HAFTARÁH
Yirmeyáhu (Jeremías) 1:1 – 2:3
(De acuerdo con nuestra costumbre sefaradita)
INTRODUCCIÓN A YIRMEYÁHU.
Nuestros conocimientos acerca de este Profeta son bastantes amplios, ya que su libro abunda no solamente en profecías sino también en datos históricos, personales, esperanzas y anhelos del Profeta, además de los sufrimientos y las experiencias personales que le tocó vivir.
Se puede afirmar que el Profeta nació en el año 650 AEC., en una familia de kohaním (sacerdotes) residentes en ענתות “Anatót” probablemente el lugar se llama hoy Anatá situado a unas cuantas millas al nor-este. de Jerusalem.
Existen algunos indicios que permiten afirmar que Yirmeyáhu pertenecía a una familia de kohaním que había sido alejada del servicio en el Bet HaMiqdásh (Sagrado Templo), de Jerusalem por el rey Shlomóh (Salomón). Véase Melajím Álef (1 Reyes) 2 :26
Son varios los eventos que le tocó vivir. El vio la caída de Nínive y la aniquilación del Imperio Asirio en el año 606 AEC.) la muerte del rey יאושיהו Yoshiyáhu, rey piadoso de Yehudáh, ocurrida en el año 605 AEC., el primer sitio de la ciudad de Jerusalem en el año 597 AEC. y la destrucción de la ciudad y el Santuario a manos de Nevujadnetzár (Nabucodonosor), rey de Babilonia, en el año 586 AEC.
Por otro lado, el hallazgo del libro de la Toráh por medio de Jizkiyáhu (Sumo Sacerdote) ocurre en el año decimoctavo del reinado de Yoshiyáhu, es decir cinco años después que Yirmeyáhu hubiera pronunciado su primera profecía, como vemos en Yirmeyáhu 1 :2.
Después de la destrucción de Yerushaláim (Jerusalem) sabemos que Yirmeyáhu fue llevado a Mitzráim por el resto de los judíos que quedaron en la Yehudáh (Judá) destruida. Allí fue acompañado por Barúj Ben Neriáh, su escriba, estableciéndose en תחפנחס “Tajpanjés” (Yirmeyáhu 43:6-7). Una vez en Mitzráim todavía escucharemos, de él, su última profecía para el pueblo de Israel en Yirmeyáhu 44.
Así desaparece el Profeta del escenario de la historia de Israel. Puede ser que el Profeta haya muerto sumido en tristeza, en Mitzráim, aunque la tradición rabínica dice que Nevujadnetzár, rey de Babilonia, lo llevó a él y a Barúj Ben Neriáh de Mitzráim a Bavél (Babilonia). De acuerdo con esto, el Profeta murió en Babilonia.
La tradición Talmúdica le atribuye haber escrito el “Séfer Melajím” y “Meguilát Ejáh” o sea los libros bíblicos” 1 y 2 Reyes” y “Lamentaciones” (Talmúd Bavlí, Tratado Babá Batrá 15 folio A).
Por último, de acuerdo con el testimonio bíblico, habían sido sus contemporáneos los profetas Tzefanyáh (Sofonías) y Yejezqél (Ezequiel), así como la profetisa Huldáh.
INTRODUCCIÓN A LA HAFTARÁH
La comparación entre esta Haftaráh y Parashát Shemót es clara, pues tanto Moshéh como Yirmeyáhu se resisten antes de asumir su misión de profetas. Ambos dicen que no saben hablar. Aún más, la Haftaráh termina con la profecía de Yirmeyáhu que recuerda a Israel en nombre de Dios, su andar de la mano de Dios “por el desierto, en tierra no sembrada” haciendo alusión directa a los cuarenta años que atravesaron por el desierto los hijos de Israel, en su salida de Mitzráim, conducidos por Moshéh.
CAPITULO 1
Versículo 2: “...Yoshiyáhu hijo de Amón...”
Su reinado se extendió desde el año 626 hasta el 605 AEC.
Su época es conocida a través de su gran acción que consistió, en eliminar la idolatría que había llegado a introducirse en todos los ámbitos de su reino, incluyendo la ciudad de Yerushaláim e incluso en el Sagrado Templo.
En 2 Reyes 23 están todos los detalles de su persistente lucha contra la idolatría.
