Día-14. Domingo 25 de julio. Isaba
Hoy no tenemos prisa. Nos levantamos tranquilamente y dimos una vuelta por el pueblo. Tiene rincones bonitos pero no es un conjunto destacable, así que nos tomamos unas cervezas en un mirador y muy en serio eso de que el domingo lo hizo Dios para descansar.
Día-15. Lunes 26 de julio. Roncal y Burgui
Isaba es uno de los pueblos más al norte del valle del Roncal así que pusimos rumbo sur hacia el pueblo homónimo. Roncal es otro pueblo encantador de callejuelas empedradas, casas de piedra centenarias y puerta enmarcadas por grandes dinteles. Paseamos por sus calles desiertas hasta la iglesia de San Esteban desde donde se aprecian unas bellas vistas del valle.
Aprendimos que aquí nació Julián Gayarre en el seno de una familia humilde, que trabajó de pastor a los 13 años y llegó a ser un tenor aclamado internacionalmente aunque nunca olvidó su pequeño pueblo, del que fue un benefactor como lo atestiguan la escuela y el frontón que mandó construir para disfrute de sus paisanos. Su casa-museo está cerrada por ser lunes pero dimos un paseo hasta el cementerio para ver su impresionante mausoleo.
Seguimos bajando el curso del río hasta Burgui. Llegamos a la hora de comer y nos fuimos a un merendero junto al río (42.721199,-0,9995). El GPS nos mandó por una calle muy estrecha pero hay un acceso mejor desde el gran parking de tierra que hay a la entrada del pueblo.
El Burgui es como Isaba, tiene algunos rincones pintorescos y un par de enormes casas un estilo a las de la Selva Negra pero carece de la belleza y armonía del conjunto que ofrecen Roncal u Ochagavía. Uno de sus mayores atractivos es el enorme y perfectamente conservado puente medieval sobre el río Esca camino de la foz de Burgui. El paseo está jalonado de representaciones y carteles explicativos de los trabajos que durante siglos realizaron las gentes del valle para sobrevivir. En primer lugar nos encontramos una almadía, una balsa realizada con troncos para transportarlos por el río hasta el Ebro. En el pueblo hay un museo dedicado a esta actividad y entre abril y mayo aún se recrea el transporte de madera.
También encontramos otros oficios como panadero, carbonero, calero, serrador… unas veces en el mismo lugar donde tuvo lugar la actividad, otras con maniquíes a tamaño natural y cartelería que explican con detalle la durísima vida laboral diaria de los habitantes del valle desde tiempo inmemorial hasta mediados del siglo XX.
Día-16. Martes 27 de julio. Valle Larra- Belagua
Una vez recorrido el valle en dirección sur, hoy vamos en dirección norte, hacia Francia. Aquí el valle es mucho más abierto y las vistas preciosas. La primera parada la hacemos para realizar el sendero de Arrako. Es una ruta circular que asciende hasta la venta de Juan Pito y que no completamos porque hacía mucho calor y el camino era muy empinado. Seguimos hasta el centro de esquí nórdico Larra-Belagua asombrado por las maravillosas vistas y paramos en su amplio aparcamiento para dar un paseo por el camino de Zemeto en el contemplamos una gran bandada de buitres. La idea era seguir hasta el mirador de la Piedra de San Martín pero desde aquí se apreciaba como bajaba la niebla y pensamos que no íbamos a ver nada, así que bajamos a comer al aparcamiento del inicio del sendero de Mata de Haya, que realizamos por la tarde.
Volvimos a casa al atardecer, justo a tiempo para hacer, con las últimas luces del día, el camino a la ermita de Idoia, que está a tan sólo 1 kilómetro del área. La ruta es tan corta como bonita, siguiendo primero el curso del Esca y luego bajo una cúpula de vegetación por un empedrado desvencijado por siglos de trasiego de vecinos y muros tapizados de musgo.
Mañana abandonaremos Navarra, nos vamos sorprendidos de la diversidad y belleza de esta pequeña pero próspera comunidad. También me ha sorprendido gratamente su apuesta por el bilingüismo. Prácticamente todo está en castellano y euskera y sólo en una ocasión vi la mano torpe de un intransigente que tachó un letrero. Todas lenguas son una enorme riqueza cultural y las regiones a las que su historia han dotado de dos, deberían cuidarlas, conocerlas y quererlas por igual, como a dos tesoros, como a un padre y a un madre.
Valle Larra-Belagua
Sendero Mata la Haya