Junio, 2023.
Fontans, M.
Después del funeral de mi prima Julia, muerta por razones desconocidas, me determiné a investigar la historia detrás de su muerte, ya que los policías tenían casos anteriores por resolver, a nadie en la familia le interesaba el caso por ser Julia la "oveja negra" de la familia.
Al funeral asistieron todos por compromiso, menos yo. Julia y yo éramos muy unidos. Me quedé después de que terminara y contemplé su ataúd por unos minutos.
– ¿Cómo pasó? le pregunté.
El cielo empezó a oscurecerse y de repente apareció una niebla. No me gustó para nada. Cuando éramos niños, a Julia y a mí nos gustaba imaginarnos que había más allá de la muerte. Y acordamos que cuando uno muriera, el otro le preguntara cómo había pasado, ya que nunca a nadie se le ocurre consultar a la víctima cuando hay un caso de homicidio. Juro haber escuchado una palabra que no parecía haber venido de ningún lugar en específico: solo de la niebla. "Manzana" parecía decir.
– ¿Julia? – llamé
"Lorenzo" dijo la niebla "Manzana"
– No entiendo…
El cielo volvió a su color y la niebla se desvaneció.
La verdad es que no tenía idea de qué hacer. Nunca había hecho ningún trabajo de detective, yo era historiador. Pero me acordé de una cosa, Sherlock Holmes, en sus libros, el famoso personaje, empezaba interrogando gente que pudiera tener información sobre el caso. Siempre les preguntaba los más mínimos detalles, y resolvía el caso. Fui a la casa de Sara, una compañera de trabajo de Julia. Ella estaba ahí el momento del asesinato, haciendo un trabajo para sus alumnos de lengua con Julia. Llegué a su casa y toqué el timbre. Sara abrió la puerta.
–¿Sí?
–Soy Lorenzo, primo de Julia.
– Ah, sí, Julia te mencionó algunas veces.
– Me gustaría hacerte unas preguntas.
– Bueno… no he hablado con la policía, y si me van a interrogar preferiría que fueran ellos antes– dijo sin mirarme a los ojos.
– Yo soy detective también– mentí
– Bueno, ¿qué quieres saber?
–¿Puedo pasar?
–¿Vas a tardar mucho?
–Eso depende de tus respuestas.
Abrió la puerta del todo para que pasara.
– Vos estabas con ella en el momento en el que murió, ¿Verdad? ¿Cuándo encontraste el cuerpo?
– Habíamos terminado un repartido para las clases y quisimos ver una película. En un momento ella se levantó a buscar un vaso de agua y yo aproveché para ir al baño. Cuando volví, Julia estaba tumbada en el piso, muerta.
– ¿Heridas tenía?
– No, solo estaba tirada en el piso. Pudo ser un paro cardíaco, lo que sea. El cuerpo estaba intacto.
– ¿Eras muy unida a Julia?
– Éramos amigas. No me preguntes por el funeral, me dolía mucho ir.
– ¿Qué película vieron?
–Blancanieves, ¿por qué?
– ¿El agua de dónde venía?
– ¿El de su vaso? No sé, ¿importa?
–Gracias por tu tiempo.
Salí de la casa de Sara y me dirigí hasta la casa de Julia.
Nada había sido movido de lugar, excepto el cuerpo de Julia.
Prendí la televisión por una idea que me surgió. La escena de la película en la que había quedado Julia era justo cuando la bruja envenena a Blancanieves con la manzana. "Manzana", recordé.
Agarré un vaso de agua de la mesa. Lo olí. Tenía un olor raro, no creí que fuera agua. Exploré la cocina. Encontré una jarra de agua sobre la mesada. La olí y tenía el mismo olor que el líquido del vaso. Abrí algunos cajones y puertas a ver si encontraba algún líquido parecido al agua. Y encontré uno. Una botella con un líquido con el mismo color, y una vez que lo olí, el mismo olor al líquido de la jarra y el vaso. La etiqueta decía "aguarrás".
Llamé a la policía y les expliqué todo. Lo único que tuvieron que comprobar era que la botella tuviera las huellas dactilares de Sara, y en el vaso las de Julia, que las tenía, para arrestar a Sara. La asesina me dijo que Julia no le había dejado elegir la película y que le pareció tan irónico matarla envenenándola mientras veía una película sobre un envenenamiento, que le había dado esa gran idea.
