SHI’ÚR 8
LAS CUARENTA Y OCHO MANERAS PARA ADQUIRIR LA TORÁH
Existe también una dimensión adicional respecto a los cuarenta y nueve días del Ómer. Nuestros Sabios nos enseñan que hay cuarenta y ocho atributos que debemos perfeccionar para poder adquirir la Toráh. Como un preludio a Shavu’ót, los días del Ómer también están diseñados para que logremos adquirir estos atributos.
Pirqé Avót 6:6 – La Toráh se adquiere a través de cuarenta y ocho cualidades.
Más grande es aprender Toráh que el sacerdocio y que la realeza, porque la realeza se adquiere por treinta etapas, y el sacerdocio por veinticuatro, pero la Toráh por cuarenta y ocho cosas.
1. Por estudio,
2. Escucha atenta,
3. Discurso apropiado,
4. Por un corazón comprensivo,
5. Por un corazón inteligente,
6. Por asombro,
7. Por temor,
8. Por humildad,
9. Por alegría,
10. Por atender a los sabios,
11. Por dar y recibir críticos con amigos,
12. Por buena argumentación con discípulos,
13. Por pensamiento claro,
14. Por estudio de las Escrituras,
15. Por estudio de la Mishnáh,
16. Por un mínimo de sueño,
17. Por un mínimo de charla,
18. Por un mínimo de placer,
19. Por un mínimo de frivolidad,
20. Por un mínimo de preocupación por los asuntos mundanos,
21. Por la paciencia,
22. Por la generosidad,
23. Por la fe en los Sabios,
24. Por la aceptación del sufrimiento.
[El aprendizaje de la Torá también es adquirido por uno]
25. Quién reconoce su lugar,
26. Quién se regocija en su porción,
27. Quién hace una cerca sobre sus palabras,
28. Quién no toma crédito por sí mismo,
29. Quién es amado,
30. Quién ama a Dios,
31. Quién ama a [sus semejantes] criaturas,
32. Quién ama los caminos rectos,
33. Quién ama la reprensión,
34. Quién ama la rectitud,
35. Quién se mantiene lejos de los honores,
36. Quién no deja que su corazón se hinche a causa de su aprendizaje,
37. Quién no se deleita en dar decisiones legales,
38. Quién comparte el acarreo de una carga con su colega,
39. Quién juzga con la balanza ponderada a su favor,
40. Quién lo lleva a la verdad,
41. Quién lo lleva a la paz,
42. Quién se compone en su estudio,
43. Quién pregunta y responde,
44. Quién escucha [a los demás], y [él mismo] agrega [a su conocimiento],
45. Quién aprende para enseñar,
46. Quién aprende para practicar,
47. Quién hace más sabio a su maestro,
48. Quién es exacto en lo que ha aprendido,
Y quién dice una cosa en nombre de quien lo dijo. Así habéis aprendido: todo el que dice una cosa en nombre de aquel que la dijo, trae liberación al mundo, como se dice: «Y Ester le dijo al rey en nombre de Mardoqueo» (Ester 2:22).
Rav Aharón Kotler, Mishnát Rabí Aharón, Volumen 3, página 13 – Prepararse para recibir la Toráh a través de la práctica de las cuarenta y ocho maneras en las cuales se adquiere la Toráh.
Los días de la Cuenta del Ómer son días de preparación para la entrega de la Toráh. Dado que adquirir la Toráh depende de las cuarenta y ocho maneras en las cuales se adquiere la Toráh (Pirqé Avót, Capítulo 6), es como todas las otras cosas que sólo pueden adquirirse a través de los mecanismos apropiados, tal como lo explicó el Rav Jaím. Por lo tanto, queda claro que la manera de prepararnos es a través de estas cuarenta y ocho maneras. [El día cuarenta y nueve corresponde a las cuarenta y nueve puertas del entendimiento y también a las cuarenta y nueve caras de la Toráh, tal como es explicado en otra parte]. Los cuarenta y ocho días corresponden a las cuarenta y ocho maneras en que se adquiere la Toráh. El día cuarenta y nueve es un día completo para la pureza y la preparación para recibir la Toráh.
La razón por la cual esta preparación está conectada con el Ómer es para afianzar y consolidar dentro nuestro el reconocimiento de que todo viene de Dios, lo cual es el significado del Ómer, la ofrenda de los primeros cultivos.
NUEVAS ALTURAS EN LOS LOGROS ESPIRITUALES
Jemdát Yamím (citado en Sifté Jaím, Volumen 3, página 43) – Los días de Sefiráht Ha’Ómer son días de un increíble potencial espiritual y de significado crítico.
