El título de la obra más importante de Elías Canetti --"Masa y Poder"-- hace suponer el estudio de los grandes movimientos de masas de la historia; o el análisis de los sistemas de poder representados por personajes como los césares romanos, Gengis Khan, los Borgia, Napoleón, Hitler, Stalin y otros por el estilo.
SIMPLICIDAD
En cambio, encontramos un análisis minucioso de conductas sobre las que normalmente nadie se pondría a pensar: el temor a ser tocado, el asir e incorporar, los simples actos de comer, preguntar y contestar, pararse, sentarse, yacer, arrodillarse, rascarse y espulgarse, etc. La reflexión se extiende a cosas como el papel de la mano o de los dientes como símbolos y aplicaciones de poder. De igual forma ocurre con algo tan general como los montones. Y cuando se abordan aspectos más típicos del poder --orden, fuga, acoso, prohibición, fuerza, simulación, supervivencia, secreto-- la mirada de Canetti se dirige a lo más común y, al mismo tiempo, específico.
Al descomponer el poder en sus elementos más simples, y aislarlos, el autor convierte en algo esencial lo que aparece como banal. Y como el lector contemporáneo difícilmente podría identificar(se) en su comportamiento cotidiano (con) semejantes banalidades, Canetti se lanza a buscar los orígenes de éstas en los más remotos confines de la antropología.
EL MODERNO SALVAJE
Su estudio y clasificación sobre la masa se apoya en los mitos, creencias y consecuentes comportamientos de las más antiguas culturas. Describe las primeras formas de masa en las mutas (pequeñas aglomeraciones humanas aún nómades) y en ello aprecia los rasgos principales, originarios, de la masa contemporánea. Complementa y enriquece este análisis con testimonios de la historia de las religiones, desde el islam y el catolicismo hasta los reducidores de cabezas y los castramientos masivos religiosos. Hay aquí elementos para entender fenómenos (¿contemporáneos?) como los suicidios masivos de los davidianos en Waco o el de Guyana.
De esta manera, emparenta al hombre moderno con sus "primitivos" ancestros en cuanto a comportamientos masivos se refiere. Si bien esto no resulta ya tan novedoso, es notable el trabajoso laberinto por donde transita su argumentación.
Particularmente hermoso resulta el simbolismo de la masa (en el mar, el fuego, el trigo, el bosque, la lluvia, el viento, la arena, el río), y las reflexiones sobre la inmortalidad; igualmente fascinante es el acápite sobre el personaje y la máscara. En cambio, otros simbolismos (como el de España en la sección del simbolismo de las naciones, por ejemplo) quizá no resultan tan sustanciales.
Así concluye la clasificación de los tipos de masas; igual procedimiento seguirá al estudiar el poder.
Al descomponer el poder en sus elementos más simples, y aislarlos, el autor convierte en algo esencial lo que aparece como banal.
NO SE ALARME: ES SÓLO UN LIBRO
El tono general de los testimonios antropológicos referentes a este tema tiende a la violencia y lo grotesco llevado hasta el paroxismo. Ello se complementa con las sorprendentes similitudes entre comportamientos primitivos y el delirium tremens, la esquizofrenia y la paranoia. Hitler o Napoleón hacen su aparición sólo para demostrar que no fueron en absoluto excepciones: hubieron muchos otros que alcanzaron cotas de poder similares (¡incluyendo al director de orquesta!).
Pero hay algo aún más perturbador. A estas alturas, el lector empieza a sospechar que no es tanta su distancia de estos personajes, que él también participa de los componentes generales del poder a través de sus propios automatismos y de (inocentes) comportamientos impensados, como los que se anotaron más arriba. Comportamientos que, como se demuestra en "Masa y Poder", son secuela viviente de una antigua herencia cultural.
Y es que Canetti no solo coteja al hombre contemporáneo con sus primeros ancestros; apoyándose en la zoología, también hurga en lo que la especie humana comparte con los animales y hasta con procesos que lindan con lo fisiológico. Trata con igual meticulosidad al hombre primitivo como a la ciencia moderna: analiza por igual a las inmensas masas de muertos invisibles, como a las de espermatozoides.
