• Solomillo  de cerdo en salsa española:

 

En una cazuela hermosa pon el aceite de oliva -cubriendo bien el fondo, y que aproximadamente suba medio centímetro-.
 
Sala los solomillos por todas partes, los colocas encima del aceite y les vas dando vueltas para que se doren (que se pongan bien doraditos).  Entonces les añades una o dos cebollas peladas grandes en trozos, 4 dientes de ajo hermosos, 2 zanahorias, y si tienes y quieres 1 puerrito troceado y más rico aún si añades 1 trozo de pimiento verde (esto es optativo).  Que se vayan pochando las verduras con los solomillos.  Coloca éstos encima de las verduras y añádele un vaso de vino tinto o blanco.  Añádele un vaso grande de agua, y tal vez más adelante otro (a ojo).    Los pinchas con el tenedor y compruebas que están blanditos y no sale rojo.
 
Sácalos a un plato para que se vayan enfriando, y por lo general conviene que las verduras sigan un poquito más para que se reduzcan y se pongan doraditas.   Las pasas por el turmix (las verduras); sin limpiar la cazuela, pon una cucharada de azúcar de tamaño café, y cuando está color caramelo echas el resultado del turmix sobre ello, con cuidado no te quemes porque sobre todo el primer contacto hace ssssssffffffffffffaaaassss y es espectacular, pero enseguida puedes añadir todo y revuelve bien para que se derrita el caramelo y oscurezca la salsa.   Puedes añadirle más agua.  Si te pasas de agua, añade maizena especial para salsas y así vuelve a tener buen aspecto.
 
Cuando el solomillo esté frío, lo cortas (recomiendo que compres un cuchillo de filo liso normal, pero bueno y bien afilado) en rodajas y lo echas a la cazuela para que quede jugoso, y dé un hervor.
 
¡Listo y a comer!
 
 
  •  Carne en salsa española (es la misma receta de antes pero de otro cuaderno!).
Pon aceite en la cazuela, como un dedo.    Sala primero el trozo de carne (ya sea solomillo de cerdo, cinta de lomo, redondo de ternera o pechugas de pollo).  Lo pones al fuego y vas dorando la carne que tengas; cuando esté dorada añádele ahí mismo 1 cebolla hermosa, 2 dientes de ajo, 1 zanahoria hermosa cortado a trozos corrientes, una pastilla de starlux, un churretón de vinagre (si tienes, o vino, o coñac, o nada).  
 
Cuando las verduras estén oscuritas y pochas, vete girando la carne para que chupe el sabor, añádele uno o dos vasos de agua para que se haga tierna la carne.   Tendrá que hervir aproximadamente 1/2 hora con todo apra que se haga.     Si es un trozo pequeño, menos;  si es muy grande, más.
 
Pínchalo con un tenedor, que esté tierno.
 
Déjalo enfriar en un plato para poder cortar (la carne).
 
Las verduras las pones en el vaso de plástico con el líquido que tengas, y lo trituras con la batidora bien.
 
Si quieres, en la cazuela pon una cucharadita de azúcar para que se llegue a derretir o "quemar", y echas la salsa triturada ya, y te coge un gusto y un color riquísimo.
 
Mezclas la carne cortada con la salsa y que dé otro hervorcillo para que quede rica.
 
  • Pimientos rellenos de carne
Si te ha sobrado solomillo o carne en salsa, o alMondiguillas, lo picas bien para estos pimientos rellenos y te quedarán deliciosos.
 
Abre las latas de pimientos rojos (ojo, no tirar el caldillo, reservarlo).   Ponlos en un plato.
 
En otro plato pon harina, y en un tercer plato 2 huevos batidos.
 
Con una cuchara enana tipo café, abrir y rellenar los pimientos con el picado de solomillo (o lo que sea).  No rellenarlos mucho.
 
Albardarlos (esto es, pasarlos primero por harina y luego por huevo batido) y freir un poco los pimientos, para luego colocarlos en una cazuela plana.
 
En el aceite sobrante, picar un diente de ajo, media (ó 3/4) pastilla de starlux, un vaso de agua y el caldillo que habías reservado de los pimientos rojos.   Que dé un hervor, y luego echar esta salsa sobre los pimientos.
 
Que hiervan 15-20 minutos, y luego dejar reposar  (están más ricos al día siguiente!).
 
 
  • Bacalao ajoarriero
 
Compra si puedes el bacalao ya troceado para que te dé menos trabajo.   De todas formas el bacalao que tengas ponlo a remojo 24 horas, mejor es pasarte horas.   Cambiále 3 ó 4 veces el agua.  Si te acuerdas vuelves a cambiarle el agua más veces, porque si no está bien desalado falla todo el trabajo.  En la última agua puedes añadirle un chorrillo de leche.
 
