Hoy nuestra ruta nos vuelve a llevar a un puerto de montaña, en concreto al Paso Giau (2236 metros) donde podemos dejar el coche y comenzar la caminata. El recorrido comienza por un amplio camino con un gigantesco montículo casi triangular pero terminado en una punta cuadrada, aunque pronto nos adentramos en una estrecha senda cada vez más pedregosa, con trozos cubiertos por la nieve y, en ocasiones, grandes desniveles que nos obligaba a avanzar lentamente. No nos importa porque la belleza del paisaje es, como de costumbre, portentosa. El camino llega hasta una altísima pared rocosa que subimos por un paso de un gran desnivel, casi vertical, con la ayuda de unos troncos que han colocado haciendo zigzag para asistir en la escalada. Una vez sobrepasada esta dificultad accedimos a una amplia zona bastante llana donde se ubica el refugio de Cinque Torri, aunque en esta época está cerrado, por lo que seguimos avanzando, sin embargo, la nieve ha cubierto totalmente el camino y nos hace imposible continuar. La solución es volver sobre nuestros pasos para tomar una amplia pista con un desnivel brutal hasta el refugio de Scoiattoli. El refugio está situado en un lugar privilegiado, desde aquí se puede contemplar a su espalda una colosal mole rocosa, a un lado los restos muy erosionados de un pico y enfrente otra montaña y una amplia zona que es una pista de esquí, aún cubierta de nieve. El refugio está cerrado pero pudimos comer en su terraza contemplando la inmensidad del paisaje. En este punto nos encontramos con muchas personas que venían haciendo el recorrido en ambos sentidos y todos comentan lo difícil que ha sido llegar hasta el refugio debido a la gran cantidad de nieve. Dicen que es la ruta más accesible de los Dolomitas, quizás lo sea en verano, sin nieve y con los caminos limpios.
Una vez repuestas las fuerzas y descansado, el GPS nos indica que el camino sigue en dirección a la pista de esquí, pero la nieve lo cubre totalmente y acabamos subiendo en línea recta sobre la nieve una gran rampa. A partir de aquí continuamos por un camino empinado, amplio y despejado aunque a cada lado había un muro de dos metros de nieve hasta el refugio Averau. Hasta aquí sube un telesilla y seguramente la enorme cuesta que hemos subido será la pista que los esquiadores bajan. El telesilla no está en funcionamiento así que la única opción es bajar por un camino por el que suben coches pero con tal desnivel que tenemos que ayudarnos de los palos para avanzar. El panorama ha cambiado bastante, dejamos atrás la nieve y marchamos por un paisaje verde, con formidables montañas azules al fondo. Llegamos a un punto donde la ruta se desvía por una estrecha senda que continúa por la falda de la montaña. Desde donde estamos podemos divisar como una estrecha línea que atraviesa una larga zona de piedras producto de la erosión y otra completamente nevada. La inclinación de la montaña es muy importante y dada la experiencia de ayer y que estamos un poco cansados, decidimos continuar por la pista hasta la carretera. Es un poco más largo pero nos pareció más fácil y seguro y, además, volvimos a encontrarnos con marmotas, muchas más y desde más cerca que el día anterior.
Aunque no hemos podido completar la ruta tal y como la teníamos pensado hemos disfrutado de unos paisajes espectaculares y disfrutado mucho.
Carrusel de fotos