SHI’ÚR 4

LAG BA’ÓMER Y EL ESFUERZO POR LOGRAR LA PERFECCIÓN ESPIRITUAL

En los shi’urím anteriores sobre Sefirát Ha’Ómer, aprendimos que la Toráh nos ordena contar los días entre Pésaj y Shavu’ót para conectar el éxodo en Pésaj con la entrega de la Toráh en Shavu’ót. También vimos que hay ciertas prácticas de duelo que se practican durante los días de la Sefiráh para conmemorar la muerte de los veinticuatro mil alumnos de Rabí Akivá, quienes fallecieron a causa de una epidemia que concluyó el día de Lag Ba’Ómer, el día treinta y tres de la cuenta del Ómer. En este cuarto shi’úr nos referiremos al día mismo de Lag Ba’Ómer, y veremos del por qué es un día festivo y de qué manera se lo celebra. También examinaremos cómo podemos utilizar el período de la Sefiráh para lograr nuestro crecimiento personal.

UNA MANERA DIFERENTE DE CELEBRAR

En Israel, cada primavera una masiva celebración tiene lugar el día treinta y tres de la cuenta del Ómer, conocida como Lag Ba’Ómer de acuerdo a las letras hebreas Lámed y Guímel (ל"ג), cuyo valor numérico es equivalente a treinta y tres. Los festejos dejan muy asombrados a los visitantes que los presencian por primera vez; incluso a aquellos que están familiarizados con los festejos de Lag Ba’Ómer fuera del país, quienes probablemente están acostumbrados a ver una pequeña fogata o algo más pequeño. Pero en Israel, la emoción se va incrementando a medida que se aproxima la fecha. El centro de las actividades se encuentra en Merón, un pequeño pueblo al norte de Israel donde está enterrado el famoso Sabio Rabí Shim’ón Bar Yojái. En Lag Ba’Ómer, literalmente cientos de miles de personas viajan a Merón.

En Israel, el aniversario del fallecimiento de Rabí Shim’ón Bar Yojái siempre estuvo asociado con encuentros especiales alrededor de la mística tumba del Sabio en Merón. Conocido como el Rashbí, Rabí Shim’ón Bar Yojái es considerado el autor del texto básico de la Kabaláh, me refiero al Libro del Zóhar. Antes de su muerte, él les ordenó a sus alumnos que celebraran el día que anunciaba la expansión de las enseñanzas secretas y místicas de la Toráh. Durante las últimas décadas, una cantidad cada vez mayor de judíos de todas clases y de todas las nacionalidades van a visitar su tumba.

De acuerdo con los reportes oficiales de Israel, casi medio millón de personas visita Merón durante los días anteriores a la festividad; y más de 250.000 están allí en la medianoche, la noche misma de Lag Ba’Ómer.

¿Cuál es el significado del fallecimiento de Rabí Shim’ón Bar Yojái en Lag Ba’Ómer y por qué se considera una ocasión alegre?

¿Por qué Lag Ba’Ómer se considera un día festivo que se celebra en todo el mundo?

La respuesta a estas preguntas es que Lag Ba’Ómer es un día de un gran significado espiritual y de increíble profundidad.

LAG BA’ÓMER

Lag Ba’Ómer es un día festivo en contraste con la disminución de la alegría que tiene lugar con el comienzo del período de la Sefiráh. Las prácticas de luto que se guardan durante los días de la Sefiráh se interrumpen o se concluyen en Lag Ba’Ómer, y es considerado como una semi-festividad.

¿Por qué se considera un día feliz?

Veamos a continuación la respuesta.

LOS ALUMNOS DE RABÍ AKIVÁ DEJAN DE FALLECER

Avrahám Ben Natán Hayarjéi, Séfer HaManíg, volumen 2, página 538 – El día 33 de la cuenta del Ómer, la epidemia que asolaba a los alumnos de Rabí Akivá cesó de manera abrupta.

Se dice que el Rav Zerajiá HaLeví de Gironda encontró escrito en un antiguo libro que llegó de España que ellos solamente murieron desde Pésaj hasta quince días antes de Atzéret, lo cual es Lag Ba’Ómer.

Para comprender el significado de este aspecto de Lag Ba’Ómer, debemos reconocer que la muerte de veinticuatro mil grande Sabios de la Toráh de un golpe, representa una enorme tragedia. Lo que llena al día de tanta alegría es la manera en la cual Rabí Akivá respondió ante esta tragedia, la forma en la cual logró llevar nuevamente la Toráh a la vida después de una pérdida tan devastadora.

Rav Pinjás Lipschutz, The Editor’s View, Artscroll/Mesorah Publications, página 271 – La determinación y la capacidad de renovación demostrada por Rabí Akivá y por Rabí Shim’ón Bar Yojái.

Rabí Akivá fue el mayor Sabio de su generación; se dice que él fue el «shóresh» (raíz o fuente) de la *Toráh Shebe’ál Pe* (de la Toráh Oral o Tradición Oral). La línea de transmisión de la Toráh desde el Sinaí hacia las futuras generaciones pasa a través de él y de sus alumnos. Cuando sus veinticuatro mil alumnos fueron diezmados, esto provocó una enorme depresión. ¿Y ahora, cómo se podría continuar la cadena? ¿Quién brindaría la luz de la Toráh a las siguientes generaciones? ¿Cómo podrían llegar a ser reemplazados los veinticuatro mil alumnos? ¿Cómo era posible que un pueblo enlutado y escapando de la persecución romana pudiera consolarse por la pérdida de tantos grandes hombres, quienes eran cruciales para la supervivencia espiritual de nuestro pueblo?

El instinto humano por decir «Está todo terminado», debe haber sido apabullante. Los que tenían menos fe y eran más pesimistas deben haber estado dispuestos a darse por vencidos. Pero Rabí Akivá se recuperó de esta devastadora pérdida para poder transmitir la Toráh a través de un nuevo grupo de cinco estudiantes. Rabí Akivá comenzó a enseñarles a estos nuevos talmidím el día de Lag Ba’Ómer. Las semillas que él sembró ese día, las que finalmente produjeron la masiva renovación de la Toráh, son las razones por las cuales celebramos el día de Lag Ba’Ómer.

En este día conmemoramos la *determinación*. Celebramos la *renovación*. Nos alegramos por el cese de la plaga, con miras a un futuro brillante con esperanza y determinación. A medida que transcurren los siglos, cuando los romanos de cada período buscan nuestra destrucción y aniquilación, miramos a Rabí Akivá y a Rabí Shim’ón Bar Yojái buscando inspiración. Vemos que ellos miraron al enemigo a los ojos y perseveraron, asegurando de esta manera que nuestro pueblo y nuestra Toráh permanezcan vivos y florecientes hasta el día de hoy. Ante la vista de una tragedia que hubiera logrado matar las esperanzas y deprimir a personas menos grandiosas, Rabí Akivá se fortaleció a sí mismo y se dedicó a asegurar que la cadena permaneciera intacta.


Lehitra'ót! 🙋🏻‍♂️