Testa, D.; Rigamontti, J. & Villazán, A.
Descuelga el teléfono y al otro lado escucha la voz de un amigo de la infancia. Sofía no entendía por qué Matías la llamaba después de 15 años sin haber hablado. La corta conversación termina en un acuerdo de reunirse en un bar a conversar sobre algo muy importante.
Cuando Sofía llegó al punto de reunión, se encontró con un frío hombre el cual se veía muy diferente a aquel niño dulce y divertido que ella recordaba. Matías vestía un traje negro muy formal para la ocasión, como si fuera un agente encubierto, lo cual le sorprendió mucho. Mantuvieron una breve conversación durante un rato sobre sus vidas en aquel momento, y fue en esa extensa charla que Sofía descubrió que su viejo amigo trabajaba nada más ni nada menos que para la agencia de espionaje Flynn (AEF). Sofía se preguntaba a sí misma que hacía allí, y por qué su amigo de la infancia la había citado para hablar. Matías comenzó a explicarle rápidamente sobre una misión en la que estaba trabajando. Él era el encargado de la agencia, era quien dirigía las misiones y elegía a quienes estaban capacitados para realizarlas. No era una tarea fácil, pero siempre sabía cómo hacerlo. También le contó que había formado parte de misiones encubiertas de las cuales obtuvieron información clasificada que cambiaría el mundo si se conociera, pero no dio dato alguno. Poco a poco introdujo a Sofía en el tema y le explicó a qué venía esta reunión. Se trataba de una tarea especial y ajena a la empresa, de la que personalmente se estaba encargando y necesitaba de su ayuda. Estaba formando parte del plan L.O.L.O, basado en el rescate de las joyas de la reina que habían sido robadas hace muy poco tiempo y por las cuales se ofrecía una gran recompensa. Sofía muy curiosa, pero sin entender le preguntó:
- “¿y para que me necesitas a mí? -
Y allí fue donde Matías explicó que era la única persona que conocía que estuviera tan interesada en la familia real y que, a su vez, fuera tan buena en física y lógica capaz de resolver los códigos y romper barreras. Matías ya la había estado investigando desde hace ya varios meses, lo que asustó a Sofía, pero de igual manera ella dijo que pensaría su propuesta.
Luego de pensarlo, Sofía decidió contactar a Matías por el teléfono desechable que él le había dado para informarle que estaba decidida a ayudarlo con la misión. Así fue que comenzó una aventura peligrosa y de mucha adrenalina que ella jamás habría pensado tener si no fuera por su viejo amigo. Lo primero que hicieron fue ir al palacio a recoger pruebas y la evidencia que pudieran, cómo huellas, pisadas, cabellos y cualquier indicio o pista que llevará al ladrón, pero no lo encontraron. Decidieron revisar las cámaras de seguridad, pero todas las grabaciones habían sido borradas ese mismo día. Fue en ese momento cuando Sofía recordó su pasado trabajando en una tienda de electrónicos y que todas las cámaras pertenecientes a la fábrica Jamal guardaban sus grabaciones en un gran circuito central que se encontraba cerca del palacio.
Cuando llegaron al lugar, la gran computadora no funcionaba, ninguno sabía por qué y decidieron abrir la caja de atrás del dispositivo. Allí no había cables ni conexiones sino una caja de cartón que al abrirla descubrieron algo que no podían creer. Las joyas estaban allí. En ese momento la policía entró al lugar, y al verlos con las joyas los inculparon.
Continuará…