Días 29 y 30. Lunes 29 y Martes 30 de julio. Split
Split está muy cerca de Trogir, así que recogimos sin prisas y llegamos a media mañana al camping Stobrec (43.50417,16.52583) situado a 8 kilómetros del centro. Como todos los días, hace calor y no es buen momento para ir a la ciudad pero sí para bajar a la playa con la tabla de paddle surf.
Por la tarde, cogimos un Uber y en 15 minutos estábamos frente a la enorme estatua de bronce de Gregorio de Nin, un obispo del siglo X muy famoso en Croacia, situada junto a la puerta de oro que da acceso al centro histórico. Nada más entrar en el centro nos quedamos sorprendidos. Cuando organizo el viaje paso muchas horas eligiendo los lugares más interesantes a visitar, las carreras, lugares de pernocta, etc., pero no investigo demasiado sobre qué ver en cada lugar porque arruina las sorpresas del viaje y, muchas veces, la foto de internet es incluso más bonita que la realidad. Había leído que el centro histórico de Split se articulaba alrededor del palacio de Diocleciano, pero no acabábamos de comprender lo que estábamos viendo: callejuelas muy estrechas con rincones imposibles, un caos mucho mayor que el cualquier casco viejo que hayamos visitado, donde conviven un templo romano bastante bien conservado adosado a una casa, con columnas pegadas a una iglesia, muchos restos clásicos de todo tipo mezclados con viviendas, algunas de ellas claramente medievales y otras más modernas. Vagabundeamos un poco sin encontrar mucho sentido a lo que estábamos viendo hasta que llegamos a una plaza donde está a punto de empezar un concierto y está cortado el acceso, por lo que cambiamos el rumbo hacia el paseo marítimo. En el puerto esperábamos ver otra colección de yates y veleros, incluso más que en Trogir, porque Split es más grande pero, aunque había algunos, ni de lejos la cantidad y calidad de Trogir.
La noche es perfecta para moverse por la ciudad, no hace calor y las calles están animadas pero no abarrotadas, cosa nada difícil por lo estrechas que son. Nos tomamos una cerveza en un bonito rincón y decidimos que mañana haríamos un tour para que la guía nos explicara el curioso diseño de la parte vieja de la ciudad.
El martes comenzábamos el tour a las 10:30 y como estábamos preparados una hora antes decidimos tomar el autobús que está en la puerta del camping, en vez de un Uber como ayer, ya que el recepcionista me había dicho que era la mejor forma de ir a Split. Mala decisión, el autobús nos dio un paseo por toda la ciudad y en vez de tardar poco más de diez minutos empleamos la hora entera y llegamos justo cuando empezaba el tour.
El centro histórico no gira alrededor del palacio del emperador romano Diocleciano, sino que es el palacio que mandó a construir en el año 294 con la intención de pasar sus últimos días después de su abdicación en 305.
El palacio estaba al borde del mar, aunque en la actualidad se ha retirado unos metros permitiendo la creación del paseo marítimo en la época de la dominación francesa. Tiene una planta casi cuadrada y combina características de una lujosa villa y un campamento militar, que solía tener dos calles principales: el decumanus, o calle en dirección este-oeste, que en el palacio une las puertas de hierro y plata; y el cardo, de orientación norte-sur, que une las puertas de oro y bronce. En su interior había lugar para todo tipo de edificios, desde un patio monumental, llamado peristilo, apartamentos imperiales, el mausoleo donde permaneció el emperador varios siglos (hoy convertido en la catedral), tres templos (dos se han perdido pero el tercero, dedicado a Júpiter, está perfectamente conservado porque se convirtió en un baptisterio), estancias para soldados y sirvientes… hasta 9000 personas llegó a albergar y todo rodeado del exquisito lujo romano con profusión de estatuas, mármoles, frescos…
Diocleciano no eligió el lugar al azar, sino que lo conocía muy bien, pues se cree que nació en la cercana ciudad de Salona, capital de Dalmacia, hasta que fue destruida durante las invasiones de los ávaros y eslavos en el año 614. Parte de la numerosa población, se cree que llegó a tener 60.000 habitantes, se refugió en el palacio, convirtiéndolo en una ciudad y comenzando su proceso de transformación, adaptándolo a sus nuevas funciones y necesidades, tarea que continuaron durante casi 1.400 años los diferentes pobladores: venecianos, franceses, austriacos… hasta la actualidad cuando sigue siendo el hogar de mucha gente. Durante estos siglos las calles se han estrechado porque las han invadido las casas, las columnas se han utilizado para apoyar otras estructuras, el mausoleo se convirtió en catedral en el siglo VIII, añadiendo una esbelta torre, el templo de Júpiter es un baptisterio… y todo esto explica el espectacular y maravilloso caos que vimos ayer.
Un lugar tan único no podía escapar a la atención de los creadores de la serie Juego de Tronos que lo convirtieron en la ciudad de Meereen, donde Daenerys Targaryen liberó a los esclavos y los sótanos del palacio, perfectamente conservados porque durante siglos estuvieron llenos de basura, se utilizaron para representar las mazmorras donde guardaba sus dragones.
Durante el tour tuvimos la ocasión de pasear por los lugares más emblemáticos del palacio y una vez terminada pudimos entrar a visitar algunos edificios. En primer lugar fuimos a la catedral, formada por el antiguo mausoleo al que se le ha añadido una pequeña nave rectangular y una torre. La parte romana tiene forma octogonal, conservando unas preciosas columnas entre las que se ha intercalado retablos barrocos, capillas y enterramientos de personales ilustres. Toda una mezcla. La torre anexa fue añadida en el siglo XIII. Se accede a ella por una escalera de piedra pero más arriba está hueca, sólo tiene las paredes con grandes ventanas desde las que se tienen unas magníficas vistas de la bahía y la ciudad.
Continuamos la visita en la cripta, que reproduce la forma octogonal del mausoleo original situado sobre ella, construida con enormes sillares perfectamente tallados y entrelazados, exactamente como fueron colocados hace casi 2000 años, con las marcas de cada uno de los golpes de cincel que hicieron falta para darle su forma definitiva. Es sobrecogedor estar en este soberbio lugar que prácticamente no ha cambiado nada en tanto tiempo.
La visita terminó en el templo de Júpiter, que es pequeño pero muy bien conservado por su uso durante siglos como baptisterio. Actualmente, en su interior se puede ver un sarcófago de contuvieron los restos de dos arzobispos en el siglo XI y una escultura moderna de San Juan Bautista. En la entrada está una de las esfinges egipcias que adornaban el palacio, actualmente decapitada por los primeros cristianos, según nos dijo la guía, porque les pareció un símbolo pagano.
Caminando por la sombra no hace demasiada calor, así que nos animamos a dar una vuelta por antiguo ghetto judío y la zona fuera del palacio, pero no nos pareció demasiado interesante y acabamos la mañana tomando una cerveza antes de irnos a casa.
La tarde la pasamos en la playa. El camping está situado en una bahía y es un lugar perfecto para seguir practicando con la tabla de paddle surf, a la que le voy cogiendo el truco y me animo a dar largos paseos.
Días 31 y 32. Miércoles 31 de julio y jueves 1 de agosto. Lago Bacina
Después de varios días en la ciudad nos apetece volver a la naturaleza y descansar unos días antes seguir hacia Dubrovnik. El lugar elegido es el lago Bacina, donde hay un pequeño camping (43.0736, 17.4197), en una de sus orillas. Nos acomodamos a escasos metros del agua y pasamos los dos días entre el baño, paseos en la tabla y en bicicleta por una pista que rodea el lago.