Luego límpialo bien de espinas -si te lo venden sin ellas mejor, pero a pesar de que te lo vendan sin espinas reconócelo bien para comprobar que no queda ninguna-.  Escúrrelos con las manos como si fueran un trapo.    Vete dejándolo en un recipiente. 
 
Ahora ya prepara una cazuela y ponle aceite, que tenga como un centímetro de altura (si te sobra, guarda ese aceite para unas patatas o pimientos rojos, etc).   Picas las cebollas en juliana (para 1 Kg. de bacalao, 4 cebollas grandes); las pones en el aceite.  Añádele 8 ó 10 dientes de ajo muy troceados  (para algo el plato se llama ajo arriero), revuélvelo bien y que se pochen, que se pongan blanditas y cristalinas.    Añade entonces todo el bacalao y lo revuelves bien y rehogas a gusto con una cuchara.   Que no esté escaso de aceite; si te pasas, luego se lo retiras con una cuchara.
 
Tendrías que ponerle (a ojo) como 6 cucharadas soperas de tomate bien hecho, tal vez más, empieza con 4, añades, revuelves, ves el color que toma, y tal vez 6 u 8.    **Baja el fuego y que se haga despacio 15 ó 20 minutos por lo menos, y que repose. 
 
(**) Fríe aparte una patata grande cortada a trocitos muy finos y cuando esté blandita pero hecha, la añades al bacalao antes de bajar el fuego y que dé todo junto un buen hervor.
 
Puedes adornarlo con un enrejado de tiras de pimiento rojo.
 
Está más rico del día anterior.  Todo esto es para 10-12 personas; para 6, todo la mitad más o menos.
 
  • Pollo a la cerveza
En una hermosa cazuela pon el fondo cubierto de aceite (que cubra la superficie).
Salas el pollo limpio, primero la sal dentro del pollo y luego la superficie.    Lo colocas sobre el aceite y lo vas dorando girándolo con ayuda de un tenedor o como te parezca más fácil.  
Cuando está doradito le añades unos 3 dientes de ajo partidos en 2 ó 3 trozos cada diente. Cuando empiezan a coger un colorcito de barquillo dorado, echas rápidamente una lata de cerveza y bajas la temperatura para que el pollo se haga tierno y despacio.
Cuando compruebas que las patas al empujarlas con un tenedor se separan fácilmente, y las alas también, significa que está hecho.  (Si queda duro o crudo es horrible).    Entonces lo sacas como puedas a una fuente o plato o lo que quieras, para que se enfríe y lo puedas trinchar.     Si la salsa está muy liquidurria y abundante, sube el fuego a fuerte y que se consuma un poco -como 5 ó 6 minutos-.
 
Separa las patas, las alas, las pechugas, y las colocas en una fuente.   Lo rocías con la salsa ya reducida y entonces lo metes al horno para gratinar, lo justo para que se dore un poquito, y apagas.     
 
Es mejor que no sean muy grandes porque así la carne es más tierna 
 
Con el caparazón del pollo, lo pones en la olla con bastante agua, un trozo grande de cebolla, 3 ó 4 dientes de ajo, todo sin pelar , solo lavado, una zanahoria, un puerro, dos pastillas de starlux o avecrem, y que hierva como 15-20 minutos mínimo.  Lo cuelas y tienes un caldo exquisito, si quieres con fideos finos, o tapioca, y huevo duro troceado, o arroz blanco...
 
  • Pollo asado
Una vez limpios, les metes un limón y un starlux y al horno, que se doren bien.
 
En la olla pon un poco de aceite, salas los pollos, los colocas en la olla, dale vueltas para que se doren, pon dos dientes de ajo, rocíalo con vino y que se acaben de hacer.
 
  • Pechugas empanadas
 
Compra las pechugas limpias; yo suelo cogerlas en bandejas en el supermercado.    Para facilitarte el cortarlas finas, es mejor que estén un poco semicongeladas; con un cuchillo bien afilado las colocas sobre madera o superficie que tengas, y con cuidado cortas filetes lo más finos que puedas.    (si tienes al mismo carnicero que sea amable, más te vale que le pidas que las corte él lo más finitas que pueda).   Una vez solventado este punto, paso a la siguiente fase.    Dispón de:
Tarrito de ajo en especia, Perejil, limón, sal y aceite.
 
