SHI’ÚR 2
LA CUENTA DEL ÓMER
De acuerdo con la Toráh, la mitzváh es contar los días y las semanas desde el segundo día de Pésaj hasta la noche anterior a Shavu’ót, un total de cuarenta y nueve días. Los días del Ómer son días de preparación para Shavu’ót, un paralelo al período existente entre el Éxodo de Egipto y la entrega de la Toráh en el Monte Sinaí.
LAS FUENTES DE LA TORÁH PARA LA CUENTA DEL ÓMER
Vayiqrá (Levítico) 23:15-16 – Hay una mitzváh de contar cada uno de los cuarenta y nueve días desde Pésaj (el momento en el cual los judíos salieron de Egipto) hasta Shavu’ót (el momento en el cual recibieron la Toráh en el monte Sinaí).
«Y contarán desde el día posterior al Shabát [Pésaj] desde el día que llevas la ofrenda alzada del Ómer; siete semanas completas. Hasta el día posterior a la séptima semana han de contar cincuenta días y llevarán a Dios una ofrenda de harina nueva».
Devarím (Deuteronomio) 16:9 – además de contar los días, también es una mitzváh contar cada una de las siete semanas.
«Han de contar siete semanas, desde el momento del comienzo de la cosecha comenzarán a contar siete semanas».
LAS RAZONES DE LA CUENTA
A primera vista, esta mitzváh puede parecer muy extraña. ¿Acaso no es suficiente con saber que entramos en un período de tiempo especial entre Pésaj y Shavu’ót? ¿Por qué es necesario verbalizar la cuenta cada día?
Séfer HaJinúj, Mitzváh 306 – La cuenta manifiesta deseo y añoranza por el gran y maravilloso día en que recibimos la Toráh.
La explicación simple es que la esencia del pueblo judío es la Toráh, y debido a la Toráh fueron creados el cielo, la tierra e Israel, tal como afirma el versículo: «Si no fuera por Mi pacto [de la Toráh] día y noche no habría definido las leyes del cielo y de la tierra» (Yirmeyáhu/Jeremías 33:25). [La Toráh] es la base y la razón por la cual fuimos redimidos de Egipto, para que pudiéramos recibir la Toráh en el Monte Sinaí y cumplirla.
Puesto que la aceptación de la Toráh era el objetivo de nuestra redención y sirve como el fundamento del pueblo judío, y a través de ella logramos nuestra grandeza, se nos ordenó contar desde el día posterior [al primer día] de Pésaj hasta el día en el cual fue entregada la Toráh. Esto manifiesta nuestro gran deseo respecto a este día imponente, que nuestros corazones anhelan tal como un siervo anhela la sombra. Nosotros contamos constantemente: ¿Cuándo llegará el día que anhelamos, el día en que dejaremos la esclavitud? Porque contar [hacia una cierta fecha] le demuestra a la persona que todos sus deseos y sus anhelos son llegar a ese momento.
Rambám, Moréh Nevujím (La Guía de los Perplejos) 3:43 – Elevar y desear a Shavu’ót.
Shavu’ót es el momento de la entrega de la Toráh. Para poder honrar y elevar este día, contamos los días desde la festividad anterior hasta que él llega, como alguien que está esperando que llegue un ser amado, y cuenta los días y las horas. Ésta es la razón de la cuenta del Ómer desde el día en que salimos de Egipto hasta el día de la entrega de la Toráh, porque éste era el objetivo fundamental por el cual salimos de Egipto: «Y Los traeré hacia Mi» (Shemót 19:4).
De esta manera, la mitzváh de contar los días del Ómer resalta el significado de la festividad de Shavu’ót y de la Toráh que recibimos en ese día. Contar hasta que llegamos a este día demuestra y nos recuerda la importancia que tiene para nosotros la Toráh y el amor que sentimos por ella. Pero en esto hay algo muy peculiar. Por lo general, la gente cuenta hacia la llegada de un evento importante restando los días. Entonces, ¿por qué nosotros contamos sumando, comenzando con el día uno hasta culminar el día cuarenta y nueve? Además, ¿por qué comenzamos a contar el segundo día de Pésaj y no el primero?
Séfer HaJinúj, Mitzváh 306 –Puesto que deseamos la llegada de Shavu’ót no queremos mencionar la gran cantidad de días que faltan. Contamos desde el día posterior a Pésaj para no quitar nada a la celebración del Éxodo.