El autor del Libro de los Reyes evalúa su acción con las siguientes palabras: “Y como él no había habido, antes que él, rey alguno que hubiera retornado a Adonáy con todo su corazón, con toda su alma y con toda su capacidad cumpliendo toda la Toráh de Moshéh; ni después de él surgió otro como él”. – 2 Reyes 23:25
Versículo 3: “...Tzidkiyáhu, hijo e Yoshiyáhu...”
Tzidkiyáhu era el menor de los hijos de Yoshiyáhu y el último rey de Yehudáh.
Cuando Nevujadnetzár, rey de Bavél, invadió Yerushaláim el día 9 (de Av); él huyó y fue atrapado en las llanuras de Yerijó (Jericó) por los soldados del rey de Bavél (Babilonia), quien mató a sus hijos y lo castigó privándole de la visión de sus ojos, lo encadenó y lo llevó a Bavél. – 2 Reyes 25:1-7
Versículo 5: “Antes que yo te hubiese formado en el vientre, te he escogido...”
La profecía no es, de ninguna manera, un conocimiento “profesional” al cual el ser humano puede llegar. Es un don de Dios y es Él quien escoge a las personas que estarán a Su servicio.
Cabe notar que antes de leer las haftarót (pasajes proféticos) en la sinagoga, se dice la bendición siguiente: “Bendito eres Tú Adonáy, Dios nuestro, Rey del Universo, que ha escogido a los profetas de la bondad y de la verdad... "
El mismo Avrahám, primer hombre llamado נביא Naví (“profeta”) en el Tanaj (Biblia Hebrea), había sido escogido por Dios.
Versículo 5: “... Profeta para las naciones te he designado”
La forma universal de la Toráh no nace con los Profetas de Israel, pues en los mismos principios de la historia, cuando Dios dicta Su mandato a Avrahám le dice: “... Y serán bendecidas por tu causa todas las familias de la tierra” – Bereshít (Génesis) 12:3
Por ello los Profetas de Israel no serán más que los continuadores de esa idea.
Abundan las profecías para las “naciones”. En Yeshayáhu (Isaías), entre otros.
Del profeta Yonáh (Jonás) sólo conocemos una profecía dirigida a la ciudad de Ninvéh (Nínive). Más aún, el profeta Yeshayáhu anuncia la llegada de un día de entendimiento entre los pueblos que en su época eran muy enemigos del pueblo de Israel: Ashúr (Asiria) y Mitzráim (Egipto). – Véase Yeshayáhu (Isaías) 19:2425
Versículo 6: “Dije yo: oh, Adonáy Elohím he aquí que yo no sé hablar, pues joven soy yo”.
Este versículo nos da una idea similar a la manifestada por Moshéh, ver Shemót (Éxodo) 4: 10 y éste es la conexión entre la Haftaráh y Parashát Shemót.
Por otra parte, es claro que el Profeta era muy joven cuando le sobreviene la profecía por primera vez. Si bien, no podemos establecer con precisión su edad en aquel momento.
Por otra parte, la juventud del Profeta nos recuerda al Profeta Shmu’él (Samuel), a quien también le sobreviene la profecía a una edad muy temprana, ver Shmu’él Álef (1 Samuel) 3: 1 y siguientes.
Versículo 7: “...Ya que a todo lugar donde haya de enviarte, irás...”
“La profecía le sobrevino cuando estaba en Anatót, su pueblo natal, y Dios quiso enviarle a Yerushaláim, capital del reino, para amonestar al rey y a su pueblo”. – Rabí David Qimhi (Radáq).
Versículo 8: “... Para librarte...”
En realidad, a partir de este momento toda la vida del Profeta estará signada por el peligro y las amenazas de atentados contra su misma vida.
El sufrió prisión, persecución y humillación.
Versículo 9: “...Tocó sobre mi boca...he puesto mis palabras en tu boca”.
Por medio de este acto simbólico el texto nos habla que el Profeta acepta al fin su misión.
Versículo 10: “...Para desarraigar y para derribar; para destruir y para demoler; para construir y para plantar”.
“Los verbos usados para la misión del Profeta parecerían indicar que la destrucción que se avecina será grande pues son cuatro los verbos que se utilizan para expresar la misma idea mientras que son sólo dos verbos los portadores del mensaje de esperanza y de bien”. (Radáq).
Versículo 11 al 19: La visión de los Profetas.
