Considerada una de las integrantes de la Generación del 45, es la cuarta generación de emigrantes italianos en Uruguay. Estudió Humanidades en Uruguay y ejerció la profesión de docente.
Empujada por la dictadura, se exilió a México en 1974 y, tras conocer a Octavio Paz, este la introdujo en el comité asesor de la revista Vuelta. Además participó en la fundación del periódico Uno Más Uno y continuó dedicada a la enseñanza, impartiendo además un seminario en El Colegio de México. Amplió su carrera cultivando el ensayo y la crítica literaria.
Fue nombrada Doctora Honoris Causa (título honorífico que da una universidad a personas eminentes). Esta designación se otorga principalmente a personajes que han destacado en ciertos ámbitos profesionales y que no son necesariamente licenciados en una carrera) por la Universidad de la República en 2010. Lee y traduce particularmente del francés y del italiano.
Desde 1989 residía en Austin (Texas) con su fallecido marido el poeta Enrique Fierro. Ya instalada en Montevideo, el 21 de marzo de 2018 “Día Internacional de la Poesía” en el patio del Museo Blanes se realizó un evento para homenajearla.
Según sus palabras, fue un homenaje que no esperaba “es que durante todo el período de México e incluso de Estados Unidos, que veníamos todos los años a Uruguay, yo leí una sola vez en la embajada y una sola vez en el instituto de España. Y ahora sí, parece que la edad arregla la cosa. Puede ser la edad, sí, puede ser que Uruguay siempre (o casi) es ingrato con sus poetas vivos y más si están fuera de fronteras. Puede ser que de una vez por todas eso empiece a cambiar en estas tierras…”
Inscrita en la tradición de las vanguardias históricas latinoamericanas, su poesía indaga en la alquimia del lenguaje y establece un encuentro entre una exacerbada percepción sensorial de raíz simbolista, siempre atenta al mundo natural, y la cristalización conceptual en su perfil más preciso.