Recomendé que la revisara un psiquiatra y se la llevaron. Volví al cementerio a ver a Julia y la niebla volvió y me susurro al oído ¡Gracias!
Hornos, M.
Era época de escritos, en 2.º de liceo hay casi todo el año, pero no importa, ya hacía uno o dos meses que se habían terminado los primeros parciales, así que ya saben más o menos que mes es. Bueno, vayamos al punto, me llamo Hanzo. Ya sé, qué nombre tan raro para ser Uruguayo, y no, no soy de ninguna parte del medio oriente. Estoy en segundo de liceo y no soy el mejor alumno, odio el liceo. No importa, como decía, era un día normal en el liceo, no tan normal porque teníamos ESCRITO DE LENGUA, de los escritos más odiados de todo el liceo, por eso, todos mis compañeros estaban diciendo todo el día que se querían matar, excepto Jacinto, el chupa medias de cada adulto de este edificio.
Jacinto amaba el liceo, la tarea, y más que nada los escritos, además de que era de las personas más odiadas del liceo (por los alumnos claramente) y, por lo tanto, la más antisocial. Eran las 11.45 de la mañana, la hora de matemática, después de esta vendría el almuerzo y después el escrito de lengua. Matemática se pasó volando gracias a mis pensamientos sobre el escrito, así que intenté relajarme un poco en el almuerzo. Pero no pude, ya que vi como sospechosamente Francisco (quien vendría siendo el bully de nuestra clase) subía las escaleras. No podemos subir las escaleras en el recreo (no sabemos por qué nomas lo dicen los profesores y nosotros hacemos caso) pero no se debía. Ignore esto porque la verdad no me afectaba y tampoco me importaba, así que seguí con lo mío, perdido en Narnia, jugando al futbol-tenis.
Sonó la campana, y yo, como siempre puntual, subí primero las escaleras. Llegué primero a mi clase, agarré mi cepillo y pasta de dientes y fui directo al baño. El baño está ubicado al lado de una clase, y mientras estaba pasando por al lado de la clase, llegué a ver algo. Era una persona, una mujer, tirada en el piso. Pensé que era alguien buscando algo perdido, pero me volví a fijar y vi un charco rojo. Ta ya está, acá mataron a alguien, dije un poco nervioso. Entra rápidamente a la clase y… TAN TAAAAN, era la profe de lengua. En esta situación una persona normal diría: ‘¡Oh, no, me voy a desmayar!’. Pero yo tuve 2 reacciones: -Ahhhh, CUERPO MUERTO y después: -¡VAMOS! No hay escrito de lengua’. Claramente tuve las dos. Llamé a los adscritos y me mandaron a llamar a la directora. Llegó un punto en que estaban todos los mayores en la escena. Escuché a las limpiadoras hablando: -Bue, lo que faltaba, un cuerpo muerto. Ya hemos limpiado bastante vómito. La próxima renuncio.’ Sí, no les importaba nada. En la hora de lengua, no hicimos el escrito, claramente. Mis compañeros celebraban, pero yo, yo pensé quién podría haber sido. Claro, estaba asustado hasta las patas, ¿y si el próximo era yo? Bueno, primer sospechoso, Francisco. El bully, el que no le importa nada, el que odia a casi todos los profesores, y además, yo lo había visto subiendo las escaleras. Era obvio, pero después me acordé, Francisco no podría matar a alguien, hasta donde yo lo conocía, no era capaz. Me quedé sin sospechosos hasta que lo más inesperado pasó.
La directora arregló juntarnos a todo el liceo en el patio para hablar sobre el tema y las medidas que se iban a tomar. Iba a ser aburrido, pero de repente, en medio de la charla, Jacinto agarró el micrófono de la directora y confesó todo: ‘Yo fui el que mató a la de lengua. Estoy cansado de ser perfecto y no tener otra razón para vivir además de las notas. Llévenme preso, hagan lo que quieran, esta es mi revolución.’ Ya sé que se lo esperaban, todos era muy obvio, pero bueno, todo el liceo se quedó boquiabierto.
