Días 37, 38 y 39. Jueves 7 a Sábado 9 de agosto. Berna
Nos alojamos en Berna en el TCS Camping Bern Eimatt (46.9648, 7.3840) que está en un entorno natural a la orilla del río Aar, a unos seis kilómetros del centro. Sin embargo, el transporte está incluido en el precio de la estancia, la parada del autobús está a 5 minutos andando y en 20 estamos en el centro de Berna. Mientras llegamos y organizamos el campamento, es casi la hora de comer. El día es perfecto, mucho sol y agradable temperatura, así que después de reposar la comida nos fuimos al río que en esta zona es bastante ancho y con poca corriente, ideal para hacer paddle surf. La tarde aún me dio para dar un paseo en bicicleta por el bosque que rodea el camping.
El viernes fuimos a visitar la ciudad. El centro histórico de Berna está situado en un meandro del río Aar, que crea una península que parece un dedo gigante. El autobús nos dejó en la Bahnhofplatz, muy cerca de donde empiezan el casco antiguo. Anduvimos hacia la Torre del Reloj o Zytgloggeturm, situado al principio de la calle Kramgasse. La torre fue construida entre 1191 y 1256 y en 1540 se añadió el reloj y calendario astronómico y un carrillón que se mueve tres minutos antes de cada hora. Llegamos justo cuando un nutrido grupo de turistas esperaban el funcionamiento de las figuras y nos quedamos a verlo.
La calle Kramgasse es el corazón del casco antiguo. Se extiende desde la torre del reloj hasta el río. Es una calle ancha, adoquinada, con bonitos edificios y arcadas con tiendas. Llama la atención las puertas de madera por las que se accede a locales situados en los sótanos que antiguamente eran almacenes y hoy son bares o tiendas con un encanto especial. La calle está cortada al tráfico porque se celebra un festival y hay puestos y otros artilugios que a esta hora están cerrados porque las actividades no empiezan hasta la tarde.
Paseando por los soportales nos topamos con la casa museo de Einstein, situada en el número 49. La mujer que nos cobró la entrada estaba sentada en un viejo escritorio y nos dijo que era de la oficina de patentes donde Einstein trabajaba cuando vivía en Berna. No sé si será verdad. El apartamento es pequeño y está decorado con muebles de la época. No tiene nada de especial salvo para quienes amamos la ciencia y admiramos al genio alemán, porque Albert Einstein vivió aquí entre 1903 y 1905 con su esposa Mileva Maric y su hijo. Esta época se suele llamar los años maravillosos porque entre estas paredes desarrolló las ideas que revolucionaría la física, incluyendo la teoría de la relatividad y su famosa fórmula E=mc².
Llegamos hasta el final de la calle y subimos por Postgasse para ver la bonita fachada del edificio del ayuntamiento, construido entre 1406 y 1416, y volvimos a la torre del reloj. A continuación fuimos hacia el palacio federal de suiza, donde se ubica el parlamento del país. Es un enorme edificio, terminado en 1902. Aunque se puede visitar los sábados ya no quedan plazas para mañana, así que nos tuvimos que conformar con apreciar su enorme cúpula de cobre y las bonitas vistas del río que se divisan desde su parte trasera.
Nos fuimos pronto para casa porque volvimos para ver el festival por la tarde. La decoración ha cambiado por completo. La calle Kramgasse y adyacentes están tomadas por una multitud y en cada rincón hay puestos de comida, una atracción para niños, actuaciones musicales, equilibristas, flamenco, de todo. Estuvimos hasta el anochecer dando vueltas por las diferentes atracciones y tomando una cerveza antes de irnos a casa.
El sábado fuimos en autobús al Jardín de las Rosas o Rosegarten que se encuentra sobre una colina frente al meandro del río. El jardín no nos gustó demasiado pero la vistas son maravillosas. Desde aquí arriba se divisa la enorme curva del río que abraza el centro histórico y como sobre sus aguas turquesas se deslizan personas sobre tablas de paddle surf o nadando agarrados a un flotador. Además del cauce del río, un cinturón verde rodea un mar de tejados rojos sobre los que destacan la enorme torre de la catedral y la cúpula del parlamento.
Bajando a pie hacia el río nos encontramos a nuestro amigo Albert Einstein sentado en un banco y no nos pudimos resistir a hacernos una foto con él. Llegamos hasta el puente Nydeggbrücke donde nos detuvimos un rato contemplando la extraordinaria belleza del entorno y la gente pasar bajo nosotros en tablas o nadando. Al lado del puente está el Bärenpark donde se encuentran viviendo varios osos, símbolo de la ciudad. Bajamos hasta la misma orilla del río y fuimos hasta el cercano puente de tres ojos, untertorbrücke, más pequeño y antiguo que el anterior. Estamos en el punto más bajo del casco antiguo, así que comenzamos a subir tranquilamente la kramgasse parando a descansar y contemplar las bonitas fuentes renacentistas obra del escultor alemán Hans Gieng durante el siglo XVI. Pasamos por la catedral pero no entramos, seguimos hasta la torre de la prisión, tomamos una cerveza en la bärenplatz, y después buscamos la parada de autobús más cercana.
La mañana ha estado luminosa, con un sol radiante y una temperatura ideal, un tiempo perfecto para disfrutar de la tarde a la orilla del río haciendo paddle surf.
Días 40 y 41. Domingo 10 y lunes 11 de agosto. Murten
El domingo dejamos Berna y nos desplazamos 30 kilómetros, hasta el pueblo de Murten, situado a la orilla del lago homónimo. Dejamos la autocaravana en un aparcamiento junto al lago y subimos al centro histórico. Enseguida dimos con la calle Hauptgasse, que es la calle principal. Las fachadas son de estilo gótico y barroco, construidas entre los siglos XVII y XVIII, tras el incendio que arrasó con las casas de madera en 1416. Destacan las contraventanas de madera de diferentes colores y sus curiosos tejados. Paseamos por sus pórticos, repletos de tiendas de todo tipo hacia la llamativa puerta de Berna, fácilmente visible al fondo. Es una calle encantadora y sin turistas. El casco antiguo es pequeño, apenas cuatro manzanas, así que volvimos sobre nuestros pasos porque al otro extremo de la calle está el castillo desde donde se tienen unas privilegiadas vistas del pequeño lago. Subimos al camino de ronda que está muy bien conservado y nos bajamos cerca de un pequeña iglesia, situada en una coqueta plazuela.
Después del paseo por el pueblo fuimos al TCS Camping Salavaux Plage (46.9136, 7.0341). Ya llevamos muchos días de viaje y hace muy buena temperatura sin llegar a hacer calor, ideal para descansar junto al lago, bañarnos y hacer paddle surf.