar su cuerpo al Señor como un sacrificio vivo;
1 Corintios 6:19 dice que su cuerpo es templo del Espíritu Santo. Su cuerpo no es malo, Dios hizo su cuerpo y es para ser presentado a él como un templo.
La Biblia usa la palabra carne refiriéndose a la predisposición que tenemos a pecar, la vieja naturaleza adámica que recibimos de nuestros padres. ¿De dónde la obtuvieron ellos? De sus padres. ¿Y ellos de dónde la obtuvieron? ¡De Adán! Gústele o no, dentro de todos nosotros hay un enemigo llamado carne, la vieja naturaleza de pecado. Usted sabe que está ahí. Está presente en todos nosotros.
¿Ha meditado usted alguna vez sobre el hecho de que nunca tendrá que enseñarle a un niño pequeño a mentir? Usted tiene que enseñarle a decir la verdad. Tampoco tendrá que enseñarle a ser egoísta, tiene que enseñarle a no serlo. Todos tenemos un enemigo interior, que se llama carne.
EL DIABLO: EL ENEMIGO INVISIBLE
La Biblia nunca pone en duda la existencia de un poder del mal en el mundo y no discute el origen de ese poder del mal; pero sabe que está ahí.
En hebreo, la palabra satán quiere decir simplemente un adversario. Se usa a menudo de seres humanos.
Al adversario de una persona se le decía su satán. La palabra satán paso a significar uno que presenta acusaciones en un juicio contra otro.
El otro nombre de Satán, o Satanás, es el Diablo; y Diablo viene de la palabra griega Diábolos, que es la palabra corriente para un calumniador.
Así es como Satán llega a ser el Diablo, el calumniador el adversario de la humanidad, el poder que se propone hacer fracasar los propósitos de Dios y destruir a la humanidad.
De ese poder destructor es del que Jesús nos enseña a pedirle que nos libre.
Y ese poder destructor se manifiesta a través de personas o cosas para atacar nuestra concupiscencia o nuestro cuerpo.
Algunas veces el ataque de la tentación nos llega de fuera de nosotros. Hay personas que son una mala influencia. Hay amistades y compañías que nos pueden hacer mucho daño en un mundo tentador
LOS AGENTES DEL MAL SE MANIFIESTAN:
EL MUNDO Y SUS DESEOS (lo vano y pasajero)
LOS DESEOS DE NUESTROS OJOS (todo lo que nos atrae)
LA VANA GLORIA DEL MUNDO (las victorias humanas)
Los ataques nos pueden venir de los que nos aman; y esas son las tentaciones más difíciles de resistir. Vienen de personas que nos quieren, y que no tienen la menor intención de hacernos daño.
«Los enemigos de un hombre -dijo Jesús- serán los de su casa»
(Mat_10:36 Tomando como los de su casa también nuestros deseos internos).
Nosotros vivimos en un cuerpo. Sus apetitos corporales pueden ser un peldaño para la tentación.
Dentro de su cuerpo hay un alma. La palabra griega para "alma" es psuche. Su alma es su parte psicológica, su mente, sus emociones y su voluntad. El alma es lo que lo hace ser esa maravillosa persona que es. Es su sentido del humor, su intelecto, su gusto, su idiosincrasia. Otra palabra para alma es ego o yo. El alma o el ego es otro peldaño de la tentación.
El espíritu es esa parte de su naturaleza que puede conocer a Dios, que puede tener comunión y compañerismo con Dios, es atacado con la duda, creando falta de fe.
• Con mi cuerpo, tengo vida física y conozco el mundo que está bajo mis pies.
• Con mi alma, tengo vida psicológica y conozco el mundo alrededor y dentro de mí.
• Con mi espíritu tengo vida espiritual y conozco el mundo que está sobre mí...
El mundo ataca el alma. Un cristiano mundano es simplemente una persona cuya mente, emociones y voluntad han sido acopladas a los patrones del mundo.
La carne, nuestra naturaleza pecaminosa, nos tienta principalmente en el área del cuerpo.
La carne toma nuestro cuerpo físico y lo usa como vehículo para la expresión del pecado sensual.
El espíritu es la parte de su naturaleza que le permite conocer a Dios y rendirle culto, es atacado con la duda.
LAS TENTACIONES DE LA JUVENTUD
¿Dónde está la tentación cuando se es joven? Sobre todo en el cuerpo. Los pecados del cuerpo son: relaciones sexuales ilícitas, drogas, violencia y pereza. Estos son en su mayoría los pecados de la juventud.
LAS TENTACIONES DE LA EDAD MADURA
Las tentaciones de la edad madura vienen principalmente del mundo. Uno de los principales pecados de los hombres y las mujeres de mediana edad es el pecado del alma. Para entonces muchos de ellos se han sobrepuesto a los pecados de la carne, pero ahora caen en los pecados del alma, el ego, deseando ser los más grandes. Mi jardín, mi casa, mi automóvil, mi negocio, mis logros, mis medallas, mis premios, mis trofeos, mi esto, mi aquello. Ellos gastan su tiempo persiguiendo al mundo, intentando ser un gran señor y una gran señora.
LAS TENTACIONES DE LA VEJEZ
Usted sabe lo que pasa cuando realmente envejecemos. Llegamos a entender que somos demasiado viejos como para estar corriendo como niños por todos lados, y que en verdad no hicimos en nuestra edad mediana aquella gran cosa que quisimos hacer.
A las personas mayores la tentación produce en ellas duda y temor: Va a contraer una enfermedad desconocida, se va a morir y sus hijos no van a estar presentes para ayudarlo. Su pensión de retiro se va acabar, usted ya no sirve para nada, estorba.
En realidad Dios no lo ama. Usted va a tener problemas". Y la tentación ataca su espíritu para traer temor y duda. La tentación puede presentarse en cualquier etapa de la vida, pero parece haber tentaciones más fuertes a ciertas edades.
COMO VENCER LA TENTACION
Contra el mundo, la palabra clave es fe
Contra la carne, la palabra clave es: huir
Contra el diablo La palabra clave es: resistid
Jamás huya del diablo! jamás! Usted no puede correr más rápido que él. Cuando usted llegue al lugar hacia donde se dirige, él ya estará allí. Sólo dé la vuelta y resístalo en el nombre de Jesús. Contra el mundo, la fe; contra la carne, huya; pero contra el diablo, pelee.
"No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, quien no os dejará ser tentados más de lo que podéis soportar, sino que juntamente con la tentación dará la salida, para que la podáis resistir" (1 Corintios 10:13).
• Contra el mundo, fe. ¡Enamórese de Jesús!
• Contra la carne, huya ¡Salga de ahí!
• Contra el diablo, pelee. Resístalo, porque mayor es el que está en usted que el que está en el mundo (1 Juan 4:4).
LUIS VELEZ