Haces una ronda de, por ejemplo, cuatro filetes finos de la pechuga.    Primero espolvoreas de poquita sal, y las colocas en un plato o fuente o tupper.  Una vez allí le espolvoreas limón, ajo en polvo, perejil y aceite (un churretoncín por encima de los filetes).  
Vuelves a realizar la misma aventura con otros cuatro filetes finos: espolvoreas de sal y las colocas sobre las anteriores, añades el ajo en polvo, perejil, limón y un poco de aceite, sobre las otras; así haces capas para que se adoben.
 
Por si no lo he explicado bien, conviene que tengas o una caja de plástico o una fuente algo profunda, o si no una vulgar bandeja, para que vayas colocando las pechugas, y la sal se la pones fuera, pero el resto de los ingredientes ya en la fuente para que se empapen bien.  Lo dejas en adobo un rato (como mínimo 10 minutos, pero no importa si los dejas de la mañana hasta la noche).  
El siguiente paso es ir sacándolas con mimo, una a una,y pasarlas por harina, huevo batido y pan rallado (por ese orden).   Ya están preparadas para freír.
 
Son un poco pesadas de preparar cuando no se tiene práctica; la ventaja es que de 4 pechugas pueden comer muchas personas  si luego le añades pimientos rojos (rehogados con ajo en láminas, un poquito de sal y una cucharadita de azúcar -pimientos rojos de lata-), o lechuga, o patatas fritas.   Espero no haberme liado demasiado con las explicaciones.
 
  •  Pechugas a la cerveza
Pon aceite en la cazuela, echa sal a las pechugas y las pones en el aceite caliente.  Las doras y añades una cerveza, que hierva hasta que se evapore (unos 10 ó 15 minutos).
 
¡Ah, se me olvidaba!   Antes de la cerveza, pela 1 ó 2 dientes de ajo y los troceas en tres trozos cada uno, y cuando cogen color barquillo, que no marrón, añades la cerveza.
 
  • Pechugas al ajillo
 
Limpia las pechugas, echas sal y las pones en la cazuela con aceite y ajos; cuando se doren les echas un vasito de vino y en un par de minutos listas para  comer.
 
  • Solomillo al ajillo
 
Dos o tres solomillos de cerdo, vino tinto, un diente de ajo, aceite, sal, agua.

 

Poner una cazuela grande con fondo de aceite a fuego fuerte.
 
Salar los solomillos y echarlos a la cazuela para que se doren, dándoles vueltas para que se hagan de igual modo por todas las partes.
 
Cuando empiecen a estar dorados, añadir uno o dos dientes de ajo grandes cortados a trozos. Cuando el ajo esté dorado y la carne también, añadir vino tinto al gusto (1-2 vasos), y si la salsa disminuye , un vaso de agua caliente (se puede entonces añadir una pastilla de starlux).
 
Bajar a fuego medio y esperar 20 minutos.    Cortar ahora los solomillos en filetes con el cuchillo eléctrico en tabla de madera con ayuda de un tenedor  y echar a la salsa, remover  y servir.
 
  • Almondiguillas
Para 1 kg. de carne picada (aguja de ternera es lo mejor), 2 huevos crudos.
 
Mezcla todo bien, sálalo, añádele miga de pan remojada en leche (si tienes mucha prisa, pan rallado), un diente de ajo picadito.
 
Pon harina en las hueveras de plástico, con el tenedor vas rellenando los huecos con la carne, agitas bien y te saldrán seis perfectas almóndigas.
 
Fríelas, doraditas, y las pasas a la cazuela.
 
En el aceite que te quede, pica un ajo, starlux y agua.
 
Échalo sobre las almóndigas y que hierva media hora por lo menos.   La salsa debe de cubrirlas un poco (se consume).
 
Están mejor reposadas.
 

  •  Croquetas de jamón
En la cazuela pones aceite, añades jamón serrano y lo refríes... lo sacas y lo picas con el 1, 2, 3.
 
En el aceite añades 4 cucharadas soperas colmadas de harina, revuelves bien hasta disolver sin grumos y vas añadiendo la leche poco a poco hasta un total de un litro de leche.    Entonces añades el jamón picado y un poco de sal o pastilla de starlux, y le das otro hervor.
 
Echas todo esto en una fuente plana para que se enfríe.
 
Una vez fría esta masa, con dos cucharas soperas formas las croquetas, y las pasas primero por huevo batido y luego por pan rallado. 
 
Pones aceite en un cacito y cuando humee las fríes de tres en tres o de cuatro en cuatro.
 
Al sacarlas ponlas en un platillo con servilleta de papel para que absorban el aceite.
 
(Para p0cas personas, con 2 cucharadas soperas de harina y medio litro de leche, suficiente).
 
