Hoy les recomiendo “Ararat”, poemario de Louise Glück, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2020. Glück, nacida en Nueva York en 1943, es una de mis escritoras favoritas. El título de este libro no se refiere a la montaña mencionada en la Biblia sino al nombre de un cementerio judío ubicado en esa ciudad estadounidense; donde se encuentra enterrado el padre de la poeta y su hermana menor, fallecida prematuramente.
Más que comentarles esta extraordinaria obra, prefiero leerles un poema. Creo que es la mejor evidencia para una recomendación, no solo de esta poeta sino de cualquier otra obra de poesía. De entre todos los de esta breve, aunque sustanciosa obra, he escogido el siguiente:
CANCIÓN DE CUNA
Mi madre es experta en una cosa:
enviar a la gente que ama al otro mundo.
Los pequeños, los bebés − a estos
estremece, cantando o musitando bajito.
No puedo decir lo que hizo por mi padre;
sea lo que sea, estoy segura de que fue lo correcto.
Es lo mismo, en verdad, preparar a una persona
para dormir que para morir. Las canciones de cuna − todas dicen
no temas, así es como parafrasean el latir de la madre.
Entonces los que viven lentamente se calman; sólo los
que mueren no pueden, se rehúsan.
Los que agonizan son como las cumbres, como giroscopios −
rotan tan rápido que parecen estar quietos.
Luego se destruyen: en los brazos de mi madre,
mi hermana era una nube de átomos, de
partículas, ésa es la diferencia.
Cuando un niño duerme, aún está entero.
Mi madre ha visto la muerte; ella no habla
de la integridad del alma.
Ella ha abrazado a un infante, a un anciano,
en comparación, la oscuridad se tornó sólida
alrededor de ellos, volviéndose finalmente tierra.
El alma es como cualquier materia:
¿Por qué se mantendría intacta, fiel a su única forma,
cuando podría ser libre?
(Agradezco a Grover Gallardo por haber dado a conocer este poema, lo que me condujo a conseguir el libro.)