Día 34. Lunes 4 de agosto. Ruta hacia Zurich
Las vacaciones de nuestras hijas se han acabado. Marta partió por la mañana para Milán y nosotros llevamos a Teresa a Munich, almorzamos con ella y continuamos viaje hacia Zurich aunque, para no hacer el viaje tan largo, paramos en el área de Landsberg am Lech (48.0561, 10.8728).
Esta parada no esta prevista y, por tanto, tampoco teníamos información sobre el pueblo pero como llegamos con tiempo fuimos a dar un paseo, aunque solo fuera para estirar las piernas del viaje. Entramos por la torre Sandauer al centro adoquinado y seguimos la calle hasta la iglesia de Santa María. El exterior es bastante sobrio, tiene una fachada en tonos blancos y rosados y una esbelta torre rematada por un chapitel bulboso. El interior tiene tres naves, la central está pintada de blanco, con techos ricamente decorados, muchas estatuas y un imponente altar barroco en un lado y un órgano dorado al otro. Las naves laterales, más bajas, están ocupadas por retablos barrocos más pequeños y un precioso púlpito.
A unos metros encontramos la plaza Hauptplatz, el corazón del casco antiguo de Landsberg. Es muy amplia, de forma triangular y rodeada de de edificios históricos, muchos con fachadas coloridas y tejados escalonados que recuerdan a las casas de Brujas. En uno de los lados destaca el antiguo Ayuntamiento, una construcción del siglo XVIII con una llamativa fachada pintada, simulando columnas y esculturas, aunque todo es un trampantojo. Al fondo se alza la torre Schmalzturm (torre de la manteca), que se construyó en el siglo XIII como parte del sistema defensivo de la ciudad. Su nombre hace referencia a los impuestos que pagaban los comerciantes al pasar por ella.
Salimos de la plaza por siguiendo la misma dirección que llevábamos y, a pocos metros dimos con el río. Desde el karolinenbrücke vimos la presa que regula el caudal y fuimos a verla más de cerca. El río Lech es ancho y muy caudaloso y forma un estruendoso mar de espuma blanca al descender por los cuatro grandes escalones de la presa. Desde aquí parte un canal artificial que seguimos cuando era posible porque, a veces, transcurre bajo los edificios. Una enorme rueda y un gran edificio con aspecto de almacén atestiguan que fue construido para aprovechar la fuerza del agua. Siguiendo el canal volvemos al punto de partida, cerca de la torre, donde ahora nos damos cuenta que alimenta una central eléctrica desde 1890 como indica un cartel.
Landsberg am Lech ha sido una inesperada y bonita sorpresa, un pueblo precioso, sin turistas, incluso casi desierto a estas horas de la tarde.
Días 35 y 36. Martes 5 y miércoles 6 de agosto. Zurich
Entre Landsberg am Lech y Zurich hay poco más de tres horas, pero nos detuvimos a comprar y llegamos a las tres de la tarde. Nos alojamos en el camping Sihlwald (47.2638, 8.5606) porque el que está más cercano a la ciudad no tenía plazas libres. El camping está a 16 kilómetros de Zurich, a orillas de río Sihl y en una zona boscosa alejada de cualquier núcleo urbano, sin embargo tiene una parada de tren a 10 minutos andando y el transporte está incluido en el precio. Cuando terminamos de acomodarnos, comer y descansar un rato ya era tarde para salir y decidimos tomarnos la tarde de relax y dar un paseo por un bonito sendero que transcurre por el bosque paralelo al río.
El miércoles fuimos a Zurich. El tren nos dejó en el centro de la ciudad y nada más salir encontramos la oficina de turismo, donde nos explicaron la ruta a seguir y los lugares de interés donde detenerse. Desde la estación parte la bahnhofstrasse, o calle de la estación, la más famosa de Zurich. En esta milla de oro de casi kilómetro y medio se concentran las tiendas más exclusivas (Tiffany, Cartier, Louis Vuitton…), muchas con seguridad en la puerta y hasta dos personas listas para abrirla a los clientes. Nosotros, naturalmente, no conformamos con mirar los escaparates hasta llegar al lago. Cruzamos el puente Quai sobre el río Limago, desde el que se tiene un magnífica perspectiva de todo el centro y pasamos hacia la otra orilla para continuar por la calle Limmatquai, otra de las calles más bonitas del centro. Nos desviamos un poco para visitar la Grossmunster (gran catedral). El edificio data de los siglos XII y XIII. En el exterior llama la atención los altos campanarios gemelos, construidos entre 1487 y 1492, pero el interior es muy sobrio, con escasa decoración. No en vano Ulrico Zuinglio emprendió en 1519 la Reforma protestante desde su púlpito y esta iglesia se convirtió uno de los centros neurálgicos de la Reforma en Suiza. Para mí lo más interesante fue subir a una de las torres desde donde se tienen unas privilegiadas vistas del río, el centro histórico y parte del lago Zurich.
Callejeando por esta zona del centro, muy animada y con muchas tiendas, llegamos a la iglesia Prediger, que tiene una ausencia total de decoración, salvo un órgano. También nos llamó mucho la atención ver a una chica haciendo yoga. Posteriormente leí que, aunque también se celebran misas, es la sede de la biblioteca cantonal y lugar donde se celebran eventos de diverso tipo.
El centro histórico de Zurich está dividido por el río, así que seguimos la orilla por la calle Limmatquai hasta el puente del ayuntamiento y cruzamos hacia el barrio Lindenhof, la parte más antigua de la ciudad, situada entre el río Limmat y la calle Bahnhofstrasse. En este barrio medieval de empinadas callejuelas adoquinadas se encuentran tiendas de artesanos, cafeterías con encanto y edificio históricos. En especial nos gustó la callejuela augustinergasse, por sus fachadas de colores y ventanas de madera. A la hora de comer nos detuvimos en un restaurante del barrio y tomamos una exquisita foundue.
El alojamiento en Zurich incluye el transporte, así que tomamos un tranvía para ver un poco la ciudad cómodamente sentados mientras nos llevaba al museo Kunshaus que es gratis los miércoles. Es un edificio enorme con varias colecciones que van desde arte moderno a los principales pintores del siglo XIX y principios del XX: Monet, Picasso, Miró, Van Gogh, Toulouse Lotrec…
Al salir del museo tomamos el autobús hasta el jardín botánico. El tiempo ha mejorado mucho y hoy tenemos un día soleado y primaveral, que nos anima a dar un paseo por el jardín y visitar algunas de sus cúpulas con plantas de diferentes ecosistemas: desierto, trópico, etc. hasta que, al caer la tarde, volvimos a casa.