SOBREVIVIENDO AL SUEÑO
A pesar de que sus temas tienden a lo sangriento y tenebroso, el estilo de este autor es más bien apacible, las más de las veces denso y moroso, como refrenando el asombro o la incredulidad del lector; analítico, pero más preocupado por la sencillez de la expresión que por su persuasión.
Este engañoso tono menor, poco apropiado para lo voluminoso de la investigación y lo grandioso del tema, desconcierta un poco. No es tan fácil aceptar que, tras el a menudo monótono inventario de los más siniestros exabruptos del poder, se descubre el origen de comportamientos considerados inocuos por el hombre moderno. Sin embargo, el sólo hecho de haber planteado estos temas dan permanencia a la reflexión de Canetti.
La tienen también algunas interrogantes que plantea, por ejemplo: "El yacente se desarma tanto que no se comprende cómo la humanidad logró sobrevivir al sueño" (p.389). Dicho de otra manera: cómo es posible que, en una época en que los hombres dormían a la intemperie, cuando hasta las cavernas podían resultar peligrosas, "el hecho del sueño inerme, que retorna, que dura" (ídem) no los exponían al peligro de su temprana destrucción como especie. He aquí una típica preocupación de nuestro autor, cuya respuesta él mismo se apresura a reconocer como "casi imposible".
Aparentemente, estamos ante un ejemplo de investigación inútil, no obstante lo cual tampoco faltan los dardos: "Nunca escasearon los panegiristas del poder. Los historiadores, profesionalmente poseídos por él, acostumbran justificarlo todo en base a la época, tras la que como conocedores pueden ocultarse con facilidad, o a la necesidad, que entre sus manos toma cualquier forma". (p.432)
PROVOCACIÓN APACIBLE
Y así llegamos al capítulo final donde se atan los cabos y sistematizan las características algo laxas del estudio.
Canetti presenta tres casos: unos reyes africanos que harían palidecer--si ello es posible-- a Idi Amin, un sultán indio muy justo, culto y refinado, pero que exigía un buen montón de cadáveres diarios al pie de palacio; y finalmente, el caso Schreber.
Este último, expresidente del senado de Dresde, era un paranoico encerrado en el manicomio, que escribió y publicó como tal sus memorias (que a su vez fueron casi totalmente requisadas por su familia). El hecho de que en estas memorias se diseñara el sistema político implantado por Adolfo Hitler décadas más tarde es sólo un atractivo menor de los muchos que ofrece este caso.
Con imperturbable convicción, "Masa y poder" concluye que la búsqueda, consecución y acumulación (léase conservación) del poder es paranoia. ¿Demasiado obvio como para ser tomado en serio, o demasiado terrible--en lo que corresponde a cada cual-- para ser tomado en cuenta?
¿INCLASIFICABLE?
De otra parte, no estoy muy seguro de cómo clasificar esta obra. Los abundantes datos antropológicos se quedan cortos frente a la magnitud del tema; es posible, además, que algunos testimonios estén ya desactualizados. Sabemos que Canetti pretendió bocetar una psicología de la masa y se encasilla el libro en el marco de una "antropología patológica", pero ¿es posible una "terapéutica" para patologías sociales? ¿de qué dimensiones deberemos construir el diván para atender a ese paciente llamado masa?
Las sutiles observaciones y referencias simbólicas lo acercan más a la ensayística que a la ficción; no obstante, la investigación resulta ser demasiado extensa para considerarla como ensayo.
SABIDURÍA INGENUA
En consecuencia, deberemos admitir que existe un tipo de sabiduría que no sólo escapa a los moldes del conocimiento, sino que entrena a la percepción para detectar y aislar los fenómenos en sus componentes más simples. El conocimiento puede resultar aquí más bien un estorbo para que la imaginación explore los comportamientos que no por impensados, resultan menos reales. Y éste es justamente uno de los principales procedimientos para la creación artística; procedimiento que, en este caso, ha sido puesto al servicio de un tema social y cultural.
Finalmente, me parece importante resaltar aquí la exigencia de renuncia que esta obra hace al lector contemporáneo. Renuncia a todo aquello que como conocimiento y sentimientos se nos impone para automatizarnos. Renuncia a aquello que nos hace ser hombres‑masa.
Elías Canetti, “Masa y Poder”, Madrid: Alianza/Muchnik, 1987; 496pp.