Me llamo Santiago. Voy a un evento especial. Tengo una audición. Estoy muy nervioso. Voy al teatro. Voy al Teatro Colón de Buenos Aires. Voy al Teatro Colón de Buenos Aires porque tengo una audición para la ópera La Traviata. Es una ópera muy elegante. Estoy muy entusiasmado. Es el teatro más importante de toda la Argentina, quizás de toda la América del Sur. Es un teatro muy elegante.
Para prepararme para la audición, estoy duchándome. Me lavo la cara. Me lavo los brazos. Me ducho lentamente. Me ducho por horas y horas. Me seco el cuerpo con una toalla y me seco el pelo con un secador. Me cepillo el pelo y me pongo gel en el pelo. Me cepillo los dientes. Me visto con pantalones y una camisa. Me pongo cinturón. No me pongo calcetines. No me pongo zapatos. Estoy muy nervioso y no recuerdo todo. Me corto las uñas. Me pongo agua de colonia. Estoy muy entusiasmado. No estoy tranquilo. Me afeito. Me afeito rápidamente y me corto la cara seis veces. No me pongo el desodorante. No recuerdo ponerme el desodorante.
El Teatro Colón de Buenos Aires ofrece al público conciertos, óperas, ballet y otros programas culturales; yo quiero cantar en el coro de La Traviata. Estoy muy nervioso. No hay muchas personas que puedan cantar en el coro de La Traviata después de las audiciones. Cantar en La Traviata depende de una audición buena.
Voy al Teatro Colón. Canto muy bien en la audición. Canto mejor que todos los demás. Pero cantar en el coro no depende sólo de la voz. Canto muy bien en la audición, pero no voy a cantar en el coro de La Traviata. No voy a cantar porque no causo una impresión muy buena. No me puse desodorante y no tengo ni zapatos ni calcetines en los pies.
Voy al centro comercial Galerías Pacífico para otra audición. Es una audición para las personas que venden agua de colonia en una tienda. Lo paso muy bien en la audición. Lo paso muy bien porque canto mientras vendo el agua de colonia. Ahora vendo agua de colonia en Galerías Pacífico.