Omar se despertó y comenzó a pensar en el paseo que había planeado con su amiga Vilu. El día estaba ideal para una travesía en barco que habían planificado hacía meses; estaba agradable y el brillo radiante del sol se hacía notar. Lo primero que debían hacer era empacar sus cosas, aunque necesitaban lo básico: agua, comida y su celular. Luego de tener todo listo, tenía que ir hasta el río Ayucucu. Llegó cerca de las 11 de la mañana y saludó a Vilu con un fuerte abrazo. Ella le recordó que iban a estar todo el día en el agua y que sería muy divertido. Se subieron al barco y comenzaron una aventura que se basaba en recorrer toda la costa. El barco era pequeño, apenas entraban 2 personas. Por fuera, era de madera y estaba pintado en un tono azul que lo hacía parecer antiguo pero por dentro era todo lo contrario, moderno y lujoso.
Al principio, todo iba de acuerdo a lo planeado, mientras Omar comandaba el barco, iban hablando del verano y lo que tenían pensado hacer. Luego de pasar la primera hora, todo comenzó a cambiar. El cielo se tornó de gris muy oscuro, el sol se escondió detrás de unas enormes nubes que predecían una gran tormenta. Lo primero que pensaron fue que simplemente eran unas nubes y que iban a desaparecer, pero estaban equivocados, mientras más avanzaban más cerca de la tormenta estaban. Vilu, al darse cuenta de la situación le dijo a su amigo:
- “Omar algo anda mal”.
En un abrir y cerrar de ojos comenzó la pesadilla, se había desatado una increíble tormenta. Había rayos, vientos fuertes y llovía a cántaros. En ese instante, comenzaron a preocuparse, intentaron mantener la calma, pero tenían miedo de morir ya que no tenían experiencia alguna. Pensaron en volver, ya era muy tarde, estaban muy lejos de la orilla. Ahí fue cuando Vilu recordó que había un pequeño puerto a tan solo media hora. Decidió tomar el mando del barco y comenzó a remar hacia ahí. No fue fácil, la neblina le impedía ver hacia adelante y el viento sacudía mucho el barco.
Luego de un rato, vio algo parecido a una cabina y llevó el barco hasta allí, ambos estaban dando su último esfuerzo y no podían más. Estando muy cerca de la orilla, Omar cayó al agua. Vilu frenó el barco muy preocupado por su amigo. Le gritó durante aproximadamente 5 minutos pero él no respondió. Decidió volver al barco y llegar a la orilla que estaba a unos pocos kilómetros y desde tierra pedir ayuda.
Luego de varios días, los rescatistas se comunicaron con Vilu y la familia de Omar para contarles la trágica noticia de que estaba desaparecido y al haber pasado tantos días lo dieron por fallecido.
Después de recibir tal mensaje, Vilu se prometió a ella misma nunca más subirse a un barco.