Día-6. Sábado 17 de julio. Olite
Ayer tuvimos la ocasión de ver el exterior del Palacio Real, principal atracción de la localidad, y pasear un poco por sus calles. Hoy la primera parada es para visitarlo con tranquilidad. Llegamos temprano y había poca gente así que pudimos ver tranquilamente todas sus salas y subir a las torres sin aglomeraciones, aunque poco a poco se fue notando la afluencia de visitantes. El palacio está muy bien restaurado y me recordó los castillos que construía yo de pequeño con mi “Exin Castillos”. Terminada la visita entramos en la aneja iglesia de Santa María donde tuvimos la suerte de escuchar una explicación sobre ella y, en especial sobre el retablo, de un historiador, mientras descansábamos sentados. A la salida nos dejamos llevar por las callejuelas del pueblo, compramos txantxigorri, y comimos muy bien en el restaurante La Muralla, en la Rúa Mayor.
La mañana ha sido muy completa, así que vamos a casa a descansar y prepararnos para volver por la tarde. La plaza estaba muy concurrida con la animación un grupo musical interpretando versiones instrumentales de canciones famosas. Cenamos en la plaza, en el mesón el Sol, donde descubrimos en la mesa de al lado una cara y una voz muy familiares, hasta que nos dimos cuenta que se trataba de Maribel Ripoll, protagonista de El Secreto de Puente Viejo, una serie que lleva años en televisión.
Día-7. Domingo 18 de julio. Ujué/Uxue
Muy cerca de Olite se encuentra Ujué o Uxue (que significa paloma en Euskera). Es un pequeño pueblo medieval de callejuelas empedradas, encaramado a la montaña y coronado por un imponente templo con aspecto de fortaleza: la Iglesia de Santa María. Dejamos la autocaravana en un amplio parking a la entrada del pueblo y dedicamos un buen rato a recorrer sus callejuelas. Aquí todo es de piedra, las casas y las calles, formando un conjunto muy armonioso y bien conservado.
Tomando cualquier calle hacia arriba llegamos a la enorme iglesia, la visitamos y admiramos las bellas vistas. A la hora de comer, teníamos reserva en el restaurante Las Torres aunque no fue muy buena elección. Lo mejor de la comida fueron las espléndidas vistas desde el comedor.
Ujué es pequeño y se visita tranquilamente en unas horas, así que por la tarde nos pusimos en carretera para acercarnos a nuestra siguiente parada: el nacedero del Urederra, ya que teníamos que estar allí a las 11 de la mañana. Recorrimos 55 kilómetros y pernoctamos en el área de Ayegui (42.65428 // -2.04517), a 23 kilómetros del destino final. Es un área estupenda (4€/noche), junto a la piscina, a 500 metros del monasterio de Santa María de Irache y al pie de Montejurra. Llegamos al atardecer y el monasterio estaba ya cerrado pero di un paseo hasta su fachada para hacer una foto y entonces me acordé que ya había estado aquí, pues el monasterio está al pie del Camino de Santiago y a unos metros de la famosa fuente de Bodegas Irache que ofrece vino y agua al peregrino de forma gratuita, continuando la hospitalidad que desde hace siglos ofrece el monasterio a quienes pasan por su puerta en pos del apóstol.
Día-8. Lunes 19. Nacedero del Urederra. Parque N. de Urbasa-Andía
Salimos temprano de Ayegui y llegamos al parking sobre las 10:20 porque aunque son pocos kilómetros la carretera no permite mucha velocidad. El recorrido es gratuito, aunque hay que reservar porque hay limitación de aforo, pero el parking donde hay que dejar la auto, no. Cuesta 10€.
La ruta es circular y preciosa. La ida encadena una serie de lagunas de aguas turquesas absolutamente maravillosas y la vuelta se hace por un hayedo también muy bonito.
Terminada la visita subimos el puerto de Urbasa, por una de esas carreteras que tanto me gustan, con los árboles formando un túnel y un olor a pura naturaleza. Paramos a ver las impresionantes vistas desde el Balcón de Pilatos y un poco más allá, donde comimos a la sombra de un bosquecillo de abetos. Una vez arriba, el terreno es bastante llano y poblado de unas cabras muy raras. En realidad son ovejas latxas, de cara negra y con cuernos, que, esquiladas, parecían cabras.
Seguimos unos 10 km más adelante y paramos en el centro de información del Parque Natural. Recorrimos la ruta de los montañeros, según nos indicaron, aunque en internet le dan el más poético nombre de Hayedo Encantado. El primer tramo es muy llano y trascurre entre inmensas hayas que lucen sus verdes con todo su esplendor al contraluz. Más adelante, el camino se empina bastante y, como están sacando madera, se vuelve difícil de transitar, así que descansamos junto a unas enormes piedras que me recordaron al Bosque Encantado de Huelgoat y volvimos. Bajamos al valle por una carretera con curvas de 180 grados cubierta por una cúpula verde, creo que aún más bonita que la de subida, hasta Etxarri-Aranatz para pernoctar en un área muy apañada (42.90556 / -2.06639).