Día 8, martes 14 de julio. París.
Amaneció un día espléndido y la primera grata sorpresa fue que habíamos aparcado junto a un canal en el que habían cisnes, patos y otras aves acuáticas con sus polluelos, así que lo primero que hicimos fue darles de comer y se acercaron mientras hacíamos fotos.
A media mañana ya podíamos entrar en el camping (48.868264, 2.234859). En recepción nos hablan del espectáculo de fuegos artificiales en la Torre Eiffel para conmemorar el 14 de julio, así que ya tenemos plan para la tarde.
En la misma puerta del camping está la parada del autobús que te lleva a la ciudad (4€ ida y vuelta por persona). Cogimos un metro y llegamos hasta los Jardines del Trocadero. Están cerrados pero desde allí podemos ver por primera vez la torre. Había mucha gente y no se podía acceder al Campo de Mate, así que caminamos una avenida paralela tomada literalmente por la policía ya que cada pocos metros había un furgón y todos los accesos estaban cortados. Cuando pudimos entrar en el campo de Marte estábamos lejos de la torre y toda esa inmensa explanada estaba cubierta de personas. No teníamos más opción que seguir andando… hasta el mismo final: la Escuela Militar, a unos 700 metros de los fuegos. Mientras esperábamos a que se hiciera de noche pensamos que “si lo sé no vengo” porque tras los recientes atentados estar inmersos en semejante muchedumbre nos pone nerviosos. Pero afortunadamente estábamos allí porque el espectáculo de luz, color, música y fuegos fue espeluznante. La torre parecía arder en mil formas y colores en sincronía absoluta con la música. No creo que vuelva a ver nada parecido.
La vuelta a casa no fue fácil porque cerraron las estaciones de metro más próximas y cuando alcanzamos una abierta había tanta gente que en el tren íbamos literalmente enlatados, pegados a las personas que nos rodeaban sin poder movernos.
Día 9, miércoles 15 de julio. París
Hoy volvemos al centro para ver con tranquilidad los Jardines del Trocadero y hacer las típicas fotos de la torre ya que este es un lugar estratégico para admirar el trabajo de Eiffel. Paseamos un rato por los alrededores y Teresa y yo subimos a la torre. Se puede hacer en ascensor, pero nosotros elegimos subir a pie para no perdernos nada. Es interesante ir subiendo por el entramado de hierros perfectamente remachados. Desde arriba se puede divisar los Campos Elíseos con la Escuela militar al fondo, el Sagrado Corazón sobresaliendo en la colina de Montmatre, Los Inválidos, Notre Dame, el Sena...
Después nos fuimos a Los Inválidos, un enorme edificio rematado por una cúpula dorada, construido por Luis XIV en 1670 para dar cobijo a los veteranos de guerra. El edificio es enorme y se puede ver la tumba de Napoleón, un gran sarcófago marrón en el centro de una extensa sala circular.
Día 10, jueves 16 de julio. París.
Hoy ponemos rumbo al Museo del Louvre. Es imposible no quedarse boquiabierto ante los tesoros que contiene, aunque el edificio ya es un espectáculo en sí mismo. Salas tras salas, todas enormes, interminables pasillos… no sé cuantos días necesitaría para verlo todo con detalle. La sala de la Gioconda estaba inundada de gente y fue difícil poder acercarme hasta el cuadro para verlo y hacerle una foto. Pero merece la pena, no sé qué tiene este pequeño cuadro que parece que está vivo.
Salimos sobre las cinco la tarde sin comer, así que tras tomar un bocadillo y descansar a la sombra porque hace un calor más propio del sur que de estos lares, recorremos el Jardín de las Tullerías hasta la Plaza de la Concordia para ver el obelisco. Como el día anterior, nos sorprendió ver que los jardines tienen poco de verde y mucho polvo y hay tanto tráfico que es imposible acercarse al obelisco. ¡París es demasiado grande!
Torre Eiffel
Los Inválidos