  • Jamón con queso rebozado
Coges un filete de jamón york, pones una loncha de queso en la mitad, lo doblas, pasas por harina y l uego por huevo batido y lo fríes.
 
  • Fiambre de bonito
 
1 Kg de bonito fresco.   Lo limpias de piel y espinas.  Lo picas y añades 2 huevos crudos, nuez moscada, un sobre de aceitunas sin hueso, sal y un poco de pan rallado.
 
Pones harina en la mesa y vuelcas la masa, y haces un rollo (mejor y más manejable son dos rollos más pequeños).   Formas una barra, la coges con dos raseras o con mucha habilidad y lo fríes en una sartén.
 
Cuando estén dorados lo sacas y lo pones en una cazuela.
 
En el aceite de freirlo, pones una cebolla a trozos, ajo y zanahoria, lo refríes, añades agua y cubres con ello el fiambre.
 
Cuécelo durante media hora.
 
Lo sacas y lo prensas  (poniendo una tabla de madera encima sobre la que pones pesos -latas de tomate por ejemplo u otro objeto pesado- dejándolo así de 2 a 3 horas).  Servirlo frío.
 
Si quieres, pasas la salsa por un pasapuré y la aprovechas para algo.  (El fiambre, sin salsa).
 
  •  Bonito al breve
 
En agua con sal cueces las ruedas de bonito enteras.   Las sacas, y cocidas lo limpias y rompes en trozos gordos.   Colócalos en la fuente que vayas a sacar.
 
En agua con sal cuece unas patatas cortadas a cuadraditos; cuando estén hechas cuélalas con el colador y pásalas por agua fría, así no se deshacen.    Añádelas al bonito.
 
Lo puedes tener así preparado temprano.
 
Cuando vayas a comer, le añades lo siguiente:
 
En una sartén con abundante aceite fríes 3 ó 4 dientes de ajo cortados a láminas, cuando están dorados le añades 2 pimientos verdes cortados con tijera finitos.
 
Antes de rociar el bonito y la patata, cubre  éstos con cebollas cortadas en aros muy finos; y al ir a comer, échale el refrito ese...
 
  • Bonito encebollado
Pones en una cazuela con aceite 2 cebollas grandes picadas y 2 dientes de ajo, cuando empieza a tomar color pon el bonito.   Si lo limpias antes de piel y espinas y lo pones en filetes, más cómodo para comer.  
 
Echa un poquito de sal, le das la vuelta a los filetes y rocías con una copita de vinagre.   Sí, vinagre, y que se haga despacio  (no tarda mucho).
 
  • Ijada de bonito
Pides en la pescadería que te saquen la ijada.   Colócala en una fuente refractaria con la piel para abajo.   Echa sal, ajos cortados a láminas, un poquito de cebolla, pan rallado y báñalo con aceite.   Lo metes al horno (depende del tamaño tarda más o menos en hacerse).
  • Zapatero o merluza al horno
Primero pela y corta las patatas como para la tortilla de patatas.   Sala las patatas y añádele cebolla y ajo y fríelas, blanditas.   
 
Las pones de "cama" en la fuente refractaria.  
 
Colocas el pescado limpio sobre las patatas y le pones sal, ajos, pan rallado, perejil y si tienes y quieres, un churretón de vino blanco, lo rocías con aceite y lo metes al horno hasta que se haga y se dore un poco.     Depende del tamaño del pescado; el zapatero tarda muy poco en hacerse; la merluza al ser más gorda tarda algo más (verás que se despega de la espina con facilidad).    
  • Merluza frita
Puedes comprar "lomos de merluza" congelados, cuando están empezando a descongelarse, aún frías,  les quitas la piel.  Le pones limón; y las dejas descongelar.   Luego, las cortas por la mitad (si el lomo es grande) y las aplastas con las manos (por la parte más estrecha).   Las salas,  pasas por harina, luego por huevo, y se fríe en aceite (como un dedo de aciete) un poco caliente (nunca templado ni frío, ni tampoco hirviendo); las vas poniendo una encima de otra tapadas para que suden.
 
  • Merluza en salsa verde
Pones en una cazuela de barro el fondo de aceite (que al mover la cazuela veas que hay aceite).   Cuando está templado, añades una cucharada sopera rasa de harina, y lo remueves bien.   Inmediatamente colocas los trozos de merluza ya salados (con la parte fea hacia arriba).   Les das la  vuelta y le añades un diente de ajo picado finito, y espolvoreas perejil picado y guisantes, y vas moviendo la cazuela para que no se pegue la merluza, añades una gota de leche y unos espárragos.   Se hace casi instantáneamente y retiras la cazuela.   
 
