Noviembre, 2019.
Aleman, G.
Hace mucho tiempo, en el antiguo Egipto había un faraón y su esposa, ellos estaban desesperados por tener un hijo varón. Habían intentado muchas veces hasta que un día lograron tener al bebé varón que tanto deseaban.
Cuando las siete predicadoras, acudieron como siempre, a predecir el futuro del niño, todo volvió a ser triste, ya que, predijeron que el príncipe moriría a causa de un perro, un cocodrilo o una serpiente.
El faraón ordenó construir un palacio para alejar al príncipe de todo mal. Allí fue donde el niño vivió y creció. Y al crecer, el palacio le quedó pequeño. La primera decisión importante que tomó el rey fue cumplir la petición de su hijo de tener un perro.
El perro y el príncipe se volvieron inseparables, pero seguía sin ser feliz en su palacio ya que para él era su prisión.
Fue así como huyó con su perro hasta un lugar en el que nadie lo conocía. En esta ciudad, Naharín, conoció a una princesa, que también había sido aislada hasta que pudo escapar hasta la misma ciudad y juntos se fueron a una aldea cercana.
Años más tarde, el príncipe fue encontrado por el rey junto a la princesa y el perro y los obligaron a volver al pequeño palacio, donde la princesa se enteraría de lo que las siete predicadoras habían dicho sobre el futuro del príncipe.
Un día, paseaban el faraón, su esposa, el príncipe y el perro, cuando de repente una serpiente y un cocodrilo los atacaron! Intentaron defenderse pero el perro empezó a atacar y ninguno sobrevivió.
La princesa volvió a Naharín, y nunca nadie más supo sobre su existencia...