Se conmemora en esta fecha el “Derecho de Autor”. Esto es el reconocimiento que reciben los creadores de sus obras literarias y artísticas. Estos tienen la capacidad de permitir o prohibir la utilización de la obra, y recibir la remuneración que les corresponde. Este no debe confundirse con el “Copyright”, que solo reconoce a la obra y a su negociación, no al autor.
En 1995, la Unión Internacional de Editores propuso la celebración, y el gobierno español la presentó a la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). La Conferencia General de la UNESCO la aprobó el 15 de noviembre en París, y a partir de esa fecha se conmemora cada 23 de abril el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor.
Se eligió esta fecha al coincidir con el fallecimiento de tres genios literarios: William Shakespeare, Miguel de Cervantes y Garcilaso de la Vega (los tres fallecimientos en 1996). Sin embargo esta coincidencia no es totalmente cierta, ya que Cervantes fue enterrado el 23 de abril, habiendo fallecido el 22, y Shakespeare falleció el 23 de abril del calendario juliano (3 de mayo del calendario gregoriano).
Cada año, la UNESCO y las tres organizaciones profesionales internacionales del mundo del libro (la Unión Internacional de Editores, la Federación Internacional de Libreros y la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias) eligen una capital mundial del libro cuyo mandato empieza cada 23 de abril.
El comité de selección eligió Atenas, capital de Grecia, por la calidad de sus actividades que lleva a cabo, que cuentan con el apoyo de todo el sector del libro. El objetivo es que los libros sean accesibles a toda la población, incluidos los migrantes y los refugiados.