La razón por la cual contamos el Ómer [diciendo]: «Tantos días han pasado en nuestra cuenta», y no contamos los días que nos quedan, es para demostrar nuestro gran deseo de llegar al momento [de Shavu’ót]. Por eso, no queremos mencionar al comienzo de nuestra cuenta el gran número de días que faltan hasta llegar a la ofrenda de las dos hogazas en Atzéret (Shavu’ót). No debería resultarnos difícil [entender] que una vez que pasamos la mitad de la cuenta de las siete semanas no contemos en orden regresivo los pocos días que nos faltan, porque no se debe cambiar la naturaleza de la cuenta en la mitad de la misma.
¿Por qué comenzamos a contar el día después [de Pésaj] y no desde el primer día? La respuesta es que el primer día está completamente dedicado a recordar el gran milagro del Éxodo de Egipto, que es un signo y una evidencia [del hecho que Dios] creó el mundo, y de la existencia de la Providencia Divina. No se debe mezclar [otra cosa] con esta alegría y mencionar una idea diferente. Y por eso, la cuenta comienza a partir del segundo día.
De acuerdo con esta explicación, la cuenta sumando y no restando es una expresión mayor de nuestra conexión emocional con Shavu’ót. Esto tiene relación con el tema general de la Cuenta del Ómer, que el simple acto de contar hacia Shavu’ót resalta el significado del día. Pero hay otra explicación más, todavía más profunda, para este fenómeno, y se refiere a un aspecto sumamente significativo de la mitzváh de Sefirát Ha’Ómer (La Cuenta del Ómer).
Rav Shimshón Pincus, Néfesh Shimshón: Pésaj, Sefirát Ha’Ómer y Shavu’ót, página 176 – Contaríamos restando los días si éstos fueran meramente días que nos separan de Shavu’ót; pero puesto que son días de preparación para Shavu’ót, los vamos sumando para demostrar que cada día representa un nuevo logro.
Cuando una persona cuenta los días que le faltan para llegar a cierta fecha, los días intermedios no tienen ningún significado. Por ejemplo, una persona que espera recibir un gran regalo después de cincuenta días ve esos días de espera como «cincuenta días que interfieren con mi posibilidad de recibir ese regalo»; y cuando transcurre un día, solamente quedan cuarenta y nueve días que lo separan de su regalo. Pero nosotros nos relacionamos de otra manera con los días de la Sefirát Ha’Ómer. Estos días son días de construcción espiritual, y cuando una persona construye un edificio de diez pisos, va contando cada piso: construí un piso, un segundo piso, etc. Esa persona no dice: «Me falta construir nueve pisos más». De la misma manera, en los días de Sefirát Ha’Ómer nosotros estamos construyendo y preparándonos a nosotros mismos para Matán Toráh (La Entrega de la Toráh). Dios podría entregarnos la Toráh de inmediato, pero simplemente nosotros no estamos listos para recibirla. Por ello, contamos los días de preparación, y contamos los «pisos» espirituales que nos van preparando para Matán Toráh.
El significado del período del Ómer como un momento de logros espirituales está íntimamente relacionado con las ofrendas que marcan su comienzo y su conclusión.
Rav Ariéh Carmel, Masterplan («El Plan Maestro»), Feldheim, página 205 – La cuenta de 49 días es un proceso de siete pasos desde la libertad física (la cual compartimos con los animales) hasta un propósito y un destino espiritual (lo cual es una aspiración únicamente humana).
El Ómer de Pésaj se tomaba de la cosecha de cebada. En Shavu’ót, la ofrenda era de trigo. La cebada es principalmente un alimento para los animales. El trigo es un alimento para los seres humanos. La Toráh nos está sugiriendo que la independencia física por sí misma todavía deja al hombre en el nivel del animal (desde una perspectiva de Toráh). La cuenta de los cuarenta y nueve días implica un proceso de siete refinamientos y marca nuestro progreso hacia un nivel humano con nuestra aceptación de la Toráh en el Monte Sinaí, siete semanas luego del Éxodo.
EL PROCEDIMIENTO DE LA CUENTA
Los detalles de la mitzváh están claramente resumidos por el Rambám (Rabí Moshéh Ben Maimón – Maimónides).