Son dos elementos los que hay que tener en cuenta para comprender en qué consistía la “visión” de los Profetas de Israel, a saber:
A) De acuerdo con la definición misma del concepto profecía que ofrece la Toráh, vemos que hay una diferencia clara entre Moshéh y los otros Profetas de Israel. Así leemos: “...Cuando surgiere vuestro profeta (Yo) Adonáy en visión Me manifestaré a él, en sueño hablaré con él. No es así con Mi Servidor Moshéh...pues con visión y no con parábolas”. – Bemidbár (Números) 12:68
B) Al profeta Hoshéa (Oseas) le dice Dios: “Habré de hablar Yo a los Profetas, pues Yo incrementaré la visión; pero a través de los Profetas Yo daré parábolas”. – Hoshéa 12:11
Al respecto comenta Abarbanel, que es el profeta afectado por la inspiración de Dios el que capta la “visión”, con su capacidad, y la traduce en palabras.
Abarbanel cita como prueba de ello a Yeshayáhu (Isaías), quien en el pasaje de 21:10 dice: “... Lo que he oído de Adonáy Tzeva’ót, Dios de Israel, os he comunicado”, lo que quiere decir, en este caso específico, Yeshayáhu, es el que transmite palabras textuales.
Y de allí que en Yirmeyáhu 1:11 Dios le pregunta: “¿Qué estás viendo tú, Yirmeyáhu?” Quiere decir: “¿Cómo interpretas tú esta profecía?” (Abarbanel).
Por otra parte, Maimónides define el fenómeno profético en la forma siguiente: “...Los profetas tienen grados diversos, así como en conocimientos existe un sabio superior a otro, también en la profecía se da un profeta superior a otro. Pero todos ellos perciben la profecía, ya sea ‘en sueño': De noche o de día, después que cae sobre ellos un sopor...y a todos ellos, cuando experimentan la profecía se les conmueven sus órganos, se debilitan las fuerzas de sus cuerpos y se confunden sus pensamientos; queda entonces el conocimiento puro para captar y entender lo que ve ...” (Mishné Toráh, Séfer Hamadáh, Hiljót Yesodé Toráh Cap. 7, Halajáh 2)
Versículo 11-12: “...Una vara de almendro yo estoy viendo. Bien has visto”.
“El Profeta había visto una vara sin hojas ni flores y él observa y ve, en visión profética, hasta reconocer que era una vara que procedía de un almendro, por eso Dios le contestó: ‘Bien has visto’ pues si lo hubiese visto con hojas y flores sería fácil reconocerlo. Por otra parte, el término מקל maqél (“vara”) insinúa ya un elemento de castigo”. (Radáq).
Versículo 13: “...Otra vez...”
Nuestra traducción de la palabra שנית Shenít por “otra vez” está basada en Radáq quien nos recuerda que la segunda visión es casi idéntica en sus resultados a la primera y de allí la palabra שנית queriendo decir que es otra visión sobre el mismo tema o sea el castigo que se avecina sobre los pobladores de la Tierra y sobre los habitantes de Yerushaláim, como dicen los versículos 14 y 15.
Versículo 14: “...Desde el norte se originará el mal...”
En realidad, tanto los asirios que destruyeron al Reino del Norte de Israel (las Diez Tribus 722 AEC.) así como los babilonios que destruirán a Yerushaláim en el año 586 AEC. procedían de las tierras del Norte.
Versículo 16: “Hablaré con ellos con el rigor de Mis juicios...”
Dios someterá a Israel a juicio por haber caído en la idolatría y usará al rey de Babilonia como instrumento de castigo. Esta idea ha sido ya dicha por Yeshayáhu (Isaías 10:5) que dice: “Oh, Asiria, vara de Mi furor, y la vara que ellos tienen en su mano es Mi ira”
CAPITULO 2
Versículo 2: “...De la benevolencia de tu juventud, del amor de tus esponsales...”
Los Profetas de Israel comparan la relación de Dios con Su pueblo, Israel, con una relación de amor conyugal inalterable a través de los tiempos y edades. Esta comparación abunda en los libros proféticos.
La otra idea que encierran estos versículos es que el castigo al cual será sometido Israel temporal; ya que Israel ha sido el primer pueblo de la historia que se consagró a Dios aceptando Su revelación en el Monte Sinaí y dedicando su historia, con los altibajos, a proclamar la creencia en un solo Dios por los cuatro rincones de la tierra. Por ello, en última instancia, todos los pueblos paganos que han hostilizado a Israel y lo han “consumido” serán culpables de atentar contra el pueblo de Dios. En palabras del Profeta: “Consagrado es Israel para Adonáy, primicia de Su cosecha. Todos aquellos que lo consuman llevarán culpa. El mal se apegará a ellos, ha dicho Adonáy”.
Lehitra’ót!