La estructura del cerebro de las aves tiene similitudes con el de los primates. Ambos tienen una neocorteza, un cerebelo, y un tallo cerebral. Sin embargo, estos presentan algunas diferencias.
En el cerebro de un primate, se pueden ver unas estructuras que generan una conexión entre el cerebelo y la neocorteza llamadas núcleos pontinos. Estos son escasos en las aves, pero algunas de estas desarrollaron una nueva estructura ubicada en el tallo cerebral llamada “núcleo espiforme medial”, la cual compensa la falta de núcleos pontinos.
Tras hacerse varias pruebas, se comprobó que las aves tienen la habilidad de resolver problemas, de reconocer distintos rostros, de crear herramientas, de mostrar empatía, de recordar experiencias del pasado y de aprender de los errores. Algunos ejemplos de aves inteligentes son los loros grises africanos y los cuervos de Nueva Caledonia.
Los cuervos de Nueva Caledonia se distinguen por una cosa que hasta ahora se creía solo encontrada en los humanos y chimpancés: fabricar herramientas. Los cuervos de esta especie toman ramas de los árboles, les sacan las hojas, y a estas les realizan en un extremo una especie de gancho. Más tarde, usan esta herramienta para sacar insectos de los orificios en los árboles a los que no pueden llegar con su pico.
La segunda especie que se destaca de las otras es la de los loros grises africanos. Estos pueden, pasando por algunos años de entrenamiento, usar el habla humana en el contexto apropiado. Esto se descubrió en un loro llamado Alex, quien fue entrenado por la psicóloga Irene Pepperberg por múltiples años. En 2007, Alex falleció y, para ese entonces, ya había aprendido más de 100 palabras en inglés y a usarlas en el contexto apropiado. A pesar de esto, Pepperberg afirma que no le enseñó inglés, sino que a imitarlo. La habilidad de reproducir sonidos significativos y vocales también se encuentra en otros animales como cetáceos y humanos.
En este momento, se siguen haciendo investigaciones sobre la inteligencia de las aves, y con las que se han hecho hasta el momento, se puede confirmar que las aves son mucho más inteligentes de lo que pensábamos.
Cerebro de un ave (izquierda) y de un mamífero (derecha)