En un hermoso día de verano, Luis sale de su casa y, como cada mañana, abre el buzón de correos y recoge sus cartas. Al entrar a su casa comienza a abrir las cartas como siempre, sin ganas. En el preciso instante en el que abre su última carta se da cuenta que su vida va a dar un giro de 180 grados. Esta carta decía que fue aceptado por el mejor club del mundo llamado Los Mágicos. Su sueño de jugar allí se iba a cumplir.
Rápidamente corrió a contarles la noticia a sus padres y, en especial, a su abuelo quien siempre lo había ayudado practicando juntos día a día. El cariño que sentía Luis por su abuelo era único, imposible de describir. Toda la familia se alegró por él y organizaron una cena todos juntos, brindaron, celebraron y pasaron un buen rato.
Un tiempo después, llegaba la primera semana de entrenamiento. Muchos eran los nervios de Luis, aunque se adaptó velozmente gracias a su simpática personalidad y al gran grupo de compañeros que tenía. Luego de unos meses demostrando su excelente calidad de juego, marcando muchos goles y siendo querido por todo el público, llegó el momento más importante para él, la razón por la cual entrenó todo este tiempo con su abuelo, La Copa de Campeones.
Unos días antes de que empiece, Luis tuvo que despedirse de su familia para marcharse rumbo a la copa. El abrazo de él con su abuelo fue algo que nunca se le borrará de la memoria a Luis. Infinitos sentimientos transmitidos en ese eterno y alegre abrazo. Después de esto, marchó hacia su destino.
Al pasar unas semanas, Los Mágicos habían llegado a la final y Luis había tenido un desempeño excelente. Todos estaban muy contentos en su familia, inclusive su abuelo que no estaba sintiéndose del todo bien. Lamentablemente, un día antes de la final, la familia de Luis le informa el fallecimiento de su querido abuelo. Fue el día más triste de Luis en su vida, se encontraba muy mal, pero gracias a la ayuda de sus brillantes compañeros lo alentaron y le dijeron que mañana debía cumplir su sueño de ganar la final y dedicarle el triunfo a su abuelo como él desearía.
Ya en la final, un partido muy parejo y peleado en el que Luis había dejado la vida, quedaban 5 minutos para que termine el encuentro y Los Mágicos tienen un penal a favor, el marcador iba 0-0. Sus compañeros se lo dejan a Luis, creían que era su oportunidad. Antes de patearlo Luis se acordó de cómo su abuelo le decía, fuerte al medio. Llegó el momento, Luis patea fuerte, al medio y marca. Fue el mejor gol de su carrera, el que consagró a Los Mágicos campeones, con dedicatoria al cielo incluida. Él sabía que su abuelo estaba allí, tan contento como él.