Es importante saber que los días entre Pésaj y Shavu’ót son días sumamente santificados. Durante estos días, la santidad se va incrementando continuamente hasta llegar al día de la Entrega de la Toráh, y durante [estos días] cada judío encontrará la ayuda Divina necesaria para lograr corregir su alma, para santificarse y purificarse. Son días sumamente importantes, elevados a las mayores alturas del mundo, tal como ya hemos explicado. Las fuentes antiguas nos dicen que estos días son un signo para el resto del año. Si una persona estudia mucha Toráh y cumple muchas mitzvót, entonces actuará de esa manera desde el comienzo del año hasta su finalización y si no lo hace actuará conforme a ello. Jas veshalóm! (que Dios no lo permita).
Al guardar luto por la muerte de los veinticuatro mil alumnos de Rabí Akivá, también debemos maravillarnos por el proceso de reconstrucción que siguió luego de la epidemia devastadora. El legado que debía ser transmitido a través de veinticuatro mil Sabios, fue finalmente transmitido a través de cinco sabios, una clara ilustración del poder del individuo.
Rav Aharón Kotler, Mishnát Rabí Aharón, Volumen 3, página 14 – El gran potencial del individuo: Los cinco alumnos de Rabí Akivá fueron capaces de reemplazar y continuar la tarea espiritual de veinticuatro mil.
Vale la pena pensarlo desde el punto de vista contrario, cuán grande fue el mérito de los Rabinos del sur (quienes reestablecieron la Toráh). La Toráh debería haber sido transmitida a través de los veinticuatro mil alumnos de Rabí Akivá, pero en cambio fue transmitida a través de estos cinco alumnos. Quienes se esfuerzan en la Toráh en nuestra generación tienen una recompensa similar. [Sin ellos] el mundo estaría desolado, y a través de estos pocos individuos, remanentes (del Holocausto) a quienes Dios los llama «Quienes se dedican a la Toráh», el pueblo judío no ha olvidado la Toráh.
Obviamente, los cinco nuevos alumnos de Rabí Akivá eran grandes Sabios cuyos nombres quedaron eternizados en el Talmúd; ellos vivieron en un nivel de grandeza y de logros que se encuentra más allá de nuestra capacidad de imaginación. Sin embargo, a pesar de ello aquí reside un mensaje para cada persona, incluso en la actualidad.
A continuación, ofrecemos un ejemplo contemporáneo de lo que puede lograr un individuo; mejor dicho, dos individuos: Una madre y su hijo.
Daf Yomí – el estudio de una página del Talmúd cada día. Éste es un movimiento que se ha extendido por todo el mundo. El estudio de la página diaria es algo que se ha vuelto parte de nuestra rutina diaria, tal como lo son las plegarias cotidianas. Todas las sinagogas en todas partes del mundo tienen clases de Daf Yomí con una participación destacada. Contamos con una clase de Daf Yomí en el ferrocarril de Long Island, en el cual se estableció un vagón especial para quienes viajan a trabajar y aprovechan el tiempo para participar en el shi’úr diario. Shi’urím sobre el Daf Yomí están al alcance de todos los interesados por Internet, a través de líneas telefónicas, MP3 y DVD interactivos.
Incluso podemos encontrar clases de Daf Yomí en el sistema de audio de los vuelos de EL AL.
Muchos miles de personas llenaron el Madison Square Garden y el Coliseo Nassau para el último encuentro de Sium
HaShás – la finalización del estudio de todo el Talmúd durante un período de siete años. No podemos imaginarnos hoy en día un mundo sin el estudio del Daf Yomí, sin embargo, esto no existía hace cien años. Un siglo atrás, el fundador del movimiento de Daf Yomí, Rab Meir Shapiro, el Rab de Lublín, era apenas un niño pequeño.
En el año 1894, el día posterior a Pésaj, cuando el joven Meir Shapiro tenía apenas siete años de edad, vio que su madre estaba llorando.
- Mami, ¿por qué estás llorando? –le preguntó._
- Porque tu maestro no vino hoy –le respondió-. Se supone que ya debía estar aquí, pero no ha llegado.
- Entonces, ¿por qué estás llorando?
- No lo entiendes, Meir. Eres demasiado joven. Si tú pierdes un día de estudio, nunca podrás reemplazarlo.
Esta respuesta penetró a lo más profundo de su corazón, y al crecer, se convirtió en una de las ideas fundamentales del movimiento del Daf Yomí. El Daf Yomí tiene que ver con la constancia del estudio. La consistencia de hacer algo día tras día, y año tras año durante toda la vida. (Basado en el Rav Isasjár Frand, «Thank You Rebbitzen Shapiro»- «Gracias, Rabanít Shapiro» en «Listen To Your Messages», ArtScroll Publications, páginas 239- 240)
Sin embargo, debemos advertir algo: Lo que el judaísmo considera un «logro» no requiere que la persona produzca resultados que deslumbren al mundo. Se considera que una persona ha logrado cumplir su misión por el mero hecho de que se esté esforzando en pos de un objetivo, haciendo lo mejor que ella puede hacer. Incluso una persona que no produce algo que el mundo considere como un resultado estelar, de todas maneras, es considerado por la Toráh como un individuo que logró cumplir su misión siempre y cuando se esté esforzando lo más que puede. La siguiente historia ilustra emotivamente este punto.