Jacinto no luchó ni forcejeo ni nada, espero que llegue la policía y se lo llevaron preso por homicidio. Jacinto siempre será recordado, para la directora y los profesores, como un problema y un loco, pero para los alumnos, sería recordado como un héroe por evitar uno de los peores escritos de todos.
Labraga, M
¡Odio los microondas de esta escuela! Nunca funcionan como deben, ¡Y están prácticamente rotos! Le decía Matías a Fabián, mientras yo intentaba en vano calentar mi comida.
Matías tenía razón, ya era hora de cambiar esos microondas viejos por unos nuevos, pero se ve que mi escuela no tiene la plata suficiente como para satisfacer las necesidades de sus alumnos.
Pero ese no es el tema de esta historia, yo solo vengo a contar qué pasó en mi escuela después del asesinato de la profesora de lengua, así que haré eso: Era mi primer año de liceo, y tenía nuevos profesores, aunque mis compañeros seguían siendo los mismos de siempre. Bueno, en mi primer día, noté algo muy peculiar entre los profesores, y es que todos eran IGUALES. Y no estoy exagerando, todos tenían el mismo pelo negro peinado hacia la izquierda, todos medían cerca de 1.75, tenían básicamente la misma forma de cuerpo, solo que algunos eran hombres, y otras mujeres. También caminaban, y enseñaban igual.
Esto hacía sus clases muy aburridas, ya que todas eran prácticamente iguales, bueno, excepto la clase de lengua.
La profesora de lengua se llamaba Olivia, aunque nunca nos dijo su apellido (más adelante sabrán por qué), bueno, su clase era la que todos queríamos tener, era la única diferente a las demás clases aburridas. Ella, a diferencia de mis otros profesores, tenía el pelo largo y rubio, media como 1.61 y siempre usaba vestidos coloridos y floreados, era la profesora ideal.
- Si te digo la verdad, ella es la única profesora que vale la pena escuchar en esta escuela. Le decía Gastón a Fabián en el almuerzo. - Sí, deberían ponernos más horas con ella, ¡Cuatro a la semana es muy injusto! Se quejó Fabián. Pensándolo bien, todos queríamos a esa profesora, supongo que es por eso que nos afectó mucho cuando la encontraron muerta en el baño.
Un lunes, me había quedado dormido y llegué media hora tarde, pero cuando entré a mi salón, ya supe que algo estaba mal. Todos mis amigos tenían cara triste, como si acabara de morir alguien (lo cual era cierto), y me contaron que una limpiadora encontró a la profesora Olivia con un cuchillo en el pecho en el baño de mujeres del segundo piso. -Cuando me enteré, me quería morir, ¡Era la única profesora que sabía cómo dar una clase sin aburrir a todos sus alumnos! Decía Gastón, mi amigo.
-A mí me contaron que la mataron con un cuchillo de la cantina. Quién sabe, capaz que la cantinera se enojó con ella y la mató. -¡Fabián! No digas eso, ¡La cantinera es muy buena como para matar a alguien! Le dije a Fabián mientras pensaba cómo pudo haber ocurrido esto.
Parecía que había caído una nube de depresión en la escuela: Los pasillos ya no estaban llenos de vida y charla como antes, ahora no se escuchaba nada más que algunos sollozos y lamentos por la pérdida de nuestra profesora. También noté la tristeza entre mis amigos en el almuerzo: -Últimamente no tengo ganas de hacer nada. Decía Matías, con cara triste. -Yo tampoco, hoy mi madre me rezongó por no querer desayunar y no ordenar mi cuarto. Le respondió Fabián, también deprimido. El único que parecía no haberle afectado la muerte de Olivia era yo. -Diego, vos te ves igual que siempre, ¿Acaso no te importaba la profesora de lengua? Me dijo Gastón. -No es que no me importe la muerte de Olivia, es que estaba pensando en quién pudo haberlo hecho. Todos mis amigos me miraron con cara rara - ¿No es obvio? Ella se suicidó, probablemente estaba cansada de la vida y no daba más. Dijo Matías, mirándome como si estuviera loco o algo parecido. -Oigan, tengo una idea: Vamos al baño de mujeres del segundo piso y buscamos alguna evidencia o algo parecido, porque no podemos estar seguros de que se halla… Bueno, eso. Dijo Gastón. Me pareció buena su idea, así que en el recreo, subimos y entramos al baño de mujeres. Buscamos por todas partes, pero no encontrábamos nada, hasta que nos estábamos por rendir. Pero justo ahí, encontré un papel que tenía escrito: “4813, temperatura baja”.
