Día 21. Miércoles 27 de julio- viernes 29. Bath
Plymouth está sólo a 40 kilómetros, aunque hicimos algunos más para evitar las carreteras más estrechas. Afortunadamente, todo salió como estaba planeado: llegamos a un polígono industrial, recogimos el espejo y a 500 metros estaba el taller dónde me lo instalaron. Terminada la reparación pusimos rumbo a Bath, que está a 230 kilómetros. Durante el trayecto paramos a comprar en un Lidl y a comer en un área. Parte del recorrido se hace por la M5, la primera autopista buena que cogemos. Sin embargo, para llegar a Bath hay que rodear Bristol. Al principio había mucho tráfico y desvíos y después rotondas y más rotondas, así que cuando llegamos a la granja ya era por la tarde. Pernoctamos en Avon Valley Farm (51.412487, -2.470113), a 11 kilómetros del centro pero con la parada del autobús muy cerca. De nuevo es un sitio muy bonito, con mucho césped verde y ovejas detrás de la valla.
El jueves fuimos directamente a los famosos baños romanos y el museo. La mayoría de la gente tenía reserva pero hay algunas entradas disponibles en taquilla y como llegamos temprano pudimos entrar. Yo soy fan absoluto de los romanos y me gustaron los baños aunque creo que tienen demasiada fama. La abadía está en la misma plaza. Es un edificio precioso con un espectacular techo de bóveda de abanico. Terminadas las visitas callejeamos por el centro y fuimos hacia el puente Pulteney para cruzar al otro lado del río Avon y comer bajo unos árboles frente a Parade Gardens.
El viernes fuimos al Royal Crescent, un enorme complejo residencial, construido en el siglo XVIII que se caracteriza por constituir una fachada elíptica con una gran plaza interna cubierta por césped. La casa número 1 es un museo que nos permite conocer cómo vivían los burgueses y sus sirvientes hace 250 años. La casa está dispuesta como si aún vivieran los señores, está todo impoluto y en su sitio. Hoy nos llama la atención la diferencia entre las estancias de los dueños, arriba, y los empleados, abajo. Paseamos un rato por Victoria Park y el Jardín Botánico admirando ejemplares de diferentes especies de árboles, algunos de ellos enormes y altísimos. Comimos a la sombra de uno de ellos y después nos tomamos un helado gigantesco y exquisito que vendían en las típicas furgonetas de helados y comidas.
Por la tarde volvimos al centro para comprar unos zapatos en westgate street, descansar escuchando música en la plaza cuadrada que hay junto a la abadía y despedirnos de Bath tomando una cerveza en The Huntsman, un antiguo pub que funciona desde 1901, aunque el edificio es de 1748. Dejamos Bath pensando que las expectativas son mala cosa porque hemos oído tantas veces que es una ciudad muy bonita, incluso la mejor de Inglaterra, y, sin embargo, a nosotros no nos lo ha parecido tanto.
Día 22. Sábado 30 de julio. Cotswolds. Castel Combe y Bourton on the water
La siguiente etapa del viaje es la zona denominada The Cotswolds. Es una región que en el pasado basaba su economía en la ganadería ovina y que está salpicada de pueblecitos muy típicos de casas de piedra amarilla y preciosos cottages. El problema es que la mayoría de las carreteras son muy estrechas, muchas no aptas para autocaravanas.
Desde Bath fuimos directamente hasta Castel Combe, dando un rodeo en dirección Acton Turville y luego por la B4039 hasta un cartel que indica el aparcamiento (51.49819, -2.22388) para evitar carreterines de un solo sentido. El aparcamiento está a 5 minutos andando del pueblo que parece un decorado, un lugar donde no vive nadie. El pueblecito es poco más que una calle pero de una belleza y armonía asombrosa. A la vuelta al aparcamiento descubrimos un precioso cottage de techo de paja, semioculto entre la exuberante vegetación, que había pasado desapercibido.
Seguimos hasta Bourton on the water por la A433, una carretera con mucho tráfico, sin arcén y con mucha vegetación a los lados, que cruza la zona de sur a norte. Llegamos a la hora de comer a Coach and horses, un pub inglés situado al borde de la carretera en una típica casa de la zona, regentado por indios. Nos podemos quedar en su amplio aparcamiento a cambio de comer allí y debo decir que fue un acierto porque quizás fuera el lugar de Inglaterra dónde comimos mejor.
La tarde la pasamos en el pueblo. Tiene un zona muy bonita surcada por un canal ancho y poco profundo con mucha vegetación, tiendas, pubs y gente paseando o sentada en el césped. Leímos en un cártel que hay una fábrica de cerveza, Cotdswolds brew Co., a poco más de un kilómetro de la autocaravana y nos acercamos, a pesar de que la tarde está nublada y fresca. Al llegar, nos encontramos mucha animación porque hay un grupo tocando y gente sentada en bancos bebiendo cerveza local, llamada Hawkstone.
Día 23. Domingo 31 de julio. Cotswolds. Bourton on the water
Coach and horses ha resultado ser un magnífico lugar de pernocta porque a 15 minutos a pie, por una bonita senda, llegamos a Lower Slaughter. Más que una aldea, es un conjunto de casas sin organización de calles, con un riachuelo y cottages de piedra amarilla, con fachadas cubiertas parcialmente por vegetación, compitiendo por ser el más bonito. Todo está en silencio, limpio y ordenado como si nadie viviera allí hace tiempo. Nos pudimos asomar a la verja de una enorme mansión, que ahora es un hotel, con un gran jardín presidido por un cedro centenario.