Rambám (Maimónides), Hiljót Temidín Umusafín (Las Leyes de las Ofrendas Continuas y adicionales) 7:22-25 – Las Leyes de la Cuenta del Ómer.
Es una mitzváh positiva contar siete semanas completas desde el día de la ofrenda del Ómer, tal como dice el versículo: «Han de contar desde el día siguiente al Shabát» (Vayiqrá 23:15). Es una mitzváh contar los días con las semanas, tal como dice el versículo: «Han de contar cincuenta días» (Vayiqrá 23:16). Se debe contar al comenzar el día, por ello debe contarse a la noche, a partir de la noche del dieciséis de Nisán. Si una persona se olvida de contar de noche, puede contar durante el día. Al contar se debe estar de pie, pero si se cuenta al estar sentado de todas maneras se cumple con la obligación. Esta mitzváh se aplica a todos los hombres judíos en todo tiempo y en todo lugar. Las mujeres y los esclavos no judíos están exentos de contar el Ómer. Cada noche antes de contar se debe pronunciar la bendición: «Quien nos ha santificado con Sus preceptos y nos ha ordenado contar el Ómer». Si alguien cuenta sin decir la bendición, de todas maneras, ha cumplido con su obligación y no debe volver a bendecir.
Otras leyes adicionales son las siguientes:
Mishnáh Berurá 489:5 – La persona puede contar el Ómer en cualquier idioma, pero debe entender el idioma que utilice.
Los ajaroním (autoridades posteriores) escribieron que la cuenta puede realizarse en cualquier idioma, siempre y cuando la persona comprenda ese idioma. Si no lo entiende, entonces incluso si contó en hebreo no ha cumplido con su obligación. Puesto que no entiende lo que dijo, y no se considera como si hubiese contado.
Shulján Arúj, Óraj Jaím 489:7-8 – Quien se olvidó de contar de noche, debe contar de día sin pronunciar la bendición. alguien que se salteó un día entero no puede volver a bendecir, pero debe seguir contando.
Si una persona se olvidó de contar de noche, puede contar durante el día sin pronunciar la bendición. Si se olvidó de contar cualquier día, ya sea el primero o cualquier otro, debe seguir contando los días subsiguientes sin pronunciar la bendición. Sin embargo, si no está seguro respecto a si se salteó o no un día, debe seguir contando el resto de los días pronunciando la bendición.
El Rambám menciona que se debe contar el Ómer estando de pie. ¿Cuál es la fuente para esta ley?
Me’áh She’arím, Leyes de Jadásh y de la Cuenta del Ómer, página 105 – El versículo que ordena la cuenta insinúa que debe realizarse estando de pie.
Aprendimos de nuestros Rabinos que en la Toráh está insinuado que se debe contar el Ómer estando de pie. Está escrito: «Desde [el momento en que la hoz] es colocada por primera vez sobre el trigo erguido debes comenzar a contar». Esto [la palabra «erguido»] nos enseña que se debe contar estando de pie.
A pesar de que la persona debe estar de pie al contar el Ómer, si una persona cuenta estando sentada de todas maneras ha cumplido con su obligación.
Mishnáh Berurá, 489:6 – El cumplimiento de la mitzváh no depende del hecho de que la persona esté o no de pie.
La persona debe estar de pie en el momento en el cual comienza a pronunciar la bendición. Y si después, incluso si contó estando sentado, de todas maneras, cumplió con su obligación.
CONTAR CUARENTA Y NUEVE DÍAS Y SIETE SEMANAS
Los versículos de la Toráh pueden resultar un poco confusos en relación a los parámetros exactos de esta mitzváh. ¿Se supone que debemos contar cuarenta y nueve días, tal como lo indica el versículo en Vayiqrá, o siete semanas, tal como se entiende del versículo en Devarím? El Talmúd explica que debemos contar las dos cosas.
Talmúd Bavlí (Talmúd de Babilonia), Jaguigá 17b – Contar días y semanas.
Abayé dijo que es una mitzváh contar los días, tal como dice el versículo: «Han de contar cincuenta días» (Vayiqrá 23); y también es una mitzváh contar las semanas, tal como dice el versículo: «Contarán siete semanas» (Devarím 16). Aún más, (al finalizar el período del Ómer) la festividad se llama Shavu’ót (semanas).
¿De qué manera exacta se verbaliza o pronuncia la cuenta de los días y de las semanas?