-Pobre mujer, se habrá vuelto loca por el estrés. Dijo Matías, que parecía más triste que hoy de mañana,-Oigan, podemos intentar poner este código en un microondas, y lo ponemos a temperatura baja, Digo, solo para comprobar. Le dije a mis amigos.
Así que fuimos y lo probamos -4813 y lo pongo a temperatura baja, ¿No? -Sí Gastón, apúrate que se acaba el recreo. Dijo impaciente Fabián.
En cuanto Gastón terminó de poner la temperatura en el microondas, se oyó un CLUNC que hizo temblar la escuela entera.
Se abrió una puerta y había unas escaleras que bajan hasta la planta subterránea del colegio, y decidimos bajar para ver qué había.
En cuanto llegamos, encontramos una especie de laboratorio secreto, en el cual había unos tubos con líquido azul, y había unos humanoides dentro de ellos, iguales a nuestros profesores. -¿Qué es este lugar? Dijo Gastón, se notaba que estaba asustado, pero seguimos caminando de todas maneras. Al final de la habitación, estaba la directora Dolores, y cuando nos vio, casi se muere del susto. -¡¿Cómo entraron acá?! ¿Fue la de lengua, verdad? De seguro les dijo el código para aquellos entren u destruyan a mis clones, pero ¿Saben qué? Me da igual, ustedes son solo unos niños que no saben ni la raíz cuadrada. Todos estábamos en shock, pero yo fui el que habló: - ¿Es por eso que los profesores son iguales, No? ¡Tú los contaste! Le grité a la directora. -Y si Diego, es que todos los profesores que contrate no me servían, así que los empecé a clonar con una fórmula que descubrí en internet, pero, se ve que uno de mis clones se me escapó, así que la tuve que ejecutar. -¡Usted mató a la profesora de lengua! Dijo Fabián. -Y bueno, ella se escapó de la máquina de clonación, se lo tenía bien merecido. -¡Usted es un monstruo! Grito Matías, y acto seguido, la empujó dentro de una máquina de clonación y la encerró. - No puedo creerlo. Dijo sorprendido -Mate a la directora. -Pero ella era una mala persona, Mati, se lo tenía bien merecido. Intenté conciliar, pero no hubo caso, de hecho, él estuvo triste como por una semana, pero después se le pasó.
Ahora tenemos una nueva directora, y muchísimos profesores diferentes, digamos que es un nuevo comienzo para nosotros.
Bueno, muchas gracias por la entrevista, pero tengo clase de matemática, así que me tengo que ir. ¡Adiós!
Firma: Diego Hernández 7°B
Zunio, D.
Un día de verano común y corriente, ocurrió un asesinato. El asesinato de la profesora de lengua, mi hermana. Me llamo Enso, soy abogado y cuando me enteré de las noticias, estaba furioso. ¿Cómo alguien podría hacer eso? Pero aún más importante, ¿por qué?
Decidí investigar sobre el asunto, y descubrí que el crimen sucedió en la escuela, ya que el cuerpo se encontraba allí. Ya sabía a quienes interrogar: los alumnos.
Al día siguiente fui a la institución donde trabajaba mi hermana y me puse manos a la obra. Fui a todos los salones y ya tenía a mis sospechosos.
Brandon: Estudiante, bajo y rubio. Andy: Estudiante, amigo de Brandon. Alto de cabello castaño. Norman: Estudiante. No tiene relación con los otros sospechosos. Bajo, pelirrojo y usa lentes.
Con eso anotado en mi libreta, empecé a investigar. El horario de salida es a las cinco, y mi hermana salía a las seis. Tal vez el asesino se quedó en la escuela y espero para cometer el crimen. El arma que se utilizó fue un cuchillo, ya que lo vieron tirado en el suelo. Intentaron encontrar huellas dactilares, pero el sospechoso usó guantes.