Junto al molino que aprovechaba la fuerza del río parte el camino hacia Upper Slaughter, atravesando prados y abriendo y cerrando cancelas. El paseo es bonito y el pueblo también pero no tiene comparación con el anterior.
Bourton on the water nos ha gustado y decidimos quedarnos otra noche. Hay un campo de fútbol habilitado como área de autocaravanas que resultó un lugar certificado del Camping and Caraving Club con un gran letrero en la entrada “only for members”. Los encargados, varios voluntarios de avanzada edad, me preguntaron que si éramos del club pero al final acabaron aceptando las £15 que cuesta la noche.
Comimos y descansamos y por la tarde fuimos al pueblo. La tarde está espectacular, no hace frío y luce un sol radiante en un cielo azul sin nubes. Hay mucha gente en el centro pero todo está muy tranquilo y con muy buen ambiente. Tomamos un helado y una cerveza más tarde en un bonito pub junto al canal antes de volver a casa.
Día 24. Lunes 1 de agosto. Cotswolds. Stow on the wold, Staunton, Stanway
Stow on the wold está a sólo 7 km de Bourton siguiendo la A433, así que en unos minutos aparcamos el Tesco que está en la carrera, justo al terminar el pueblo (51.933867, -1.721986). Aprovechamos para reponer provisiones y fuimos a la plaza del pueblo donde está la oficina de turismo. La plaza es el corazón de la localidad, es bastante grande porque en ella se realizaba la venta de las ovejas. De ella salen unos callejones muy estrechos (unos 60 cm.) que se piensa que servían para que entraran o salieran las ovejas una a una e ir contándolas. Nos pasamos por la iglesia de St Edwards y por The Porch House, que se dice es el pub más antiguo de Ingaterra ya que su historia se remonta al año 947. Lamentablemente es temprano y está cerrado.
El plan era pernoctar a un par de kilómetros en un pub de Britstop pero el pueblo no es gran cosa y decidimos marchar para Broadway, allí nos vamos a quedar en un camping y llegaremos a la hora justa de poder entrar.
Por la tarde di un paseo por los estrechos caminos asfaltados, abriendo y cerrando las típicas puertas de la campiña inglesa y llegué hasta Staunton, otra aldea con casas típicas. Una de ellas tiene el tejado de paja y es bastante grande, una de las más bonitas que visto hasta ahora. Continué hasta Stanway pero resultó ser una especie de mansión sin mucha gracia, al menos por fuera, ya que está cerrada y no la pude visitar. Al menos el paseo ha merecido la pena.
Días 25-26. Martes 2 y miércoles 3 de agosto. Cotswolds. Broadway. Chipping Candem
El martes amanece nublado, ventoso y frío. El tiempo nos recuerda que esto es Inglaterra aunque hasta ahora no lo ha parecido. Como el día está muy desapacible y llevamos casi un mes en ruta decidimos quedarnos en casa. Yo aproveché para organizar el resto del viaje: reservar el camping en la playa, el barco para cruzar el canal, la granja en Bourton on Trent, etc. A Mercedes le dio jaqueca el continuo ulular del viento en los árboles.
La tarde continuó igual de desagradable pero yo estaba harto de oír rugir al viento y cogí la bicicleta y me fui al pueblo. Broadway es muy diferente a los demás sitios donde hemos estado. Es muy grande, con calles muy amplias y con poca gracia. Como el pueblo no tiene mucho interés subí a la torre que está a menos de dos kilómetros, pero cuesta arriba. El camino transcurre por prados con ovejas, por lo que hay que ir abriendo y cerrando cancelas. Es mejor camino para hacerlo andando que en bicicleta. Una vez arriba se tiene una excelente panorámica del pueblo y los alrededores. La torre es muy original, tiene planta hexagonal y está rodeada por tres torres circulares. En realidad es un castillo pero muy estrecho y alto construido en 1798 con fines puramente estéticos. En lo alto de la colina hace más viento y frío, así que tomo unas fotos y sigo hacia Snowhill. El camino es muy bonito y al abrigo de los árboles se está mejor. El pueblo no es gran cosa pero por el camino encontré varios cottages con techos de paja muy bonitos.
El miércoles por la mañana el día amaneció igual pero poco a poco fue mejorando y al mediodía el cielo está azul y luce el sol, hace una buena temperatura y no hace viento. Fuimos a Chipping Candem que está a 8 kilómetros de Broadway pero preferimos ir en autobús para evitar mover la auto. En la oficina de turismo nos dieron un mapa con los lugares a visitar, casi todos en High Street. Sin embargo, lo que más me gustó fue unos bellísimos cottages con techo de paja y unos jardines impresionantes.
Por la tarde me acerqué a la estación de tren que está frente al camping y pude ver salir un tren a vapor. Tanto los maquinistas como los encargados de la estación estaban vestidos de época y los primeros tan manchados de carbón como sus antepasados. En la puerta de la estación había un señor con un tren a vapor en miniatura. El hombre parecía grande en comparación a la máquina que tendría sobre un metro y medio la largo y menos de un metro de alto. El carbón que necesitaba cabía en un cubito y el fogón donde ardía era muy pequeñito y aún era capaz de arrastrar al conductor y una especie de banco donde podían sentarse tres personas.