Agosto, 2022.
Salomón, E.
—Hay que matar al capitán hoy, no se puede esperar más… —Harry escuchó estas palabras mientras limpiaba la cubierta de La Venganza, el barco pirata donde estaba infiltrado. Harry trabajaba para H.E.R.M.E.S, una empresa que se dedicaba a enviar paquetes a través del espacio-tiempo. Harry se preguntaba si debería avisarle al capitán que planeaban asesinarlo, no podría recibir el paquete si estaba muerto. Decidió entregárselo rápido y escapar en cuanto iniciara la pelea, así estaría interfiriendo menos en el flujo del tiempo.
Al entrar al camarote del Capitán, Harry vio a Maxwell, otro miembro de la tripulación, y al capitán, que estaba dormido en su cama. Harry se escondió detrás de un sillón, por suerte no lo habían visto aún. Maxwell agarró un cuchillo y se acercó al capitán sigilosamente. Harry se tapó la boca con una mano por temor a gritar, pero Maxwell no asesinó al capitán. El otro tripulante simplemente usó el cuchillo para robar el collar de oro que tenía puesto el capitán y empezó a rebuscar en su bolsillo. Harry se asomó de su escondite y observó a Maxwell sacar un IPhone. «Un momento… Los celulares no existían en 1716», pensó Harry. Maxwell se sacó una selfie mostrando el collar, Harry salió de su escondite y lo confrontó:
—¿Maxwell, trabajas para H.E.R.M.E.S?! —Maxwell saltó del susto, casi dejando caer su teléfono
—¡Ah! No, no. No trabajo para esos asquerosos…— Maxwell miró a Harry-. Espera…. ¿Cómo sabes lo que es H.E.R.M.E.S?
—¡Yo trabajo para H.E.R.M.E.S!
—¿¡Qué!?
—Sí… —Ambos hombres no podían creer la situación en la que se encontraban. Harry se dejó caer en el sofá. Maxwell se sentó a su lado y le habló a Harry:
—Este… Trabajo para R.O.B —Harry abrió la boca para contestar, pero se arrepintió. Le iba a decir que su empresa tenía mala reputación, por eso de que literalmente se dedicaban a robar a través del tiempo y vender lo que conseguían en épocas distintas, pero supuso que ya lo sabía. Se quedaron callados por unos momentos, hasta que Maxwell decidió romper el silencio:
—Eh, Harry, ¿no? ¿Qué vas a entregar? —Maxwell señaló al paquete que Harry tenía en el regazo.
—No tengo permitido saber. Ya sabes, es protocolo. —Harry le sonrió al otro, apreciaba su compañía. Últimamente, se sentía solo después de tantos viajes espacio-temporales. Maxwell le devolvió la sonrisa y abrió la boca para hablar, pero un ruido detrás de ellos los sobresaltó.
—Mm mm, ¿qué hora es? —dijo el capitán, somnoliento. El hombre acababa de despertarse.
Harry se apresuró a ir al lado del capitán y le dio el paquete.
—Buenas tardes, capitán. Son las 18 horas. Tome este paquete, me pidieron que se lo dé —dijo Harry, hablando muy rápido —. Por cierto, están planeando un motín. Adiós. —Harry salió casi corriendo del camarote, Maxwell lo siguió.
—¡Muy discreto, Harry! —dijo Maxwell, burlonamente, cuando llegaron a la cubierta.
—Perdón, entré en pánico —confesó Harry.
—Bueno, despreocupate. Lo importante es que los dos cumplimos nuestra misión —Maxwell le puso una mano en el hombro a Harry, para calmarlo —. Ahora hay que ver cómo salir del barco, es peligroso usar los relojes aquí… —Maxwell metió la mano en el bolsillo, estaba buscando su reloj. Harry también tenía uno. Parecía un reloj de bolsillo común y corriente, pero servía para hacer viajes espacio-temporales.
Harry también chequeó su bolsillo. El reloj estaba ahí, sano y salvo. Harry miró a Maxwell, que seguía rebuscando, cada vez con la cara más blanca. Maxwell miró a Harry, preocupado
—¿Lo perdiste? —preguntó Harry.
—Sí… —confesó Maxwell
—Diablos…
De repente, la puerta del camarote del Capitán se abrió. El Capitan salió de ella, con una Bazooka en manos y con los ojos fuera de sus órbitas.
—¡Escuché que quieren un cambio de liderazgo! —gritó El Capitán y disparó.
Quizás fue suerte o el destino, pero ni Harry ni Maxwell fueron heridos por la explosión que procedió. El misil pegó contra la cubierta, haciendo un gran agujero en ella y prendiendo fuego los alrededores. La única víctima de aquella explosión fue el loro del primer oficial de La Venganza (no se sabe si falleció gracias a la explosión o el impacto del propio misil).
El fuego rápidamente se esparcía por toda la cubierta. Varios tripulantes corrían desesperados, otros se tiraban por la borda, hasta había un par peleándose. Harry corrió hacia el bote salvavidas más cercano, Maxwell le dio la mano para no perderse en el caos. En cuanto Harry le soltó la mano para desatar el barco salvavidas, Maxwell fue agarrado por detrás. Era el Capitán, quien le dijo:
—¡Sé que me robaste mi collar! —el capitán parecía haber perdido la cordura desde que Harry le había dicho que estaban planeando un motín. De alguna manera, Maxwell logró librarse del Capitán y pegarle un codazo en el estómago para enlentecer. Harry no se había dado cuenta de la situación y ya estaba en el bote salvavidas, alejándose. En cuanto miró atrás, se dio cuenta de que Maxwell no estaba con él y entró en pánico.
—¡Oh, no! ¡Oh, no! Maxwell va a morir y va a ser mi culpa. ¡Ah! —Maxwell había aterrizado en el bote, sacudiendo violentamente.
—Tranquilízate, estoy bien —dijo Maxwell, en cuanto recuperó el aliento. Harry suspiró y se puso la mano en el pecho.
—Vas a tener que viajar conmigo, te llevo a que te compres un nuevo reloj —dijo Harry.
—No hace falta comprarme uno, R.O.B me los da gratis —contestó Maxwell.
—Oh, H.E.R.M.E.S te hace comprarlos…
—¡Una de las cuantas razones por las que R.O.B es mejor empleador!
Harry sacó el reloj del bolsillo y giró las manecillas en sentido horario. Un segundo después, una luz cegadora inundó el mar. Cuando desapareció la luz, Harry y Maxwell habían desaparecido y el bote salvavidas estaba en llamas, al igual que La Venganza, que estaba unos cuantos metros atrás. Nadie nunca supo lo que había pasado exactamente con el barco. Recién unos siglos después descubrieron la Bazooka entre el naufragio. El cómo el arma llegó allí fue un tema muy discutido en los años siguientes, pero la respuesta más aceptada fue que los aliens estaban involucrados.