Foto 1: Dora era entrenadora de un equipo de fútbol. Estaba muy triste porque el equipo nunca había ganado y siempre perdía. Una vez una de las jugadoras metió un gol pero el partido terminó con un empate. Como por lo general, el equipo nunca metía goles, resultó que por tercera vez quedaron en último lugar en la liga. El equipo tenía dos aficionados muy buenos.
Foto 2: Como el equipo nunca había ganado el premio ni había jugado en el campeonato, los dos aficionados una vez se aburrieron y se durmieron durante el partido. Dora se moría de frustración y salió a buscar una solución. Primero, fue a ver al mejor atleta que conocía, Armando Diego Donamara, el famoso futbolista ecuatoriano. Cuando le pidió consejos, Armando Diego le dijo a Dora que era muy importante comer muchos espaguetis.
Foto 3: La entrenadora Dora se puso alegre porque prefería ganar y por fin tenía una solución. Regresó a su equipo y les dio espaguetis a todas las jugadoras. Los comieron al desayuno, al almuerzo y a la cena. Pero después de un año el equipo todavía estaba en último lugar en la liga. La entrenadora Dora casi se vuelve loca. Se puso muy agitada.
Foto 4: Al año siguiente Dora salió otra vez a buscar una solución. Fue al concurso de belleza Señorita Universo. Era una competencia muy grande. Dora pensaba que la ganadora de esa competencia tendría una solución para atletas que no pueden ganar. El público aplaudía porque Silvia, la reina, acababa de ganar el premio de un millón de dólares.
Foto 5: Ella estaba muy ocupada con millones de entrevistas. El presentador estaba furioso porque prefería terminar su comentario antes de las entrevistas. La entrenadora Dora interrumpió las entrevistas y el presentador se enojó y salió. Silvia le respondió que ganó porque tenía una familia que la apoya, aficionados fenomenales y un público que le aplaude.
Foto 6: La entrenadora Dora les dijo la solución a sus atletas. Invitaron a sus parientes y amigos para tener un público grande. Compitieron muy bien y ganaron uno de sus partidos con un tanteo de 2–0. No eran las campeonas del campeonato pero se pusieron muy emocionadas porque por primera vez no quedaron en el último lugar. Ahora también tenían cientos de aficionados aplaudiendo y gritando en cada partido. Dora se moría de emoción.