Enrique tenía la vida muy aburrida. Trabajaba demasiado y nunca se divertía. Un día, recibió una tarjeta postal estupenda de una amiga aventurera que estaba visitando San Juan, Puerto Rico. En la tarjeta postal había una foto de un castillo que parecía un palacio. En el otro lado de la tarjeta postal su amiga escribió: "Es importante que vengas. Es necesario que te diviertas antes de que mueras. Te espero en El Morro el martes próximo. Voy en una excursión el miércoles".
Enrique miró su escritorio con todo su trabajo y decidió que no quería ofender a su amiga. Trajo su teléfono celular y su computadora portátil y salió para el aeropuerto. Por lo general, es bueno llevar el pasaporte al viajar, pero afortunadamente no es necesario tener pasaporte para viajar a Puerto Rico. en el avión, trabajó en la computadora.
Enrique era un hombre muy puntual. El domingo llegó a San Juan y fue a la recepción del hotel. El empleado atento del hotel le ofreció una habitación doble, pero Enrique no la necesitaba. Pidió la llave de una habitación individual. Pasó el resto de la noche haciendo llamadas de larga distancia y trabajando en la computadora.
El lunes, Enrique paseó por la ciudad y fue a la oficina de turismo y a un cajero automático. Salió en una excursión con una guía que hablaba español. Miró palacios famosos y los castillos antiguos en la parte más antigua de la ciudad. Entró en la catedral histórica. Le gustaron mucho las artesanías de la ciudad. Pasó el resto de la noche haciendo llamadas telefónicas y usando su computadora portátil.
El martes por la mañana, fue a la fortaleza de El Morro en la parte histórica de San Juan. Buscó a Catalina. Esperó a Catalina. Catalina nunca era puntual. Llegó después de mucho tiempo. Catalina y Enrique pasaron el resto del día sin un itinerario concreto. Catalina le dijo: "Es mejor que no vayamos con guía". Pasaron por la ciudad admirando la arquitectura típica de San Juan.
Enrique se divirtió tanto con Catalina que no quería regresar nunca a su oficina. Llamó a su jefe. Le dijo: "Es importante que busque otra persona nueva para hacer mi trabajo". Donó su computadora y su teléfono celular a una organización social y pasó el resto de la vida aprendiendo esquí acuático en Puerto Rico con Catalina.