El caso tuvo que ir a la corte, y ahí se decidió quién iría a la prisión juvenil.
- Gracias a un informe anónimo, se consiguió información crucial. Brandon, estarás en prisión juvenil por 150 días -anunció la juez-. En cuanto a los otros adolescentes, pueden retirarse.
Resulta que la razón de Brandon para asesinar a la profesora fue que ella mató a la madre del chico. ¡No creía que mi hermana fuera capaz de hacer algo así! Entonces él quería venganza. Solo que cometió un error: le contó a su amigo del plan. Andy fue el que le contó a la policía sobre lo que hizo su amigo. Hasta tenía una grabación sobre el plan que Brandon ideó para mostrarlo como prueba y que si él le contaba a las autoridades, su destino iba a ser el mismo. Así que se lo reconoció como un héroe. No podía estar tan agradecido con él. Y ese fue el caso del asesinato de la profesora de lengua.
Arenas, D.
Las cosas suceden cuando uno menos se lo espera, a veces son buenas y a veces malas en fin, a mí me sucedió una de esas cosas que les digo.
Fue un día muy lindo de otoño, mi hermana trabajaba en el colegio Northwest en la ciudad de Oregón en EE.UU. Era un jueves muy tranquilo, mi hermana le daba clases a 5.º año de secundaria como le correspondía. El día fluyó con total normalidad y tranquilidad.
Eran las 4 de la tarde de ese día y Ana, mi hermana, estaba dando ya su última clase cuando nota extraña a un estudiante en especial, Brandon. Ella lo notó muy extraño y nervioso a la vez, así que no dudo en preguntarle al chico si se sentía bien, a lo que él le respondió que sí.
Rato después sonó el timbre, eso indicaba que ya era hora de irse a casa. Ana toma sus cosas y cuando todos los alumnos se retiran, se dirige hacia la puerta para
marcharse hacia su respectivo hogar, hasta que Brandon llega y le dice, a donde cree que va profesora con una voz algo macabra, y cierra la puerta de la clase y queda solo él con mi hermana.
Ana se asusta por lo que le dice que se va a su casa y que él también debería. Brandon le dice, tengo algo más interesante que hacer, se dirige hacia su mochila, toma un cuchillo, se acerca a Ana y sin pensarlo se lo incrusta, haciendo que mi hermana caiga muerta. Claro, ustedes podrían pensar, tuvo unos 40 segundos para escapar, pero ella sabía que si escapaba Brandon le contaría a todo el mundo su secreto.
¿Cuál secreto Enso? Estarán preguntándose, bueno, eso es lo que les voy a contar ahora.
Era 2013, si mi hermana no fue toda la vida profesora, también se dedicó a la vida de criminal aunque no lo crean, y si es muy difícil ser un abogado como yo y ser hermano de una asesina y criminal famosa como era mi hermana ahí entonces.
Ana iba víctima por víctima, sin ser atrapada gracias a sus grandes tácticas. Se sabía que había una asesina en el barrio, pero quién era nunca salía a la luz. Claro, como yo era su hermano no la iba a delatar.
Un día de invierno, frío y lluvioso, Ana sale de su casa con la esperanza de otra víctima, así que recorre cada casa del vecindario fingiendo que vendía boletos de lotería o cosas por el estilo, no estaba teniendo mucha suerte hasta que va a una casa y le dicen que sí. Ella, fingiendo que va a sacar el boleto, saca un cuchillo, empuja a la mujer que le abrió y la acuchilla. Dentro de la casa afortunadamente solo había un niño pequeño de 7 años aproximadamente que cuando vio a su madre tirada en el piso sin vida se largó a llorar. Ana salió lo más rápido posible de esa casa. ¿Pero qué tiene que ver esto con el asesinato de mi hermana? Ese niño de 7 años que vio morir a su madre a causa de Ana, es Brandon. El asesino a mi hermana para vengarse de ella.
Yo me siento bastante triste y apenado por la muerte de mi hermana, es decir, la extraño bastante, pero creo que después de la terrible decisión que tomó de asesinar justo a esa mujer, no me esperaba que no fuera asesinada, como el dicho que dicen, recibes lo que das.