  • Merluza cocida
Pones una cazuela con mucha agua, un chorro de aceite, un puerro, zanahoria, perejil y cebolla.  Salas y metes la merluza en frío.  Lo pones al fuego y cuando rompe a hervir lo dejas 5 minutos y retiras la cazuela del fuego (pero no saques la merluza, deja que se enfríe en el agua).
 
La sacas, quitas la piel (y si quieres, la cubres de mahonesa, o si no un churretón de aceite de oliva crudo).
 
  • Langostinos fritos
 
Se quitan las cabezas, se pelan los langostinos, se quitan las colas,  y se van poniendo en un plato que tenga algo de harina abajo.   Cuando están todos pelados y amontonados en el plato, con las manos se revuelven un poco para empaparlos con la harina (no mucha cantidad).      Espolvoreas sal y vuelves a revolverlos.
 
A continuación se pone una sartén amplia con el fondo de aceite, y cuando está caliente se echan todos los langostinos, los rehogas,  das vueltas con la pinza rápidamente para que se hagan por el otro lado y los sacas.
 
  • Budín de merluza
 
Pon aceite en la cazuela y fríe trozos de cebolla.   La retiras y fríes la merluza y las gambas (1 kg. de merluza y 1/2 kg de gambas) ; cuando se fría, retira la cazuela del fuego y añades tres huevos; lo revuelves bien, añades dos o tres cucharadas de salsa de tomate, lo revuelves bien, un puñado de pan rallado.
 
Coges un molde, lo bañas en aceite, lo escurres y espolvoreas de pan rallado.
 
Ahí echas la pasta y la metes directamente al horno, como media hora.
 
Pínchalo con una aguja y si sale limpia, lo sacas; si no, lo dejas un poco más.
 
Desmoldas en frío y cubres de mahonesa.    Adorna con aceitunas negras (y si quieres con tiras de pimiento rojo).
 
  • Besugo al horno
 
Salas el besugo  y lo colocas sobre una cama de patatas, rocías de limón, picas ajos abundantes, un poco de cebolla, pan rallado y aceite y al horno.
 
  •  Chipirones en su tinta
 
En una cazuela cubres el fondo de aceite, picas dos cebollas gordas y 1 diente de ajo, una cucharada de salsa de tomate.
 
Cuando hace ruido, añade los chipirones espolvoreados de harina, los salas, dos cucharadas de vino blanco,  tapas la cazuela y se deja hervir, que se hagan despacio.
 
Disuelves la tinta en agua y lo añades para que se oscurezca la salsa.
 
Déjale despacito para que se hagan lentamente, que cueza otra media hora.   Mejor están reposados.
  • Fiambre de carne

 Un kgr de carne picada (como para albóndigas), aceitunas sin hueso, nuez moscada, 1 lata de foie-gras pequeña, coñac, jamón de york.

 

Mezclar en un bol grande todos los ingredientes (kilo de carne picada, las aceitunas sin hueso, la lata de foie-gras, la nuez moscada (en dos tandas sin para de mezclar), y un poquito de coñac. Amasar todo y poner en papel de aluminio una cama de jamón de york lo más fino posible y poner la masa encima, cubriéndolo de  jamón también  por encima.

 

Cerrar el paquete en forma de rodillo y meter al horno a temperatura fuerte durante ¼ de hora y bajar luego un poco,  dejando otro ¼ de hora.

 

En caliente,  sacar el rollo con el papel de aluminio a una fuente, poner una tabla de madera encima y poner pesos encima (latas de tomate por ejemplo u otro objeto pesado) para prensar el fiambre y dejarlo así de 2 a 3 horas. Luego quitar el papel de aluminio y cortar el rollo en filetes, poniéndolo en la nevera cortado para una vez enfriado comerlo.

 
  •  Almejas en salsa verde 

Almejas, aceite, perejil, ajo, vino blanco,  sal.

 

Idealmente usar  una fuente de barro (si no, una cazuela alta) con tapadera.

 

Lavar bien las almejas frotándolas  bajo chorro de agua fría y desprendiéndonos de las que estén ya abiertas.

 

En la cazuela poner un fondo de aceite a fuego medio. Cuando el aceite esté caliente, poner las almejas bien lavadas y tapar. Cuando estén abiertas las almejas, poner un diente de ajo finamente picado por cada kilo de almejas y abundante perejil picado.

 

Mover la cazuela para que las almejas cojan sabor. Echar un churretón de vino blanco removiendo y espolvorear un poco de pan rallado y servir.