Cuando llegó el momento de elegir a la alumna destacada del octavo grado y los demás honores que se otorgaban en la ceremonia de graduación, la maestra -la señora Rujamá Shain se encontró en un dilema. Había cinco títulos que podían otorgarse y había también cinco alumnas que incuestionablemente se encontraban a la cabeza de la clase. Sus calificaciones eran impecables, sus tareas escolares eran perfectas. Nadie tenía la menor duda respecto a que ellas merecían recibir los mayores honores en la ceremonia de graduación.
Por otra parte, en la clase había otras cinco niñas cuyas calificaciones eran incluso un poco más bajas que el promedio normal. Eran alumnas que se habían esforzado para mantener el nivel básico de sus estudios, algunas apenas habían logrado pasar sus exámenes. Pero la señora Shain sabía que las cinco dedicaban tremendas energías a sus estudios. Le parecía injusto que sus esfuerzos no fueran también reconocidos en la graduación.
La señora Shain decidió que la única opción que tenía era compartir sus pensamientos sobre el tema con sus alumnas. Ella reveló el dilema ante toda la clase: Las niñas con las calificaciones más altas merecían recibir los honores, pero también lo merecían las niñas que tanto se habían esforzado en sus estudios. Entonces ella sugirió algo que no tenía precedentes: Que las alumnas con las calificaciones más altas cedieran voluntariamente a sus honores para que pudieran recibirlos las otras niñas.
RESUMEN DEL SHI’ÚR 7
Las siete semanas de la Sefiráh representan las siete sefirót, o atributos fundamentales, que constituyen la revelación mística del «Carácter» de Dios. Puesto que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, estas sefirót nos guían respecto a la manera en la cual debemos trabajar sobre nuestros rasgos de carácter. Cada semana de la sefiráh corresponde a uno de estos atributos, y cada día de cada semana corresponde a una subdivisión específica de ese atributo.
Los cuarenta y nueve días de la Sefiráh también son paralelos a las cuarenta y ocho cualidades que debemos desarrollar para poder adquirir la Toráh. Los primeros cuarenta y ocho días de la Sefiráh deben utilizarse para trabajar sobre cada una de estas cualidades y el día cuarenta y nueve es un día para completar el proceso.
RESUMEN GENERAL
¿QUÉ ES LAG BA’ÓMER Y POR QUÉ CELEBRAMOS ESTE DÍA? ¿QUIÉN ERA RABÍ SHIM’ÓN BAR YOJÁI Y POR QUÉ SU MUERTE ES UNA CAUSA DE ALEGRÍA?
Lag Ba’Ómer es el día 33 del Ómer. Lo celebramos porque es el día en el cual dejaron de fallecer los alumnos de Rabí Akivá y es además el aniversario del fallecimiento de Rabí Shim’ón Bar Yojái. Rabí Shim’ón Bar Yojái fue uno de los más grandes sabios de la Kabaláh que vivió en este mundo. Cuando los romanos decretaron que los judíos no podían seguir estudiando Toráh, Rabí Shim’ón Bar Yojái se ocultó con su hijo en una cueva durante trece años y continuó estudiando Toráh con enorme auto-sacrificio. El día de su muerte, él reveló muchos de los secretos de la Toráh oculta en una revelación grandiosa e inspiradora.
¿CUÁLES SON LAS RAZONES DE ALGUNAS DE LAS COSTUMBRES DE LAG BA’ÓMER?
El Arizál dijo que Rabí Shim’ón Bar Yojái comunicó desde las esferas celestiales que el día de su muerte debía ser un día de celebración. En consecuencia, se observa como una ocasión festiva en el lugar de su tumba, en Merón. La costumbre de encender fogatas alude a la luz de la Toráh que Rabí Shim’ón Bar Yojái diseminó al morir.
¿POR QUÉ EL PERÍODO DE SIETE SEMANAS ENTRE PÉSAJ Y SHAVU’ÓT ES ESPECIALMENTE ADECUADO PARA EL DESARROLLO Y EL CRECIMIENTO PERSONAL?
Durante el período de la Sefiráh nos embarcamos en un proceso de auto-perfeccionamiento y purificación al esforzarnos por imitar los rasgos de carácter de Dios tal como están definidos a través de las sefirót. Se trata de un período diseñado por la Divinidad en el cual la persona puede elevarse a grandes alturas espirituales. Simultáneamente, uno de los mensajes de las leyes de luto por el fallecimiento de los alumnos de Rabí Akivá es que un individuo es capaz de lograr las mismas alturas espirituales que miles de personas juntas –considerando el hecho de que los veinticuatro mil alumnos que murieron fueron reemplazados por tan sólo cinco alumnos.
Lehitra’ót! 🙋🏻♂️