Día 10. Lunes 24 de julio. De Chamonix a Friburgo. 340Km.
El día amanece de nuevo nublado y con llovizna, así que nos alegramos de no haber comprado el bono para subir a todos los sitios que nos dijeron en la oficina de turismo (sobre 500€). Llueve durante todo el día y lo único que podemos hacer es pasear de nuevo por el centro del pueblo que, aunque bonito, es pequeño y ya vimos todo lo que tenía que ver el primer día allí. Aunque hace algunos claros, en la oficina de turismo nos dicen que en la montaña hay niebla y no se ve absolutamente nada. Además, las previsiones para los próximos tres días son de lluvia y nubes, así que no queremos estar varios días varados en Chamonix y después de comer recogemos y marchamos hacia la selva negra.
La salida del valle se hace por una carretera que sube pero sin grandes desniveles. Cruzamos la frontera suiza y no había absolutamente nadie aunque Suiza no pertenece a la Unión Europea. Hemos comprado la pegatina para todo el año (no se vende para períodos más cortos) pero nos la podíamos haber ahorrado porque no vimos cruzando Suiza a ningún policía. La salida de las montañas se hace por una buena carretera que baja incesante hacia el llano. La carretera está húmeda pero el cielo está azul con nubes blancas. La bajada es tan prolongada e intensa que dentro de la caravana empezamos a oler a frenos. Sobre la mitad del camino empieza a llover, primero despacio pero sobre la frontera alemana llovía a cántaros. Llegamos con una lluvia más ligera a Friburgo. El área (47.99972, 7.82426) está a 1,5km del centro. Pagamos en una caseta que hay frente a la entrada y allí nos explican que se puede ir al centro en tranvía o a pie.
Día 11. Martes 25 de julio. Friburgo.
Salimos por la mañana dando un paseo hacia el centro a pie y seguimos la ruta que nos recomienda la guía que conseguimos en la oficina de turismo mientras Marta nos lee sobre lo que estamos viendo en un folleto.
Aunque caen algunas gotas, el día es perfecto para visitar la ciudad. Alrededor de la catedral encontramos un mercadillo, nuestra especialidad, raro es el sitio donde vamos y no topamos con uno. Nos llamó la atención los puestos de salchichas y aunque a no somos mucho de este alimento alemán, el olor que desprendían nos abrió el apetito y nos entró unas ganas enormes de comer. Las salchichas más ricas de mi vida, con cebollita pochada y salsa ¡Qué ricas!
Tras la pequeña pausa para tomar una cerveza en la terraza de un bar, seguimos recorriendo el centro. Salchichas y cerveza en nuestro primer día en Alemania, no nos costó mucho adaptarnos, jeje. Volvemos a la autocaravana sobre las 6 de la tarde para almorzar o cenar, según como se mire. Pasamos el resto de la tarde descansando en el área, aunque yo no me pude resistir a dar un pequeño paseo en bici por la zona arbolada cercana al área.