Shulján Arúj, Óraj Jaím 489:1 – El formato correcto de la cuenta incluye tanto el número mismo del día como el número de la semana (comenzando a partir del séptimo día).
En el primer día se debe decir: «Hoy es el día uno del Ómer», hasta llegar al séptimo día. Entonces se dice: «Hoy son siete días, lo cual es una semana del Ómer»; y el octavo día se debe decir: «Hoy son ocho días, lo cual es una semana y un día del Ómer», y así se continúa hasta llegar al día catorce, cuando se dice: «Hoy son catorce días, que son dos semanas del Ómer». Se debe seguir contando de esta manera hasta llegar a los cuarenta y nueve días.
La pregunta obvia es: ¿Por qué es necesario contar tanto los días como las semanas? ¿Cuál es el significado de esta dualidad? La respuesta a esta pregunta nos ayudará a entender el significado del número específico de días (cuarenta y nueve) y de semanas (siete) del Ómer. Como ya sabemos, en la Toráh nada es al azar.
Rav Samson Rafael Hirsch, Vayiqrá 23:16 – El significado de contar tanto los días como las semanas: contar los días refleja un proceso en el cual la persona adquiere pureza física; la cuenta de las semanas nos recuerda el Shabát, el cual testifica que el mundo pertenece al Creador.
Contar los días también se encuentra en conexión con el zav y zavá (alguien que experimenta una emisión corporal que produce impureza y que tiene que presentar un sacrificio de «dos tórtolas o dos palomas», qorbán zav, que presenta el hombre y el qorbán zavá que presenta la mujer. Ver: https://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/719806/jewish/75-El-Sacrificio-de-la-Zava.htm/msclkid/74b31b94c64411ecbe7720fb9214d5ce). En general, el transcurso de un período de siete días en las leyes de tumá y tahará (impureza y pureza) es el esfuerzo para salir de la condición de tumá y llevarlo a su fin, entrando al período de tahará en el octavo día. La cuenta de siete veces el período de siete días, una cuenta de cuarenta y nueve días, para entrar a una nueva condición en el día número cincuenta sería la anulación más completa de la tumá que quedaba pegada a nuestros sentidos, y el día cincuenta proporciona la entrada más positiva hacia el reino de libertad moral de la tahará. Así como el año cincuenta del Yovél (Jubileo) refresca las bases del estado judío, de la misma manera el Ómer denota la libertad moral interior, que se necesita para recibir la Toráh.
De acuerdo a esto, el día cincuenta, es decir el día siguiente a la cuenta de siete veces siete días, tiene un significado muy similar al octavo día de la Miláh (Circuncisión). A esto lo podemos combinar con la idea de contar las semanas del Shabát junto a la cuenta de los días, entonces esto parece ser simplemente como una emanación de estas dos instituciones –el Shabát y la Miláh- sobre las cuales Dios quiso colocar la base para que Israel fuera el Pueblo de Su Toráh.
Rendir honor a Dios en la naturaleza y en la historia y la resultante sujeción del hombre y de su posición en el mundo para el servicio a Dios, tal como nos enseña el Shabát; y luchar para lograr la pureza moral subyugando nuestro libre albedrío, tal como lo demanda la Miláh, fueron establecidos incluso antes de que recibiéramos la Toráh. Y son justamente estos factores lo que trae a nuestras mentes la cuenta de los días y de las semanas desde el Ómer hasta el día de la Entrega de la Toráh, repitiéndose cada año, como una condición preliminar fundamental para nuestra gran misión en el mundo.
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RESUMEN DEL SHI’ÚR 2
Durante el período de cuarenta y nueve días entre Pésaj y Shavu’ót, se nos ordenó contar verbalmente tanto los días como las semanas que van transcurriendo. El acto de contar expresa nuestro anhelo por llegar a Shavu’ót, el día en el cual recibimos la Toráh, y la importancia que ésta tiene para nosotros.
Los días de la Sefiráh representan un período de crecimiento personal. Al contar cada día demostramos que el logro de cada día es como otro ladrillo que se va agregando a la estructura. En este caso, esa estructura representa nuestras propias características de personalidad, las cuales debemos preparar y «construir» para poder llegar a recibir la Toráh.
El mismo número siete representa un proceso de purificación. Siete semanas (es decir, siete veces siete) representa el máximo proceso de purificación. Esto define todo el proceso de la Sefiráh.
Lehitra’ót! 🙋🏻