Día 26, lunes1 de agosto. Grimbergen
En Bruselas hay un área en el barrio de Molenbeek, pero debido a los recientes atentados nos decantamos por un camping (N 50.93497, E 4.38100) en Grimbergen, un pueblo a las afueras. Es un camping pequeño pero bonito. Una vez establecidos, Marta y yo cogimos las bicicletas para investigar un poco los alrededores y preguntar por los autobuses para la capital.
Como el paseo que dimos por la mañana nos ha gustado mucho por la tarde vamos todos y visitamos un antiguo molino de agua (Tommenmolen) donde disfrutamos con una camada de patitos con su madre que no se asustaron incluso cuando les dimos pan a unos pocos centímetros. Continuamos el paseo por las afueras del pueblo donde vimos unos chalets impresionantes, los más bonitos que he visto nunca, y el enorme parque llamado Prinsenbos. En el parque hay un lago en cuyo centro se encuentra el prinsenkasteel, las ruinas de la que un día fue la residencia real del príncipe Philips van Bergen. Pudimos hacer todo eso gracias a las bicicletas porque debimos hacer, al menos, quince kilómetros. Hoy también hemos aprendido que este pueblo es conocido principalmente por la cerveza Grimbergen, que tiene por icono un fénix amarillo, y que se fabrica en la abadía de la localidad. La probamos y nos gustó mucho, además es fácil de encontrar en los supermercados en España.
Día 27, martes 2 de agosto. Bruselas
La parada del autobús está cerca del camping y en recepción nos informa sobre el número y horario para ir a la Bruselas. El trayecto es corto pero con tantas paradas tardamos más de media hora. Una vez en Bruselas, damos un paseo hasta la impresionante Grand Place. Vemos el ayuntamiento, la catedral y la galería real de Saint Hubert. Llueve sin parar desde la noche anterior, por lo que nos refugiamos en el bar Delirium para tomar una cerveza. El sitio es muy chulo, profusamente decorado con chapas, botellas, vasos y demás de distintas marcas de cervezas. Al lado de la entrada está la Jeanneke-Pis, una pequeña estatua de una niña haciendo pis, al estilo del famoso Manneken-Pis. Seguimos paseando por los alrededores y paramos a comer en Fritland, cerca de la Grand Place para probar las famosas metralletas, un bocadillo enorme con patatas fritas y albóndigas. En principio la combinación no parece muy atrayente pero nos pareció muy bueno a todos.
Día 28, miércoles 3 de agosto. Bruselas
Volvemos al centro para admirar de nuevo la Grand Place y caminar hasta el Palacio de Justicia. Por el camino paramos a ver el Manneken-Pis, totalmente rodeado de turistas. Se trata de una estatuilla de unos 50 centímetros que representa a un niño desnudo orinando y sin embargo es uno de los símbolos más representativos y queridos de Bruselas, nada menos que desde 1388, aunque el actual data de 1619. Con el tiempo se han creado muchas leyendas en torno a él, una de ellas dice que así apagó una mecha y salvó la ciudad de un incendio. Justo en frente paramos a tomar un café en un bar maravillosamente ambientado. Sin embargo, el café estaba malo y muy caro, así que habrá que cambiar las costumbres, en vez café, cerveza belga, que está más rica.
También visitamos el monumento a los caídos en la Gran Guerra y vimos los graffitis con imágenes de Tintín que hay por algunas de las calles del centro.
Día 29, jueves 4 de agosto. Bruselas y Waterloo
Salimos del camping y aparcamos cerca del Atomium. Esta estructura, que representa un cristal de hierro ampliado 165 mil millones de veces, fue levanta con ocasión de la Feria Mundial de 1958 para permanecer seis meses, sin embargo rápidamente se convirtió en un símbolo de la capital de Bélgica. Desde el exterior me gustó mucho y se pueden hacer muchas fotos desde diversas perspectivas. El interior hay exposiciones pero tiene poco que ver a mi juicio para los 15€ que vale la entrada.
Terminados los días en Bruselas ponemos rumbo hacia Waterloo. Aparcamos junto al restaurante que hay en la entrada del museo y entramos a visitarlo. El museo cuenta la historia de la famosa batalla de y hay exposiciones de uniformes y armamento, y desde él se accede a un monumento, una especie de pirámide cubierta de césped con la estatua de un león en lo más alto. Desde aquí arriba se divisa la llanura donde tuvo lugar el decisivo enfrentamiento. La entrada también incluye el traslado en autobús a las granjas y lugares claves en el desarrollo de la lucha, pero era tarde y nos conformamos con ver la panorámica.
Pensamos en pernoctar aquí pero no había ninguna autocaravana y decidimos marchar a Tournai. Aparcamos al atardecer en un área (N 50.60444, E 3.38167) cerca del centro .